Del 143 al 151: salto de altura o de longitud

  • 1980 fue año bisiesto y olímpico, como 2012. Estados Unidos y otros 58 países boicotearon los de Moscú. España vivió su primavera política: referéndum andaluz, elecciones catalanas y vascas. 1980 fue el año con más crímenes de ETA de la historia. Contrapunto de un tiempo de esperanza

Si por casualidad llegara el caso, me gustaría que pusieran en mi epitafio: "Hizo lo que pudo y fue andaluz sobre todas las cosas" (Manuel Barrios).

El escritor y periodista Manuel Barrios murió el viernes pasado, 24 de febrero. Expresaba ese deseo póstumo en la ficha personal que acompañaba su colaboración en el libro Hacia una Andalucía Libre, editado por Edisur en 1980, el mismo año del referéndum del 28-F del que hoy se cumplen 32 años. El libro se abre con un prólogo ingeniosísimo de Plácido Fernández-Viagas, que ese mismo 1980 decidía volver a la judicatura dos años después de ser elegido primer presidente de la Junta (preautonómica) de Andalucía el mismo año 1978 en que el Vaticano cambió dos veces de Papa. Y se cierra con un epílogo de Rafael Escuredo, hoy brillante novelista y el día de aquella histórica consulta presidente de la Junta de Andalucía.

Puede resultar pedante entrar en detalles personales para recordar una ilusión colectiva de esas dimensiones, pero ayuda a situar la perspectiva del enfoque. Yo tenía 22 años, unos meses antes había terminado el servicio militar y vivía en la pensión de Inés, parada y fonda frecuentada por otros periodistas en la sevillana calle de Alonso el Sabio, antes Burro. Emilio Rioja, socio de Edisur, un humorista gráfico excepcional, me invitó a participar en ese libro colectivo. Por orden alfabético, arrobo me produce mencionarlo, mi texto aparece justo después del de Manuel Clavero Arévalo, el catedrático que abandonó el Gobierno de Adolfo Suárez en el que ocupaba la cartera de Cultura y se dio de baja en la Unión de Centro Democrático. "El 28 de febrero es la fecha más importante de la historia moderna de Andalucía", escribe Manuel Clavero en dicho libro. "Todos los pueblos deberían rotular una calle con esta fecha".

"Lo que no trae el Espasa bético del Cura son números". El cura al que se refería Plácido Fernández-Viagas era José María Javierre, que en esas fechas había puesto en marcha la Gran Enciclopedia de Andalucía. "Para comenzar", seguía el juez que presidió la Junta, "ni siquiera vienen los números que ya, más que números, se han convertido en palabras: 143 y 151". Se remite a Lorca y su Teoría y juego del duende y al adentrarse en la copla, "Quien dijo Cantares, dijo Andalucía", está nombrando el título del programa que dirigía y presentaba en televisión Lauren Postigo, ese hiperbólico personaje de Alosno que fue el único andaluz que entendió el mensaje de Adolfo Suárez y acuñó una frase que se entendía mucho mejor que la pregunta: "Andaluz, éste no es tu referéndum".

En 1978, Antonio Gala presidió en la mezquita de Córdoba el Congreso de Cultura Andaluza. En el libro Hacia una Andalucía Libre, el dramaturgo cordobés inicia su colaboración con la pregunta de marras. "¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista por el artículo 151 de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?". "Contesta, Troylo, anda", le dice a su perro e interlocutor. "¿Al pueblo más rápido de España se le aborda con sinuosidades? ¿al más vivaz, con ininteligibles circunloquios? Muérdeles, Troylo, hazme el favor".

Existía la mili, la máquina de escribir, las cabinas de teléfono y los gobernadores civiles. Sevilla tuvo tres gobernadores ese año: a Luis Fernández Madrid lo sustituyó Isidro Pérez Beneyto. Éste murió de un infarto el 6 de diciembre de 1980, segundo aniversario de la Constitución, y lo sustituyó el diplomático José María Sanz Pastor, que vivió en primera persona la angustia e incertidumbre del 23-F.

1980 fue el año "que cristalizó la crisis del suarismo", escribe el historiador Juan Pablo Fusi. En febrero Adolfo Suárez viajó a Iraq para entrevistarse con Sadam Husein el mismo día que empezaba en la Plaza de España el rodaje de la película Se acabó el petróleo, que dirigió Pancho Bautista.

32 años después, aquella efervescencia identitaria podría calificarse, con figuras de la Praga de antaño o el Túnez de hogaño, como la primavera de las autonomías. El 28 de febrero se celebró el referéndum andaluz, en marzo las elecciones vascas y catalanas que dieron lugar a la constitución del Parlamento Catalán y el nombramiento bajo el árbol de Guernica de Carlos Garaikoetxea como presidente del Gobierno Vasco. La palabra primavera remite a aquellos felices ochenta en los que España había certificado, con la ahora tan denostada Transición, el tránsito del Movimiento a la movida. Pero no todo eran tan virgiliano, tan idílico. 1980 fue el año que más crímenes cometió la banda terrorista ETA: 121 personas asesinadas, una media escalofriante de una muerte cada tres días.

Como 2012, 1980 fue también bisiesto y olímpico. Los Juegos se celebraron en Moscú, con el boicot de Estados Unidos y otros 58 países del mundo occidental, a los que el bloque soviético respondería cuatro años después boicoteando los Juegos de Los Ángeles. En la capital soviética, sede de los Juegos, Juan Antonio Samaranch fue elegido el 16 de julio de 1980 presidente del Comité Olímpico Internacional. La delegación británica no participó en el desfile inaugural, pero no se sumó al boicot. Los atletas ingleses se llevaron el oro en los cien, los ochocientos y los mil quinientos. El ganador de esta última prueba, Sebastian Coe, preside ahora el comité organizador de los Juegos de Londres 2012.

Los periódicos andaluces se llenaron de banderas blanquiverdes en sus portadas. El 1 de marzo, dos días después del referéndum, por el apoyo de más de dos millones y medio de andaluces a la sinuosidad o circunloquio, que diría Antonio Gala. Y un día después, por el empate que el Betis consiguió frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Fue una de las cinco equis de la jornada. Los otros cuatro empates del boleto fueron Burgos-Valencia, Hércules-Barcelona, Palencia-Castilla y Sabadell-Oviedo. Un minero de Sama de Langreo y un mecánico de Pino Montano se embolsaron 102 millones de pesetas al acertar los catorce resultados de la primera quiniela después del 28-F. El último rescoldo de la dictadura del proletariado.

El fútbol es una metáfora perfecta, una analogía muy socorrida para valorar los cambios de una sociedad. Fue casualidad, pero después del referéndum andaluz y las elecciones catalanas y vascas, el Madrid ganó la Liga de ese año 1980 en el que Antonio Burgos publicó su Libelo contra Madrid. Las cinco Ligas siguientes fueron a las vitrinas de equipos de Euskadi y Cataluña: dos a la Real Sociedad, dos al Athletic de Bilbao de Javier Clemente y una al Barcelona. El Madrid tuvo que fichar a Gordillo para revertir esa situación. El del Polígono y Pablo Blanco, capitán del Sevilla (esa jornada, el equipo de Nervión perdió en casa con Las Palmas) pidieron el sí en el referéndum cuya campaña se inició el 12 de febrero, fecha asociada en el subconsciente colectivo al espíritu sombrío de Arias Navarro.

España participó en la Eurocopa de Italia que ganó Alemania. 32 años después, España abrirá contra Italia su participación en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Un tándem impensable hace ocho Juegos Olímpicos. Era inconcebible una alianza entre la Polonia del pontífice Wojtyla y la Ucrania que entonces formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a cuyo frente estaba Leónidas Breznev. Los rusos estaban en Afganistán y el líder del Politburó advirtió que cualquier solución excluía la injerencia extranjera. Mensaje que entendió el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter. 32 años después, la ocupación, bajo otro signo, continúa en Afganistán. En 1980 el polaco Czeslaw Milosz obtuvo el Nobel de Literatura y el irlandés Johnny Logan el festival de Eurovisión. Y Enrique Castro, Quini, el Pichichi como máximo goleador de la Liga. Ese año con el Sporting de Gijón y los dos siguientes con el Barcelona, equipo en el que vivió un secuestro con penalidades de cautiverio.

El mes del referéndum, Pilar Miró estrenó su película El crimen de Cuenca en el festival de cine de Berlín. Alfonso Guerra cuenta en sus Memorias que una interpelación parlamentaria que el entonces vicepresidente del Gobierno presentó al ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, sobre la prohibición de dicha película y el consejo de guerra abierto a su directora fue el detonante de la moción de censura que a finales de mayo de 1980 el PSOE presentó contra el Gobierno de Adolfo Suárez. El suarismo empezaba a tambalearse.

El recuerdo de ese día es el de balcones llenos de banderas y geranios, la canción hecha himno con las voces de Lole y Manuel, Triana, Alameda, Pepe Suero, Manuel Gerena o Carlos Cano. "María, coge la senda' la autonomía". El libro Hacia una Andalucía Libre recoge testimonios de exiliados como Manuel Andújar (La Carolina, 1913) o Álvaro Custodio (Écija, 1914). Este último publicó en una revista de México, una de las escalas de su exilio, un trabajo sobre aquel referéndum andaluz. Para rebatir los derechos prevalentes de vascos y catalanes que estaban en la disyuntiva entre los artículos 143 y 151 o el puente del 144, Custodio se remitía a las teorías del arqueólogo alemán Schulten sobre la antigüedad de Tartessos.

La primavera real llegó después de la primavera política. Un 97% de los ayuntamientos andaluces apoyaron la iniciativa del artículo 151. Catorce meses después de la aprobación de la Constitución española, se había convertido en el texto de más alcance. Hubo hasta carreras populares para exigir su aplicación. Las fiestas primaverales de Sevilla tuvieron la cara de batir el número de nazarenos en la calle (32.000) y la cruz de que por falta de acuerdo la Feria de Abril se celebró sin cacharritos en la calle del Infierno a la que dos años después llegó Juan Pablo II.

En 1980 aparecieron numerosos libros de corte reivindicativo: Forjar Andalucía, de Manuel Clavero; Cartas del pueblo andaluz, de Manuel Barrios; El pecado consensual, de Víctor Márquez Reviriego. En el libro Crónica de un sueño, el periodista Pepe Fernández recuerda el reguero de huelgas en el campo. La teología de la liberación puesta en práctica por Diamantino García, el párroco de Los Corrales.

El éxito de un fracaso. 32 años después, el catedrático de Derecho Constitucional Jorge de Esteban titula así su epílogo al libro que el historiador Manuel Moreno Alonso ha escrito sobre la Constitución de Cádiz, a veinte días de su bicentenario. Borbolla evoca el pleno de la Junta, con el apoyo de socialistas y comunistas, para ratificar la vía del artículo 151. Alejandro Rojas-Marcos, que entonces era diputado en el Congreso, pidió repetir el referéndum en Almería.

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