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Con más munición

Berni Rodríguez, Carlos Cabezas y Marcus Haislip tienen el alta médica y están a disposición de Aíto. Llega a Málaga el Olympiacos, con su espectacular nómina de figuras

José Manuel Olías / Málaga / J. M. Olías / Málaga | Actualizado 10.12.2008 - 06:58
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Berni Rodríguez se dirige al vestuario en el descanso de un partido durante su lesión.

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El Olympiacos, orgullo de El Pireo y las clases menos favorecidas de Atenas, aterriza en Málaga con toda su pompa y su onerosa plantilla. De humilde tiene el origen, ahora no repara en gastos para reconquistar el trono europeo que ya poseyó en 1997. Fue efímero, pero en aquella Final Four de Roma, entonces todavía lucía la k en el nombre que se cambiaría por la c por un enjuague económico, el gigante rojo de Atenas reinó en el continente a lomos del gran David Rivers, el mismo que un año antes sentó cátedra en Ciudad Jardín en un partido eléctrico, en la primera participación del Unicaja en la Euroliga.

23 puntos de Rivers permitieron a su equipo arrancar un triunfo de Málaga en la prórroga, en un duelo al sol con un soberbio Nacho Rodríguez (20 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias aquel día), que resistía al frente de aquel grupo de mocosos que cambió el curso de la historia del baloncesto en Málaga. El choque acabó en trifulca y con Milan Tomic, entonces jugador y ahora técnico ayudante del Olympiacos, peleado con un cámara y con sus huesos en comisaría. Batallas de otra época, cada vez más lejana. Ciudad Jardín era conocida como una "cancha griega" en labios de los que la padecían. Mitad elogio, mitad temor.

Es un gigante desagradable el Olympiacos para el Unicaja. No sólo está en el currículo de duelos aquella derrota. También figura un robo en Atenas por una canasta no contabilizada a Paco Vázquez en el acta del partido. Y después, en la temporada 2005/06, la del título de ACB, el Olympiacos apeó en el Top 16 a un equipo que tenía perfume de Final Four. Fue, de largo, la noche más dolosa en el Carpena en la era triunfal de Jorge Garbajosa en Málaga.

Hay hitos que celebrar esta noche. El Unicaja juega su partido 150 en su historia en la Euroliga. Engordar los libros de historia es una manera más de reivindicarse. Más alegría aún genera un triple regreso. Berni Rodríguez, Carlos Cabezas y Marcus Haislip tienen el alta médica tras superar las lesiones de diverso calado. En el dulce momento que atraviesa el equipo malagueño, siete victorias consecutivas, puede generar dudas la conveniencia o no de una reaparición abrupta de todos estos jugadores.

No debería haber ningún debate. Son tres hombres que conforman la espina dorsal de este equipo y que sólo pueden aportar cosas positivas. Quizás generen un impacto negativo en un principio por alterar un ecosistema feliz en el que los roles están plenamente asumidos, pero sólo a corto plazo. Para ganar batallas ha valido el material humano que había. Pero para ser competitivos en las grandes guerras es necesaria mayor munición para que Aíto pueda ejecutar sus planes y desplegar su filosofía en toda su extensión. Munición del calibre de la que recupera hoy, en la élite continental en sus puestos, no puede ser desdeñada.

Aíto explica el antídoto para los posibles contraindicaciones del posible regreso: "El hecho de que vuelvan jugadores generalmente conlleva el problema de que los que están jugando habitualmente puedan perder el nivel pensando en que hay otros jugadores que pueden jugar aunque esperemos que eso no sea un problema y que cada uno juegue pensando sólo en hacer lo máximo que pueda por el equipo". O sea, que el entrenador emplaza a Cook, Kelati, Welsch y Ndong, la base en la que se ha asentado la enorme progresión del último mes, a mantener el nivel exhibido. Cuestión de mentalización y motivación.

El de esta noche, pues, es un partido para colocarse las mejores galas. El primero que tiene que aportar es el Carpena. Se sabe que los partidos intersemanales no son los más propicios por la afluencia de público. Quedan 200 entradas a la venta, es decir, que el que quiera acudir no tiene excusas para no hacerlo. El atractivo es enorme. Además del regreso del trío Cabezas-Berni-Haislip, está en juego el primer puesto del grupo A ante el mejor equipo del continente con el dinero en la mano. Figuras de la máxima dimensión europea desfilarán por el Martín Carpena. En noches como esta la Euroliga suena diferente.

Puede parecer una cuestión trivial, pero una victoria por más de 11 puntos (el Unicaja cayó en El Pireo 83-72 tras una soberbia primera mitad) pondría en bandeja acabar el grupo como primero. Vale, en cualquier caso, porque el Olympiacos debe ir todavía a Tel Aviv y siempre es bueno poner tierra de por medio con el Cibona antes de la visita a Zagreb. Cábalas para aderezar un partidazo.

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