Un soldado de fortuna de las ayudas europeas

  • Juan Tomas Martín, ex secretario de la Fundación Lorca, mantuvo una imagen impoluta durante años hasta que esta semana estalló el escándalo

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Juan Tomás Martín era el hombre del traje gris de la Fundación Lorca. Reservado y con una educación exquisita, daba la imagen de un hombre de sólida formación y con una gran capacidad de gestión. Sin embargo, carecía de titulación universitaria y parece que pudo falsificar la firmas de Laura García-Lorca, presidenta de la Fundación Lorca, para subirse su porcentaje del 4 al 15% para las subvenciones y ayudas que lograra conseguir para el futuro Centro Lorca. Este hecho data de 2003, el mismo momento en el que decidió ponerse un generoso sueldo de 9.000 euros que llegó a a ser de 12.000 en sus últimas nóminas. En total, pudo hacerse con 2,5 millones de las subvenciones que llegaron para la construcción del Centro Lorca, que permanece cerrado a cal y canto y cuya apertura lleva ya demorándose un lustro. Para redondear el agujero de la Fundación Lorca está por aclarar el destino de los 4 millones de euros del crédito que se solicitó a La Caixa, del que no se han pagado ni los intereses. Todo este dinero lo gestionó a través de su empresa Desarrollo del Territorio y Sociedad del Conocimiento (DTYSC), que tiene su sede en la elitista calle Serrano de Madrid y que también trabaja y gestiona fondos europeos para otras entidades como la Fundación Sánchez Ruipérez o la Fundación Ordóñez Falcón.

Juan Tomás Martín nació en la localidad de Peñaranda de Bracamonte, localidad por la que fue diputado del PSOE entre 1991 y 1995 en la Diputación de Salamanca. El PSOE perdió las elecciones a nivel provincial, pero se hizo con el gobierno con el apoyo de un tránsfuga del PP. El ya ex secretario de la Fundación, que fue cesado el pasado martes, se encargó de los asuntos económicos de la institución salmantina, aunque carecía de formación. Según cuentan, se distinguió desde el primer momento por ser un hombre avispado con una gran capacidad para entender y captar el intrincado sistema de ayudas de la Unión Europea. Llegó de la mano de José Jesús Dávila Rodríguez, que fue el presidente de la Diputación en esta etapa y que, curiosamente, también nació en Peñaranda de Bracamonte, una pequeña localidad que no llega a los 7.000 habitantes.

Durante este mandato, Juan Tomás Martín fue el artífice de Salamanca Emprende, una institución paralela a la Diputación para captar fondos europeos para la provincia salmantina. Cuando el PP se hizo con el poder en 1995 disolvió Salamanca Emprende entre rumores de una gestión discutible que nunca fueron aclarados, entre otras cosas porque las cuentas de una entidad privada siempre son más difíciles de fiscalizar que las de una institución pública, justo lo que ha pasado con la Fundación Lorca. Manuel Sánchez Velasco, que entonces era portavoz del PP en la Diputación salmantina, llegó a asegurar que se produjo "una desviación en el concepto de los gastos".

Pero Juan Tomás Martín, desde entonces, mantuvo un halo de experto conocedor de los laberínticos fondos de la UE, llegando a colaborar con diversas instituciones portuguesas en la captación de Fondos Feder. Bien relacionado con las altas esferas, metódico y atento -sigue felicitando las navidades a los periodistas que coincidieron con él en su etapa en la Diputación-, mantuvo una estrecha relación con el presidente de Caja Duero entre 2003 y 2010, Julio Fermoso. Con su intermediación se fraguó una extraña y ruinosa relación entre la entidad financiera y Ricardo Hazoury, un empresario dominicano implicado en presuntas estafas y fraude inmobiliario. Se trataba de una operación inmobiliaria caótica a la legua en la que Juan Tomás Martín no sólo asesoró a Fermoso en la operación, sino que también cobró por sus servicios, según denunciaron medios locales.

Otro de sus negocios gira en torno a una empresa que también gestiona dinero europeo y que, en principio, tiene unos valores que podrían cuadrar con la escala de valores de Teresa de Calcuta. Se trata de Wikisaber.es, un portal educativo "fundamentado en la enseñanza y el aprendizaje colaborativos' además de "gratuito y pensado para todos los cursos de enseñanza". Este proyecto, del que es presidente, cuenta con la colaboración de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez -vinculada a DTYSC- y ha sido cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en el marco de la Iniciativa Comunitaria Interreg IIIA, España-Portugal.

Hasta hace tres días, su imagen pública en Granada era tan impoluta como sus trajes gris marengo. Aterrizó en la Fundación Lorca en 2003, ocho meses antes de que las administraciones firmaran el protocolo para construir el Centro Lorca que debía albergar el legado del poeta que en la actualidad se custodia en la Residencia de Estudiantes. Por entonces, el presidente del Gobierno, José María Aznar, ya había mostrado su compromiso para edificar el edificio y para conseguir financiación de los Fondos Feder en el marco europeo 2000-2006. Fue cuando, según la denuncia de Laura García-Lorca, falsificó su firma para recibir el 15% de todas las ayudas que llegaran, aunque las instituciones ya consideran un escándalo el 4% que firmó con la aquiescencia de la sobrina del autor de Poeta en Nueva York. Entre 2007 y 2013 dio un paso más al asumir la gestión del Centro Lorca cuando se empezó a edificar en un céntrico solar junto a la Plaza de la Romanilla. Siguió con su imagen moderada y su educación exquisita hasta que se observaron los primeros indicios de una gestión caótica que, en 2015, ha desembocado en uno de los mayores escándalos de la historia reciente de la ciudad. Por si fuera poco, Juan Tomás Martín está desaparecido y ni las instituciones ni Laura García-Lorca han podido dar con él para conocer su versión de los hechos. Algunos hablan ya de que podría haber incluso riesgo de fuga en un hombre que mantiene estrechos vínculos comerciales en Bolivia.

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