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"Reflexionemos por qué los inmigrantes no van a las cofradías"
"Reflexionemos por qué los inmigrantes no van a las cofradías"
El pregón de esta noche reivindicará el rol que deben jugar los cofrades en los tiempos actuales, que viven "preocupados por problemas globales y flaquean en las distancias cortas"
J. A. Navarro Arias / Málaga | Actualizado 08.03.2008 - 01:00Sin subirse a las tablas del Cervantes y sin necesidad de nombramiento alguno, Francisco García hace años que ya pregonó la Semana Santa desde distintos medios de comunicación. Su labor marcó un antes y un después en la forma de hacer periodismo cofrade. Hoy volverá a pregonar pero con tintes oficiales. Le preocupa llegar cansado a la cita y asegura que las entradas es un comedero de cabeza "real".
-¿Ha soñado muchas noches con el momento del pregón?
-Pues no [risas]. La verdad es que no es algo que me angustie. He soñado más en hacer el pregón que con su puesta en escena. Escribiéndolo estaba tan a gusto que sólo me quitaban el sueño las ganas de terminar aquello con lo que estaba disfrutando tanto. No podía parar.
-¿En algún momento de su carrera periodística se vio pregonero?
-Nunca, más me vio la gente que yo porque a lo largo de 25 años retransmitiendo Semana Santa, el ego personal de decir lo que pienso, lo he tenido. El Cervantes, no cabe duda, es un muy lugar especial, pero no ha sido una meta. Es un honor y un regalo, y como todo regalo, es algo que no se espera.
-Después de tantos años, ¿le quedan cosas por decir?
-Sí. La historia es la misma, la Pasión del Señor, pero lo importante es cómo la interpretamos y la trasladamos a los tiempos actuales. Ese mensaje se puede adaptar a la sociedad actual en la que vivimos.
-¿Qué opinión le merece el Sábado Santo?
-Si lo quiere Málaga, ¿por qué no? Además, ya existe en otros sitios. Es cuestión de que la gente se lo plantee, lo articule y que la Iglesia lo vea conveniente, que será así, pues debe apoyar todo deseo honesto, como creo que es éste.
-¿Y Málaga lo quiere?
-Eso tendrá que decirlo mediante sus cofradías. No sé si luego los malagueños lo van a aceptar, pero la vida no se ha hecho sin dar pasos. Hay que intentarlo. Con el tiempo veremos si cuaja, pero nunca lo vamos a saber si no lo hacemos.
-¿Qué le parece la medida provisional firmada por el Viernes Santo de cambiar su salida sólo este año por la lluvia?
-Los pobrecitos están machacados. Yo lo entiendo como una solución provisional. Me pongo en la situación de los jóvenes que aún no han tenido la suerte de salir de nazareno. ¿Cómo le dejamos sin esa ilusión un año más? Hay que dar esa opción para que la cofradía no se oxide, al menos a nivel de calle.
-¿Qué cambiaría de la Semana Santa actual?
-Ampliaría el aforo de sillas, que no va en consonancia con la demanda. Es difícil pero se podría intentar. La llegada del Metro es una oportunidad. También considero que el cofrade debe ir más allá del culto. Los tiempos actuales requieren un mayor compromiso pues, como en los orígenes, estamos para atender situaciones sociales. Enfocaría las cofradías como entidades de servicio a los demás. Tenemos que ser un modelo actualizado de vanguardia de Iglesia, tenemos que ir más cerca de la gente ¿Por qué los inmigrantes no acuden a las cofradías? ¿Por qué dominamos lo global y flaqueamos en las distancias cortas?
-Sobre el recorrido oficial, ¿podría hacerse más atractivo?
-Claro, aunque es un tema muy discutible porque lo atractivo es subjetivo. Yo entiendo que la estética urbana es fundamental en una procesión y hay que adaptarse a esos gustos que puedan darle más calor y cobijo a las hermandades.
-La Catedral costó mucho abrirla, ¿está desaprovechada?
-Ahora se cumplen 20 años de aquello. La gran virtud de Málaga es que es muy heterogénea, plural y abierta, como los puertos de mar. Con buen gusto, decoro y sentido de las cosas, todo vale. Es bueno que algunas entren y otras no.
-¿Cómo se podrían aumentar los cortejos de nazarenos?
-Algunas lo están haciendo pero en general las cofradías deben motivar para que sus hermanos salgan y hacer que no sólo existan hermanos de cuota, que son la base, sino abrir las puertas a todos.
-¿Cómo valora la apuesta decidida por la música procesional?
-Magnífica, esto ha sido un revulsivo extraordinario a favor de una mayor belleza pero también hay que mirar la labor social que se genera con esos chavales que están ensayando durante todo el año.
-Sin embargo, las bandas de cornetas padecen problemas diarios.
-Algo falla. Debería existir un trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y la Agrupación, que debe ser el portavoz cualificado para velar por esos intereses que afectan a todas las cofradías.
-¿Hay vida cofrade todo el año o es sólo un mito?
-Debería de haber más vida. Si tenemos que ir más allá de los cultos, hay que ampliar nuestro campo de acción y generar más vida. No se pueden tener casas hermandades mucho tiempo cerradas. Estudiantes es un ejemplo a seguir, porque alguna son simple almacenes.
-¿Ha soñado muchas noches con el momento del pregón?
-Pues no [risas]. La verdad es que no es algo que me angustie. He soñado más en hacer el pregón que con su puesta en escena. Escribiéndolo estaba tan a gusto que sólo me quitaban el sueño las ganas de terminar aquello con lo que estaba disfrutando tanto. No podía parar.
-¿En algún momento de su carrera periodística se vio pregonero?
-Nunca, más me vio la gente que yo porque a lo largo de 25 años retransmitiendo Semana Santa, el ego personal de decir lo que pienso, lo he tenido. El Cervantes, no cabe duda, es un muy lugar especial, pero no ha sido una meta. Es un honor y un regalo, y como todo regalo, es algo que no se espera.
-Después de tantos años, ¿le quedan cosas por decir?
-Sí. La historia es la misma, la Pasión del Señor, pero lo importante es cómo la interpretamos y la trasladamos a los tiempos actuales. Ese mensaje se puede adaptar a la sociedad actual en la que vivimos.
-¿Qué opinión le merece el Sábado Santo?
-Si lo quiere Málaga, ¿por qué no? Además, ya existe en otros sitios. Es cuestión de que la gente se lo plantee, lo articule y que la Iglesia lo vea conveniente, que será así, pues debe apoyar todo deseo honesto, como creo que es éste.
-¿Y Málaga lo quiere?
-Eso tendrá que decirlo mediante sus cofradías. No sé si luego los malagueños lo van a aceptar, pero la vida no se ha hecho sin dar pasos. Hay que intentarlo. Con el tiempo veremos si cuaja, pero nunca lo vamos a saber si no lo hacemos.
-¿Qué le parece la medida provisional firmada por el Viernes Santo de cambiar su salida sólo este año por la lluvia?
-Los pobrecitos están machacados. Yo lo entiendo como una solución provisional. Me pongo en la situación de los jóvenes que aún no han tenido la suerte de salir de nazareno. ¿Cómo le dejamos sin esa ilusión un año más? Hay que dar esa opción para que la cofradía no se oxide, al menos a nivel de calle.
-¿Qué cambiaría de la Semana Santa actual?
-Ampliaría el aforo de sillas, que no va en consonancia con la demanda. Es difícil pero se podría intentar. La llegada del Metro es una oportunidad. También considero que el cofrade debe ir más allá del culto. Los tiempos actuales requieren un mayor compromiso pues, como en los orígenes, estamos para atender situaciones sociales. Enfocaría las cofradías como entidades de servicio a los demás. Tenemos que ser un modelo actualizado de vanguardia de Iglesia, tenemos que ir más cerca de la gente ¿Por qué los inmigrantes no acuden a las cofradías? ¿Por qué dominamos lo global y flaqueamos en las distancias cortas?
-Sobre el recorrido oficial, ¿podría hacerse más atractivo?
-Claro, aunque es un tema muy discutible porque lo atractivo es subjetivo. Yo entiendo que la estética urbana es fundamental en una procesión y hay que adaptarse a esos gustos que puedan darle más calor y cobijo a las hermandades.
-La Catedral costó mucho abrirla, ¿está desaprovechada?
-Ahora se cumplen 20 años de aquello. La gran virtud de Málaga es que es muy heterogénea, plural y abierta, como los puertos de mar. Con buen gusto, decoro y sentido de las cosas, todo vale. Es bueno que algunas entren y otras no.
-¿Cómo se podrían aumentar los cortejos de nazarenos?
-Algunas lo están haciendo pero en general las cofradías deben motivar para que sus hermanos salgan y hacer que no sólo existan hermanos de cuota, que son la base, sino abrir las puertas a todos.
-¿Cómo valora la apuesta decidida por la música procesional?
-Magnífica, esto ha sido un revulsivo extraordinario a favor de una mayor belleza pero también hay que mirar la labor social que se genera con esos chavales que están ensayando durante todo el año.
-Sin embargo, las bandas de cornetas padecen problemas diarios.
-Algo falla. Debería existir un trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y la Agrupación, que debe ser el portavoz cualificado para velar por esos intereses que afectan a todas las cofradías.
-¿Hay vida cofrade todo el año o es sólo un mito?
-Debería de haber más vida. Si tenemos que ir más allá de los cultos, hay que ampliar nuestro campo de acción y generar más vida. No se pueden tener casas hermandades mucho tiempo cerradas. Estudiantes es un ejemplo a seguir, porque alguna son simple almacenes.
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