Una de Tuenti para padres

Una veintena de progenitores aprenden cómo usar las redes sociales para proteger a sus hijos de acosos o delitos como el 'ciberbullying', el 'sexting' o la 'estafa ore-ore'

Ángel Recio / Málaga | Actualizado 15.05.2012 - 01:00
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Vista de los padres que ayer participaron en un taller sobre seguridad en redes sociales organizado por Forman en el PTA.

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El uso de internet y las redes sociales proporciona múltiples ventajas a los ciudadanos aunque no es oro todo lo que reluce. Hay que tener especial cuidado cuando es utilizado por niños y adolescentes, unos colectivos fáciles de manipular y que pueden ser objeto de todo tipo de prácticas nocivas e incluso de delitos. Los padres tienen que saber qué hacen sus hijos en internet para ejercer cierto control, aunque eso no es sencillo cuando las palabras Facebook, Twitter o Tuenti le suenan a chino a los progenitores.

Una veintena de padres han decidido ponerse las pilas y ayer por la tarde participaron en un taller organizado por el Centro de Formación en Comunicaciones y Tecnologías de la Información de Málaga (Forman) en su sede del Parque Tecnológico de Andalucía llamado Generaciones 2.0.

El mundo de internet es casi insondable y sus riesgos para los adolescentes son directamente proporcionales. Laura Melgar, responsable de comunicación on line de Prodigia Consultores, explicó ayer a estos padres que hay que estar alerta porque sus hijos pueden caer, sin saberlo, en todo tipo de redes.

Uno de los peligros más comunes y que está en pleno crecimiento es el denominado ciberbullying, es decir, un acoso virtual a cargo de adultos o de otros adolescentes. Pueden hacer, por ejemplo, fotografías de algún menor que tenga algún defecto físico y mofarse de él a través de las redes o lanzarle todo tipo de insultos, provocando que ese menor no quiera regresar al colegio.

El tema de las fotografías es especialmente problemático. Muchos menores, especialmente las niñas, se toman instantáneas algo más subidas de tono y se las mandan al típico amigo-novio por el teléfono móvil. "Ese amigo se lo manda a otro, y éste a otro y se hace una cadena por la cual esa fotografía la ha visto todo el mundo, los padres se enteran y la menor acaba con una vergüenza increíble, con fracaso escolar y hasta le puede crear un trauma", subrayó Melgar. A eso se le llama ahora sexting.

Esta experta señaló que también están a la orden del día las estafas ore-ore por las cuales un individuo suplanta la identidad de otra persona en una red social y, fingiendo ser un amigo, solicita todo tipo de datos personales que puede utilizar de forma ilícita. Melgar indicó que, en ocasiones, "los hijos cogen los datos de la tarjeta de crédito de los padres para hacer compras por internet o se dan de alta en plataformas que no corresponden por su edad y meten su dirección y otros datos".

Uno de los programas que están mas de moda es el Whatsapp y ahí se corre el peligro de que cualquiera puede remitir un mensaje al adolescente. Los smartphones, cada vez más empleados por los adolescentes, tienen además un sistema de localización GPS que la experta en comunicación on line aconseja a los padres que desactiven para que los pedófilos no puedan saber dónde están los menores con los que hayan podido contactar por cualquier vía. "Si un padre quiere saber dónde está su hijo es mejor que le llame directamente por teléfono", afirmó.

¿Qué se puede hacer para evitar en la medida de lo posible esos riesgos? Melgar señaló que es importante poner antivirus, claves de seguridad, imponer unas horas máximas de conexión al menor y ver qué páginas visitan o qué amigos tienen en las redes.

Remedios Carvajal tiene dos hijas de 13 y 16 años que usan habitualmente internet tanto en el ordenador como a través del móvil y que utilizan la red social Tuenti. "Tenemos internet en casa y más me vale unirme a ellas y saber qué es lo que hacen que estar todo el día enfrentados", comentó ayer momentos antes del inicio del taller. Piensa que "tenemos que ir por delante de ellas" aunque reconoce que es difícil, máxime en un momento en el que los adolescentes dominan cualquier aspecto relacionado con las tecnologías. Carvajal tiene las claves de Tuenti de sus hijas "para saber con quién hablan porque te pueden agregar 300 amigos que no sabes de dónde vienen" y teme que sus hijas puedan subir este verano de forma inocente alguna foto en biquini que "al final acaba en el ordenador de 5.000 personas", por lo que "les controlo lo que suben por miedo".

Manuel Martí está en la misma tesitura. Es tutor de varios adolescentes y, aunque es usuario habitual de redes sociales, ayer participó en el taller "porque quiero saber por dónde van los tiros en seguridad". "Me preocupa mucho el tema porque se oyen muchas cosas y cuantos más sepamos nosotros mejor", resaltó.
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