La respuesta socialista deja frío el ambiente

  • La expectación que despertó Chacón fue tal que el triunfo de Rubalcaba acabó cogiendo por sorpresa a muchos

El lema de este 38 Congreso Federal el PSOE, La respuesta socialista, se supo a las 17:15. Alfredo Pérez Rubalcaba era el nuevo secretario general. La reacción en el ágora, una especie de plaza pública habilitada en el Hotel Renacimiento desde el que el PSOE quiere resurgir de sus cenizas tras el 20-N, fue bastante fría. Ya se habían oído minutos antes las voces que proclamaban su victoria. De la incredulidad inicial, se pasó a cierta decepción. Sólo los aplausos que durante su discurso como candidato había recabado, volvían a brotar de las mismas manos, aunque con más fuerza. Los resultados, por tanto, se invertían respecto al dado en las urnas por los 956 delegados. Porque en el ágora había más caras largas y brazos cruzados que felicitaciones.

Eran quienes no tenían derecho a voto. Pero sí voz para dar sus conclusiones: "a más de uno le han apretado más de la cuenta las clavijas" para que cambiara su voto, se atrevía a resumir una invitada al cónclave partidaria de Carme Chacón, cuyas palabras eran suscritas por quienes la rodeaban. Su lectura en clave autonómica, aún más negativa. "La gente no quiere continuidad y esto para las andaluzas...", dijo, mientras hacía el gesto con su puño cerrado y el pulgar hacia abajo que hacían los emperadores romanos para condenar a una muerte segura a los gladiadores. Y en este caso, en el coliseo estaría Griñán, que de su neutralidad activa pasó a ser colocado al lado de la ex ministra.

La desilusión entre los partidarios de Chacón era en cambio un respiro para los que estaban con su contrincante. Tanto en el plenario como en el ágora, los chaconistas habían sido más proclives al aplauso. De hecho, una clac estratégicamente distribuida por ambos foros se encargaba de cerrar los mensajes de su candidata. Eran tantos, que los de Rubalcaba se temieron lo peor, como admitía un miembro de su equipo.

Tras conocerse el resultado, que coloca al PSOE-A en una situación complicada, la conclusión de ambos bandos es que este congreso no era el momento de celebrarlo. Demasiado riesgo y demasiado cerca de las elecciones andaluzas, y más aún cuando los socialistas "se abren en canal" en estos cónclaves, explicó una delegada del PSOE-A que se situó al lado de Rubalcaba, a pesar de que en su provincia había un saldo favorable a su rival.

En el lado contrario, estaban desinflados pero querían mostrarse a toda costa tranquilos, la "unidad" repetida tan machaconamente por los dos candidatos abría la puerta a la palabra "integración". Se verá si es así en la Ejecutiva que se aprobará hoy, pero algunos ya vaticinaban que el ganador no iba a dejar a Griñán en la estacada. Daban por sentado que Rubalcaba le reserva un hueco, probablemente, en la presidencia que ahora ostenta Manuel Chaves.

Si esto acaba por no pasarle factura a nivel interno, fuera de las siglas a Griñán el PP no tardará en ponerle como perdedor. Explotará el recurso, pero algunos dirigentes socialistas no creen que eso vaya a ser definitivo el 25-M. Recuerdan que las encuestas, incluso las más afines al PP, no le dan más allá el 46% de intención de voto. No llega a la mayoría absoluta y dejaría en manos de IU la llave del gobierno. Dan por hecho que la formación de Diego Valderas no repetirá el escenario extremeño. "Si no se suman al gobierno, sí darán su voto para la investidura", decía un dirigente. Y ya hay conversaciones informales.

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