Los secretos de los baños del sultán

  • Intervención arqueológica en la Alhambra de Granada

Muchas veces, los trabajos de rehabilitación del patrimonio histórico tienen el doble objetivo de conservar un monumento y, a su vez, dar a conocer los entresijos del mismo. Es lo que ha ocurrido con las cubiertas abovedadas de los Baños Reales del Palacio de Comares de la Alhambra de Granada, donde se han descubierto detalles decorativos y técnicas artesanales originales, que permitirán investigar los métodos utilizados en su construcción en el siglo XIV, por parte de los sultanes Ismail I y Yusuf I.

La directora general del Patronato de la Alhambra y Generalife, María del Mar Villafranca, acudió ayer la obra, que se prolongará durante 26 meses y será ejecutada por el Servicio de Conservación y Restauración del organismo que gestiona el conjunto nazarí, junto a un equipo técnico multidisplinar. El presupuesto asciende a 1.257.304,47 euros. y afectará a uno de los espacios más completos y antiguos del palacio.

Esencialmente, se trata de un baño de vapor compuesto por la sala de vestuario y masajes o baytalmaslaj (Sala de las Camas), estancia previa a la zona central del baño o bayt al-barid, provista de una pila de agua fría. También cuenta una sala templada o bayt al-wastani y una de calor o bayt al-sajun. El conjunto es "el único que se ha conservado prácticamente íntegro en Occidente, tomado por la cultura islámica de las antiguas termas romanas", señaló la responsable del monumento granadino.

La intervención ha permitido encontrar el recubrimiento original de una de las bóvedas que cubrían los baños. "Es muy interesante este registro por la maestría con la que se hizo el acabado de las cubiertas, con detalles decorativos originales que demuestran el gran oficio con el que los artesanos nazaríes trabajaron en estas piezas", explicó María del Mar Villafranca.

Por su parte, el director técnico de la restauración, el arquitecto Pedro Salmerón, detalló que los trabajos pretenden solucionar los problemas de conservación de las bóvedas, motivados fundamentalmente por la infiltración de aguas pluviales. "El proyecto se va a centrar en el sistema de cobertura y el revestimiento interior de las bóvedas hasta llegar al nivel del zócalo, cuyo tratamiento se reserva para una restauración posterior a cargo de los talleres del Patronato de la Alhambra y Generalife. Destaca, especialmente, la intervención que se va a realizar en las lucernas, tanto para mejorar su funcionamiento y protección como para favorecer la ventilación controlada del baño".

Para completar la labor, se lleva a cabo "un minucioso proceso de documentación que incluye el análisis de intervenciones de restauración, así como de los productos de alteración que se utilizaron en épocas anteriores, lo que permitirá conocer la idoneidad o no de los materiales utilizados", apostilló el arquitecto.

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