El volcán andaluz de Correa

  • Durante los últimos ocho años el jefe de la presunta trama corrupta Gürtel no dejó de realizar adquisiciones en las urbanizaciones de lujo de Marbella y San Roque

"Acudan a Kintamani a contemplar su espectacular volcán en activo" se puede leer en un folleto de viajes en el que se exponen las bellezas exóticas de Bali. El Kintamani de Francisco Correa es otro volcán en activo, pero se encuentra en la Ribera del Emperador del puerto de Sotogrande (San Roque, Cádiz) y desde hace un año en el teléfono de la oficina salta el pitido de un fax. Inversiones Kintamani es la principal sociedad vinculada a la trama Gürtel que se utilizó para el desembarco andaluz del hombre que ha dinamitado los cimientos del PP con una de las mayores redes de corrupción destapadas desde los años 80.

La conexión andaluza de Correa nace de sus contactos con el clan de Somosierra a mediados de los 90, un club de jóvenes admiradores de Aznar entre los que se encontraba su futuro yerno, Alejandro Agag. Todos niños bien, veraneaban en las exclusivas urbanizaciones que se extienden entre Marbella y Tarifa. De hecho, Agag, del que Correa fue testigo de boda, lo sigue haciendo y el último verano lo pasó en una costosa finca de Sotogrande por la que pagó un alquiler, según se cuenta en los alrededores de uno de los barrios más chic de la región, de unos 20.000 euros. No es el único. Gerardo Galeote, eurodiputado implicado por Garzón en el círculo de alto riesgo cercano a Correa, veranea en Tarifa. Luis Bárcenas, tesorero depuesto del PP, no se pierde un torneo anual de pádel de Marbella, en el que también ha participado en alguna ocasión Correa. Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda, una de las localidades del cinturón pijode Madrid donde estalló todo el escándalo, cuenta con un apartamento en Isla de Tortuga, que es justo lo que anuncia, una isla privada de lujo en la zona conocida como la Marina de Sotogrande.

Francisco Correa levantó el negocio del que no declaró nada a Hacienda desde 1999 haciéndoselo pasar bien a los demás, con fiestas para ejecutivos y luego mítines para el PP. Moviéndose en ese sector, vio rápidamente que el corredor de la costa andaluza era terreno abonado para los contactos.

Su segunda mujer, María del Carmen Rodríguez Quijano, conocida como la Barbie en su propio círculo de amistades, ayudó mucho en el salto cualitativo de las sociedades de Correa. Rodríguez Quijano había sido jefa de prensa de Rosa Díaz en los años en que ésta era alcaldesa de Estepona por el PP y apoyada por los restos del gilismo, que había gobernado durante los años 90 a través de uno de los hijos de Jesús Gil. Ahora Rosa Díaz lidera Estepona 2007 y lleva el área de Juventud dentro de la sopa de letras (PSOE, PA e IU) que gobierna el municipio. Acaba de montar un congreso de salsa en Estepona, pero en el PP prefieren no hablar mucho ni de ella ni de Barbie. La agencia Pasadena Viajes, del holding Gürtel, facturó a este Ayuntamiento 53.000 euros mientras Díaz fue alcaldesa.

Pero eso era caza menor en comparación con la influencia que Correa pensó que podía tener en el mundo inmobiliario de la Costa del Sol. El hombre clave era su suegro, Emilio Rodríguez Bugallo, propietario de Construcciones Salamanca, la plaza de toros de Puerto Banús y el club nocturno marbellí La Notte, situado a la vera de la mezquita del rey Fahd. Rodríguez Bugallo fue detenido dentro de la Operación Malaya, acusado de sobornar a los ediles para conseguir licencias urbanísticas para sus proyectos. Fue el propio Francisco Correa quien pagó la fianza de 500.000 euros para que saliera en libertad poco antes de su fallecimiento, acaecido en julio de 2008. Pocos meses antes se le había embargado definitivamente su promoción de viviendas Embrujo. Correa había acudido en 2003 a salvar parte del patrimonio. La sección de blanqueo de capitales de la Brigada de Investigación de Delincuencia Económica y Fiscal de la UDEF Central recoge en el informe incluido en el sumario Gürtel que Luis de Miguel, testaferro de Correa, compró cinco fincas en Marbella en representación de Inversiones Kintamani por 324.546 euros. Las fincas pertenecían al conjunto urbanístico El Embrujo Playa, propiedad de Construcciones Salamanca. Esta operación se repitió en 2007 con siete fincas y una vivienda por 387.000 euros, así como de otras cuatro por valor de 385.650 euros. Ahora el que compra es José Ramón Blanco Balín, otro hombre de confianza de Correa, también en representación de Kintamani. En 2008, Pablo Crespo, otro de los que daba la cara en nolmbre de Correa, compró cuatro fincas más de Construcciones Salamanca en el mismo conjunto urbanístico marbellí. Todo salió por una ganga, millón y medio de euros, contando con que el metro cuadrado en Puerto Banús está a 6.850 euros, aunque en la zona de El Embrujo Playa no hay precios, ya que la página web aparece en construcción y sólo se puede leer en el anuncio "venga a disfrutar de todo el glamour de Marbella".

Kintamani, con todos los hombres de Correa, se mueve paralelamente en Sotogrande, donde los investigadores aún tiran del hilo. El principal centro de operaciones es en la urbanización Parques de Valgrande, junto al campo de golf Valderrama. Por supuesto, en Parques de Valgrande se niegan a dar información no ya de sus clientes, sino de los propietarios de la promotora. La exclusividad de la urbanizac ión llega a que una oficina central se encarga de todo "desde la organización de un catering hasta el mantenimiento de su propia vivienda... las pequeñas e importantes cosas cotidianas serán resueltas por este servicio de asistencia para que usted sólo se tenga que preocupar de disfrutar". De las cosas menos cotidianas se encargaban Blanco Balín y Pablo Crespo, que adquirieron un ático de 420 metros cuadrados que durante un tiempo disfrutó el propio Correa. Junto a este ático, se adquirieron otras tres fincas más, que vuelven a sorprender por su módico precio: 696.000 euros. Los áticos de estas características que se pueden encontrar en los buscadores de pisos por internet tienen un precio nunca inferior a 1.200.000 euros. Hay más operaciones registradas, con entregas de dinero a cuenta, por lo que el fiscal pide que se impida a Parques de Valdegrande realizar ninguna operación relativa a estos inmuebles sobre los que, al parecer, se había empezado a negociar a través de los que habían sido sus asesores inmobiliarios habituales, pertenecientes a la firma Sotoestates. A través de trabajadores de esa firma se quiere tener un conocimiento algo más exacto de los movimientos de Correa en la zona y trazar el recorrido por el cual el dinero que se conseguía aquí acababa en la sucursal de Kintamani en Charlestown, ciudad perteneciente a la Isla de las Nieves, la mayor lavadora mundial de dinero, un país donde el delito no es el blanqueo, sino dar el nombre de los blanqueadores.

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