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Póquer de derrotas
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Irregular El Unicaja suma su cuarta derrota consecutiva en la ACB tras un partido irregular en el que sólo brilló en el segundo cuarto Hundido El equipo cierra la clasificación junto a Estudiantes y Xacobeo
Nacho Rodrigo , Málaga | Actualizado 26.10.2009 - 11:40
El Unicaja está hundido con una nueva derrota frente al Lagún Aro GBC y cierra la clasificación junto a Estudiantes y Xacobeo
El Unicaja está hundido con una nueva derrota frente al Lagún Aro GBC y cierra la clasificación junto a Estudiantes y Xacobeo
El Unicaja está hundido con una nueva derrota frente al Lagún Aro GBC y cierra la clasificación junto a Estudiantes y Xacobeo
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Cuarto partido, cuarta derrota. El Unicaja sigue sin estrenarse en la ACB. No tenía malas cartas el equipo malagueño para firmar un buen inicio de temporada (Fuenlabrada y Real Madrid en casa y visitas a Manresa y San Sebastián) pero ayer descubrió la cuarta y volvió a salir derrota. Un póquer peligroso que hunde a los cajistas en la clasificación con el Estudiantes y el ascendido Xacobeo como únicos compañeros en el vagón de cola. No le sucedía algo así desde la temporada 1997/98. Entonces no ganó hasta la quinta jornada. El próximo domingo tendrá, en Sevilla, la oportunidad de evitar el repóquer y no firmar el peor inicio cajista en Liga desde que existe el CB Málaga.
Tras fracasar en el debut, mejorar en Manresa y acariciar la proeza ante el Real Madrid, el equipo malagueño hincó la rodilla en San Sebastián, donde llegó después de sumar su primer triunfo de la temporada en el estreno europeo de Belgrado. Lo hacía con el grupo al completo por primera vez esta campaña y desprovisto de la losa que suponía no haber ganado todavía. Una victoria en Donostia habría cerrado una semana balsámica, con dos victorias seguidas a domicilio, pero este Unicaja no termina de arrancar. Sigue gripado y ahora, dos semanas después de comenzar la temporada, ve cómo se le complica el primer objetivo: clasificarse para la Copa del Rey. Le restan 13 partidos y debe ganar nueve.
Mantiene Aíto que al equipo le cuesta seguir centrado y seguro cuando las cosas no le salen bien y el Lagun Aro quiso poner ayer a prueba esta debilidad cajista. Comenzó muy enchufado y aprovechó algunos errores defensivos cajistas para dispararse en los dos primeros minutos de partido después de dos acciones de dos más uno culminadas por Doblas y Panko. A falta de 7:30, el Unicaja ya perdía por nueve (13-4). Más lastre, más presión. Pero el conjunto cajista supo reaccionar y contestó con la misma contundencia que su rival, con un 0-8 en el siguiente minuto tras robar un par de balones con la presión a todo campo (13-12).
El partido se nivelaba pero el Unicaja no se conformó. Aprovechó la inercia positiva para llevar el encuentro a un ritmo frenético. La reacción desencadenó más firmeza atrás y seguridad en ataque. Todos sumaban y al final del primer cuarto ya habían anotado todos los cajistas excepto Jiménez y Dean. Dos triples, de Jeter y Berni, al final del primer periodo distanciaron a los malagueños, que a partir de ahí se soltaron para completar seis minutos de gran baloncesto y marcharse hasta los 13 de diferencia (32-45). Extraordinaria defensa y buena circulación ofensiva.
El Lagun Aro estaba ko pero el Unicaja no supo rematar. Con Archibald y Freeland cargados de faltas (tres y dos, respectivamente) Aíto resguardó a su equipo en una zona. Pero hay detalles por pulir, ajustes que realizar y los locales lo aprovecharon para revivir desde la línea de 6,25. Cuatro triples con la firma de Barbour e Ignerski y una técnica al banquillo malagueño igualaron el encuentro al descanso tras un 15-2 de parcial (47-47). Pecado mortal, porque lo que podía haber sido medio billete hacia la victoria se convirtió en un pasaporte para el sufrimiento.
Al Unicaja, la reacción local le sentó como un golpe directo al riñón. Comenzó la segunda mitad como la primera: sin intensidad ni ideas. Y los locales, que saben que su supervivencia en la ACB pasa por victorias inesperadas, aceptaron el regalo con una sonrisa y con unos Sergio Sánchez y Miralles con ganas de protagonismo. El base y el pívot se conjuraron para anotar los primeros 15 puntos locales de la reanudación y otorgar a los suyos su máxima renta del partido (62-52). Ignerski se unió al festival (66-56) y Aíto decidió que algo había que hacer. Pidió tiempo a falta de dos minutos y medio y arengó a los suyos. Les recordó la fórmula que les había llevado a disfrutar sobre el parqué en el segundo cuarto y la reacción fue inmediata. Presión, agresividad y 0-8 de parcial que dejaba el encuentro vivo para el último cuarto (66-64).
Ahí ya no hubo arreones. Diez minutos disputados con el cuchillo entre los dientes, con el marcador en un columpio y la sensación de que todo se decidiría en los instantes finales. Mal panorama para un Unicaja poco acostumbrado a brillar en semejante escenario. Y así fue. El 68-71 fue la última renta visitante. Barbour puso el 75-71 con un triple, Cook mantuvo viva la esperanza (79-76) y el Lagun Aro remató desde el tiro libre. Cuarta derrota en otros tantos partidos. La necesidad pasa a convertirse en urgencia.
Tras fracasar en el debut, mejorar en Manresa y acariciar la proeza ante el Real Madrid, el equipo malagueño hincó la rodilla en San Sebastián, donde llegó después de sumar su primer triunfo de la temporada en el estreno europeo de Belgrado. Lo hacía con el grupo al completo por primera vez esta campaña y desprovisto de la losa que suponía no haber ganado todavía. Una victoria en Donostia habría cerrado una semana balsámica, con dos victorias seguidas a domicilio, pero este Unicaja no termina de arrancar. Sigue gripado y ahora, dos semanas después de comenzar la temporada, ve cómo se le complica el primer objetivo: clasificarse para la Copa del Rey. Le restan 13 partidos y debe ganar nueve.
Mantiene Aíto que al equipo le cuesta seguir centrado y seguro cuando las cosas no le salen bien y el Lagun Aro quiso poner ayer a prueba esta debilidad cajista. Comenzó muy enchufado y aprovechó algunos errores defensivos cajistas para dispararse en los dos primeros minutos de partido después de dos acciones de dos más uno culminadas por Doblas y Panko. A falta de 7:30, el Unicaja ya perdía por nueve (13-4). Más lastre, más presión. Pero el conjunto cajista supo reaccionar y contestó con la misma contundencia que su rival, con un 0-8 en el siguiente minuto tras robar un par de balones con la presión a todo campo (13-12).
El partido se nivelaba pero el Unicaja no se conformó. Aprovechó la inercia positiva para llevar el encuentro a un ritmo frenético. La reacción desencadenó más firmeza atrás y seguridad en ataque. Todos sumaban y al final del primer cuarto ya habían anotado todos los cajistas excepto Jiménez y Dean. Dos triples, de Jeter y Berni, al final del primer periodo distanciaron a los malagueños, que a partir de ahí se soltaron para completar seis minutos de gran baloncesto y marcharse hasta los 13 de diferencia (32-45). Extraordinaria defensa y buena circulación ofensiva.
El Lagun Aro estaba ko pero el Unicaja no supo rematar. Con Archibald y Freeland cargados de faltas (tres y dos, respectivamente) Aíto resguardó a su equipo en una zona. Pero hay detalles por pulir, ajustes que realizar y los locales lo aprovecharon para revivir desde la línea de 6,25. Cuatro triples con la firma de Barbour e Ignerski y una técnica al banquillo malagueño igualaron el encuentro al descanso tras un 15-2 de parcial (47-47). Pecado mortal, porque lo que podía haber sido medio billete hacia la victoria se convirtió en un pasaporte para el sufrimiento.
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Ahí ya no hubo arreones. Diez minutos disputados con el cuchillo entre los dientes, con el marcador en un columpio y la sensación de que todo se decidiría en los instantes finales. Mal panorama para un Unicaja poco acostumbrado a brillar en semejante escenario. Y así fue. El 68-71 fue la última renta visitante. Barbour puso el 75-71 con un triple, Cook mantuvo viva la esperanza (79-76) y el Lagun Aro remató desde el tiro libre. Cuarta derrota en otros tantos partidos. La necesidad pasa a convertirse en urgencia.
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Fernanuñez no sea usted miserable. Parece una hiena que ha olido sangre. Preocúpese de lo suyo que a los malagueños no nos importa lo que haga su equipo, es más no nos alegramos de sus males y le deseamos lo mejor. De todas formas, seguro que la verdadera afición sevillana al baloncesto no tiene su misma opinión. ¡AÚPA EL CLUB BALONCESTO MÁLAGA UNICAJA Y VIVA MÁLAGA! Seguro que salimos de esta.
La 5 derrota se la vamos a endosar los sevillanos para que las cuenten con una mano y todavia les queda la otra para ir sumando derrotas. Esto es lo que hay. Fuera Aito que fichen a Imbroda.