"Todo lo que no sea prohibición total será un fracaso"

Un experto en prevención y los hosteleros critican la ley, aunque con argumentos bien diferentes

L. G. / Málaga | Actualizado 22.12.2008 - 10:07
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Salvador Oña.

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Salvador Oña, médico especialista en prevención de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), lleva muchos años trabajando en deshabituación tabáquica y algo más de tres pregonando que la ley no ha tenido la valentía de establecer la restricción absoluta contra el tabaco. "Todo lo que no sea su prohibición total en es espacios públicos será un fracaso", argumenta. Según este experto y ex fumador, la legislación se ha quedado corta. Él defiende el modelo aplicado en Irlanda o Italia donde se ha prohibido el tabaco en todos los establecimientos de hostelería.

Además, preconiza que se incrementen los precios, una medida que según diversos estudios contribuye a retrasar la edad de inicio en el hábito. Este especialista apunta que fumarse en torno a 300 cigarrillos puede ser el umbral a partir del cual una persona se engancha o no.

Los hosteleros tampoco comparten el modelo legal aplicado, aunque por motivos diferentes. A los propietarios de bares y restaurantes no les agrada tener que velar por el cumplimiento de la ley en sus establecimientos. "Si fumar es malo, lo que tiene que hacer el Gobierno es prohibirlo, no pasarnos la pelota a los hosteleros", argumenta Juan Rambla, miembro de la asociación Aehma. "Lo que no es lógico es que yo tenga que regañar a mis clientes", acota.

Rafael Prado, presidente de la organización, recuerda que cuando entró en vigor la ley hace ya tres años, unas pocas cafeterías de menos de 100 metros optaron por no dejar fumar. "Y casi todas tuvieron que cambiar porque perdían clientela", añade.

Oña cree que este es otro fracaso de la ley, que no ha conseguido convertir en espacios libres de humo prácticamente a ningún establecimiento de hostelería. Los hosteleros, por su parte, siguen criticando que el texto legal discrimine entre locales de más y de menos de 100 metros. Estos pueden permitir fumar o no. Pero los que tienen una superficie mayor, deben habilitar una zona específica para fumadores. Los empresarios no sólo arremeten contra la "discriminación" creada por la ley entre los establecimientos, sino por la "segregación" a la que condena a los clientes entre fumadores y no fumadores en aquellos locales de más de 100 metros.
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