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Todas las Ferias, la Feria
Todas las Ferias, la Feria
El segundo hemisferio de la fiesta entró ayer como otro ciclón en el que nadie quiso quedarse en casa y en el que cada cual hizo lo que mejor se le daba para pasarlo bien: a menudo, resistir era suficiente
Pablo Bujalance | Actualizado 19.08.2010 - 13:04Ya me dirán entonces cómo podían advertir dos amigas a una tercera (las tres vestidas con camisetas llamativas en las que ofrecían sus números de teléfono y no sé qué más) que por la calle La Bolsa no, que tenían que dar la vuelta en la calle Larios para llegar a donde habían quedado, cuando una batucada se empeñaba a tocar justo al lado Paquito chocolatero a todo trapo: algunos nódulos tuvieron que estallar en aquellas gargantas adolescentes. La resaca ferial, allá por el veintimuchos de agosto, debe ser la época de bonanza para los otorrinos malagueños, felices de atender oídos reventados (en la Plaza de la Constitución no cabe otra; por mucho que se baile, los amplificadores hacen lo suyo) y aparatos fonadores dignos de restauración patrimonial. Alguien, estoy seguro, se estará frotando las manos. Si Málaga es de por sí chillona, en estos días se sacude los pocos escrúpulos que le quedan. Lo bueno será cuando, por fin, tengamos algo que decir.
Algunos momentos son impagables. Una familia que hablaba un extraño idioma, seguramente de Europa del Este, viajaba al centro en la línea C-1 de la EMT y cuando el autobús sorteó la Plaza de la Marina y la calle Larios quedó alumbrada a su derecha, todos sus miembros exhalaron un descomunal y sincero "Ooooooh": el mar de gente que se abría más allá de la puerta de las biznagas se apretaba como un embutido a punto de derramarse. Si alguien pierde aquí una lentilla está perdido, debieron pensar. Por cierto, un tipo bastante borracho aseguró haber visto al Papa en la Plaza del Teatro. Y por qué no: alguien tendría que poner orden, maldita sea. Que el Señor lo ve todo.
Una pequeña ferianta parece pedir un paréntesis en brazos de su madre, ayer, en el centro.
Hasta el año que viene
La Feria de 2010 se despidió anoche con ocho días en lugar de nueve, pero con los mismos visitantes
- Un sábado que sabe a final
- Una Feria de mucha gente pero poco dinero para las casetas del Real
- Siempre quedará Bilbao
- La Feria atrae seis millones de visitas pero baja la facturación
- Inspeccionan 557 vehículos con alimentos durante la Feria
- Capturas del último son
- Bolsillos rezagados en unos días de consumo masivo
La Feria de Málaga 2010, la fiesta de la crisis y de un día menos, agota sus últimas horas con frenesí y ganas de pasarlo bien.
La Feria apura sus última horas
La penúltima jornada estuvo marcada por el ambiente familiar y por el sonido de los diferentes grupos musicales
Un jueves festivo
El reino de la diversión prolongó su dominio de la mano de la nueva jornada 'de puente'
El ecuador del miércoles
El segundo hemisferio de la fiesta entró como otro ciclón en el que nadie quiso quedarse en casa
Un martes de incertidumbre
A pesar de que la alerta naranja estaba amenazando, el ambiente de fiesta no cayó en el martes de Feria
Un lunes de resaca
Grandes, medianos y pequeños llenaron todos los rincones de la ciudad en busca de diversión
Un domingo improvisado
Los grupos de amigos y familiares personalizaron ayer la Feria a su gusto con música espontánea
Málaga ultima los preparativos
Los operarios y feriantes finalizan los últimos detalles en el Cortijo de Torres tras dos meses de incesante trabajo







