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Empresas con valor añadido
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El carro del emprendimiento social tira fuerte en Málaga, una fórmula de autoempleo en la que no se busca solamente el beneficio económico propio, sino también una colaboración estrecha con los demás
Cristina Fernández / Málaga | Actualizado 30.07.2012 - 01:00Crear tu propio negocio con el que poder obtener beneficios económicos e, incluso, generar empleo es emprender. Pero si además se incorpora el valor añadido de intentar ayudar y colaborar estrechamente con el entorno, entonces se habla de emprendimiento social. En Málaga proliferan estas iniciativas que buscan "soluciones innovadoras hacia los problemas sociales", como explica Susana Herrero, responsable de autoempleo en Arrabal-AID. Se trata de ir más allá, de dar un plus prestando servicios gratuitos a gente sin recursos, dedicando parte del tiempo a atender necesidades del barrio, a colaborar con ONG o revertir parte de tus beneficios a la sociedad en general o a un proyecto concreto.
"Es tan versátil el emprendimiento social que se innova, a todos se les ocurren opciones para devolver ese servicio", explica Herrero y asegura que "un emprendedor social no recibe ningún beneficio económico para el negocio creado". Es más una cuestión de conciencia social. "Lo hacemos porque crees que debe ser así, porque no puede ser de otra manera, por conciencia, por convicción y sentido común, por tener la sensación de que formas parte de la sociedad y si no nos ayudamos todos, ¿qué somos?", plantea la responsable de autoempleo de Arrabal-AID.
Una jornada el pasado jueves reunió a emprendedores sociales en torno al turismo y las nuevas tecnologías. El propósito, informarles de la red de recursos a su disposición para poner en marcha su proyecto y compartir nuevos modelos de negocios en el sector turístico, conjugando una actividad mercantil con acciones que repercutan en beneficio de la sociedad, en concreto revertir económicamente parte de su beneficio en otros emprendedores elegidos en una plataforma de crowdfunding (microfinanciación colectiva). También explicaron a los asistentes el proyecto de una preincubadora para emprendedores sociales que les facilitaría un alojamiento empresarial.
Karina Preza y José Luis Blázquez fueron dos de los asistentes a la cita. Sus ganas de poner en marcha sus iniciativas les pueden mucho más que el miedo a un hipotético fracaso. Ellos tienen claro que su solución personal pasa por el autoempleo y si, además, pueden colaborar con los demás pues mucho mejor. "Considero que una mano lava a la otra y las dos lavan la cara, siempre se gana más repartiendo, está comprobado", estima Karina y subraya que "si ayudas un poco eso siempre vuelve y duplicado, eso nos puede traer beneficios a todos, ya se está haciendo en muchas partes del mundo y funciona".
No obstante, desde la asociación Arrabal AID critican la falta de cultura emprendedora que existe en España, un tema que se debería fomentar desde la escuela. "Aquí eres un arriesgado y un loco, no se valora lo positivo que tiene y si no se crean empresas, ¿cómo se va a generar empleo?", plantea Susana Herrero. También demandan una mayor implicación de las administraciones en hacer más eficaces los recursos y acortar los trámites.
"Es tan versátil el emprendimiento social que se innova, a todos se les ocurren opciones para devolver ese servicio", explica Herrero y asegura que "un emprendedor social no recibe ningún beneficio económico para el negocio creado". Es más una cuestión de conciencia social. "Lo hacemos porque crees que debe ser así, porque no puede ser de otra manera, por conciencia, por convicción y sentido común, por tener la sensación de que formas parte de la sociedad y si no nos ayudamos todos, ¿qué somos?", plantea la responsable de autoempleo de Arrabal-AID.
Una jornada el pasado jueves reunió a emprendedores sociales en torno al turismo y las nuevas tecnologías. El propósito, informarles de la red de recursos a su disposición para poner en marcha su proyecto y compartir nuevos modelos de negocios en el sector turístico, conjugando una actividad mercantil con acciones que repercutan en beneficio de la sociedad, en concreto revertir económicamente parte de su beneficio en otros emprendedores elegidos en una plataforma de crowdfunding (microfinanciación colectiva). También explicaron a los asistentes el proyecto de una preincubadora para emprendedores sociales que les facilitaría un alojamiento empresarial.
Karina Preza y José Luis Blázquez fueron dos de los asistentes a la cita. Sus ganas de poner en marcha sus iniciativas les pueden mucho más que el miedo a un hipotético fracaso. Ellos tienen claro que su solución personal pasa por el autoempleo y si, además, pueden colaborar con los demás pues mucho mejor. "Considero que una mano lava a la otra y las dos lavan la cara, siempre se gana más repartiendo, está comprobado", estima Karina y subraya que "si ayudas un poco eso siempre vuelve y duplicado, eso nos puede traer beneficios a todos, ya se está haciendo en muchas partes del mundo y funciona".
No obstante, desde la asociación Arrabal AID critican la falta de cultura emprendedora que existe en España, un tema que se debería fomentar desde la escuela. "Aquí eres un arriesgado y un loco, no se valora lo positivo que tiene y si no se crean empresas, ¿cómo se va a generar empleo?", plantea Susana Herrero. También demandan una mayor implicación de las administraciones en hacer más eficaces los recursos y acortar los trámites.






