Un viaje para pedir justicia

  • Más de 200 personas acompañan en autobús desde Sevilla a la familia de Marta del Castillo para unirse a la concentración convocada en la Plaza Mayor de Madrid

"Que cumplan la mayor condena posible". Son las palabras más pronunciadas a las siete y media de la mañana en la calle Hespérides, el punto de encuentro. Agotados y afligidos por el profundo dolor, familiares, amigos y vecinos de Marta del Castillo se dan cita, de nuevo. Pero esta vez van de viaje, rumbo a Madrid para reclamar que todo el peso de la ley caiga sobre los verdugos. El recuerdo de Marta es constante en las conversaciones que tratan de explicar la tragedia inaceptable, en las camisetas con su rostro estampado, en las lágrimas derramadas y en las contenidas, en las chapas, en las miradas y en el deseo de todos de que se haga justicia.

Cinco autobuses y alrededor de doscientas personas parten de Sevilla. En el número cuatro viajan los familiares. Entre ellos, el padre, Antonio del Castillo y el abuelo, José Antonio Casanueva, apodado por los vecinos como el abuelo coraje, por su entereza y serenidad. A la madre, Eva Casanueva, le flaquearon las fuerzas a última hora y se quedó en Sevilla. Su desconsuelo es inenarrable.

Yolanda Avellano, su padre Manuel, Nuria Rodríguez y otros miembros de la asociación Turdetania se desviven para que todo esté listo y cada persona ocupe su asiento. Tras una hora de retraso, al fin, a las nueve de la mañana, los cinco autobuses arrancan con alrededor de 200 personas a bordo unidos por el lema Justicia. Todos somos Marta. En los cristales, en las chapas, en las camisetas, en el recuerdo... la presencia de Marta es constante.

Los familiares intentan dormir pero un sol insolente impide conciliar el sueño. Tantos días en vela y tantas lágrimas hacen mella. Entre los primeros asientos, José Antonio Casanueva recuerda que ahora "lo primero es encontrar a Marta". Mientras que las fuerzas de seguridad se afanan un día más por hallar su cuerpo sin vida, los allegados de la joven inician un día duro en la carretera. A las seis de la tarde está programada la concentración tras un trayecto de más de cinco horas. Algunos familiares se quedarán en Madrid para acudir el próximo martes a la audiencia que les ha concedido el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Le pediremos que se implante la cadena perpetua para los asesinos, los pederastas y los violadores", explica el abuelo de Marta. "Lo que han hecho no se puede perdonar", añade con mucho vigor.

El silencio es rotundo y transmite la angustia acumulada por tantos días de búsqueda. "Todo esto tiene que terminar. Tienen que encontrar a Marta", comenta Yolanda Arellano, mientras trata de encontrar respuestas. "Cuando vimos por la televisión la detención de Samuel, muy conocido en el barrio, no lo podíamos creer. Nos ayudó a colocar carteles por la ciudad e incluso acompañó al padre a la comisaría para denunciar la desaparición. Y ya sabía que estaba muerta. ¿Cómo es posible tanta maldad?", se pregunta esta amiga de la familia.

El autobús sigue su camino y el silencio se instala, de nuevo, entre sus asientos. La primera parada, en Monesterio, un café para tratar de recuperar fuerzas. Todos bajan con las camisetas de Marta. Su rostro es reconocido por un grupo de Don Benito (Badajoz). Se acercan para saludar y mostrar apoyo a la familia. "Si necesitan firmas o cualquier cosa cuenten con los habitantes de Don Benito, es la tercera ciudad de Badajoz (36.000 habitantes) y seguro que todos apoyan vuestra causa", comentó Raúl Haba al abuelo de Marta, durante el desayuno. Este grupo extremeño se dirige a Sevilla para disfrutar del Circo del Sol y entre ellos van dos concejalas del municipio, Isabel Galán y Anabel Cidoncha, que se llevaron varias camisetas de Marta.

Tras una parada reparadora, de nuevo, la carretera hacia Madrid. La siguiente será en Móstoles donde esperan otros familiares. "También nos reuniremos con familia de Cantabria", recuerda el abuelo. Tras unos instantes de conversaciones, el silencio vuelve al autobús cuatro. Ya se ha dicho todo. "Lo primero es encontrar a Marta", comentan entre los asientos. "Y pedir que cumplan por lo que han hecho. Es necesario".

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