El partido que se juega en San Telmo

  • La campaña del 25-M y las nuevas opciones del PSOE centran los corrillos.

Es el hecho diferencial andaluz. No indaguen más: al cantaor  Miguel Poveda, el intérprete perfecto, le colocaron  ayer sobre su cuello -el que contiene una caja de música con cientos de registros- la Medalla de Andalucía. Y eso que nació en Barcelona en 1973. Nadie tiene nada que objetar, se llevó una de las grandes ovaciones del Teatro de la Maestranza, donde se entregan las medallas, y todos querían hacerse una  foto con él. Poveda, encantado, reconoce como "insólito", que, siendo catalán, se lleve el galardón.  Es insólito para él; en Andalucía, no. En Cataluña, quizás, algún día, se lleve un premio de la Generalitat, y en el País Vasco hay un galardón cuyo nombre explica la diferencia: el de amigo de los vascos.  Lo otorga una fundación del PNV. Poveda saca nuevo disco varios días después del 25-M, el de las elecciones andaluzas, el asunto del que más se habló ayer en el Palacio de San Telmo, donde se toma un estricto tentempié después de la entrega del Maestranza.

El acto siempre sorprende con  algo entrañable -las biografías de los premiados, por ejemplo-, y en el caso de ayer, las lágrimas de la directora de cine Josefina Molina al acordarse de su padre, cordobés de Villa del Río. Algo de entrañable y una escenografía, no obstante, que  intenta maridar, sin conseguirlo, la oficialidad de un viceconsejero leyendo una y otra vez el mismo decreto trufado con una semblanza, cuanto menos, de textura melosa. "Decreto por el que se reconoce la Medalla de Andalucía..."  Y, así, hasta 13. Discurso del presidente, y poco más, aunque José Antonio Griñán subrayó en varias ocasiones la dimensión del Estado de economía social que otorga la Carta Magna a España. Sobre el Maestranza sobrevolaba la reforma laboral, como en San Telmo, durante las conversaciones y corrillos del austero  catering de la Escuela de Hostelería de Archidona.

25-M y encuestas, de eso se hablaba, porque en el PSOE y en el Gobierno andaluz opinan que si hace varias semanas el PP ganaba por mayoría absoluta, la deidad se les ha aparecido ahora en forma de "santa reforma laboral", en palabras de un viejo socarrón socialista. ¿Ganar? Eso es bien distinto: el objetivo socialista es que el PP no alcance los 55 diputados, los que le darían a Javier Arenas una mayoría plena para gobernar.

La reforma, el malestar expreso en algunas calles de España y la desesperanza de un país que afronta una nueva recesión han cambiado el escenario electoral o, al menos, ya no es el mismo que el del 20-N, cuando Rajoy ganó gracias a su cambio por el cambio y a los 4,5 millones de votos que el PSOE perdió ese día. Es otra tradición del 28-F: apenas acuden unos pocos representantes del PP al Maestranza. Su líder, Javier Arenas, quiere que el 28-F se celebre cada año en una provincia, y que los galardones se elijan en el Parlamento y no por el Gobierno.

No obstante, Arenas, aunque ausente en los actos, participó de las inquietudes de los corrillos:  "Cada vez que veo una encuesta, me doy un  baño en humildad".  Arenas, como los socialistas, ya debe saber que el escenario hasta el 25-M es ahora cambiante, y que las elecciones no se ganarán hasta ese día. Por tanto, hay partido, que es lo que se repetía una y otra vez en el jardín del palacio que en su día perteneció a la familia de los Montpensier. Partido, en el sentido de que la campaña de las elecciones autonómicas se presentan más disputadas que hace unas semanas cuando el Gobierno popular vivía en la balsa de aceite.

Rajoy ya ha anunciado que este fin de semana estará en Jaén y Córdoba, y Rubalcaba estará también la semana próxima en Andalucía. El ex presidente Rafael Escuredo le graba a Griñán un vídeo en su blog donde alude al No pasarán, el grito de la defensa del Madrid republicano referido ahora al PP. Y Manuel Chaves, a quien Griñán citó por vez primera en un discurso del 28-F, lleva un moreno  de un fin de  semana de descanso en la costa. Está a la espera de comenzar en septiembre su vuelta a las aulas como profesor de Derecho del Trabajo. En la Universidad de Córdoba, donde tiene plaza, aunque no la ocupará, de tal modo que sea compatible con su escaño en el Congreso. En el futuro ya verá. ¿Le ofrecerá Arenas la misma distinción que Griñán quiso darle este año? ¿O podrá insistir el actual presidente socialista?

O  mejor: ¿Por qué no cantó Poveda? Otra escenografía.

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