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"La prisión necesita reformas"
Juan Antonio Marín. Director de la prisión provincial de Málaga
"La prisión necesita reformas"
El nuevo responsable del centro de Alhaurín de la Torre acaba de tomar posesión y en un mes ha conseguido reducir su ocupación un 12%, pero sugiere más mejoras
J. A. Navarro Arias / Málaga | Actualizado 07.07.2010 - 12:57La prisión provincial de Málaga, en Alhaurín de la Torre, cuenta desde mayo con un nuevo director, Juan Antonio Marín, un hombre con 37 años de experiencia en la Institución Penitenciaria. Mientras se enciende la grabadora, lamenta que los medios de comunicación cuando hablan de los centros penitenciarios sólo resaltan los incidentes que pueden producirse y señala que dentro hay mucho más, "aunque no se cuenta". De inicio confiesa que no le gusta que al centro de Alhaurín de la Torre se le conozca por sus peleas. A lo largo de la entrevista muestra sus objetivos.
-Habla de la fama por las peleas, ¿qué valoración inicial realiza?
-Yo lo digo por lo que he leído pero quiero que se conozca la realidad de la prisión, pues se hacen muchísimas cosas, numerosos talleres, no sólo lo que sale en las noticias. Debe salir la realidad, las peleas y lo demás. Sobre mi experiencia inicial, en la toma de posesión ya dije que era un centro complicado porque a lo largo del año ingresan muchos internos y se realizan muchos traslados, el año pasado se trasladaron 3.800 a otros centros, y eso siempre genera complicaciones porque no se puede hacer una planificación a medio/largo plazo en el tema de formación, educativo, recreativo e incluso en el tema laboral porque la gente se está moviendo constantemente. Tenemos un 55% de la población que son preventivos y el resto son penados. Esto genera ciertas complicaciones. Luego la propia estructura de la prisión, que es cierto que tiene todos los servicios pero no es funcional. Añade complicaciones. Ya hace 17 años que se inauguró y está necesitada de algunas reformas, lógicamente con el uso las cosas se van deteriorando, y muchos más con nuestro número de internos que está entre 1500 y 1600.
-Antes de hablar de mejoras, ¿qué valora en clave positiva?
-La gran plantilla que tengo. Existe un excelente equipo de profesionales que a veces no se refleja ni se entiende su trabajo. Nuestro gran objetivo es procurar la reinserción.
-Uno de los problemas que deja ver es el de masificación, ¿cómo canalizará esta realidad?
-Prefiero hablar de sobre población. Este centro siempre ha estado muy cargado no viene de hace dos días, aunque está dentro del contexto general del país. Eso que la administración penitenciaria ha hecho sus deberes a tiempo, lo que nos permitirá crear una nueva infraestructura de centro y se van a construir unas 18.000 plazas. Concretamente en Andalucía se han hecho dos centros nuevos y uno que se está haciendo en Archidona, además de varios Centros de Inserción Social (CIS), que nos ha permitido aguantar bien el incremento de población. Ahora mismo Málaga está en la cifra, quizá un poco más alto de lo que me gustaría. Cuando viene estábamos en 1640 internos y ahora en 1470, hemos bajado en torno al 10-12% la población. Mi idea es poder mantenerla ahí aunque es complicado.
-¿Cómo se ha conseguido?
-Principalmente con el traslado a centros del entorno con plazas libres para no alejarlos de sus familias, como Algeciras, Morón o Albolote. Otra medida, tratar de impulsar los terceros grados y derivar a los internos de segundo grado que se puedan al CIS de Málaga, siempre dentro del perfil que requiere, y en tercer lugar instar a la autoridad judicial a la sustitución de la pena a los presos que no superen los dos años de condena. Y en el caso de los extranjeros la expulsión a sus países de origen.
-¿Cómo va la obra de Archidona?
-Se ha iniciado ya el movimiento de tierras y la inauguración está prevista para la segunda mitad del año 2012. Estamos ilusionados con ese proyecto porque nos va a permitir desahogarnos. Es algo que necesita Málaga para que puedan volver a su tierra y no se produzca desarraigo familiar. El CIS del Guadalhorce ayuda en este sentido.
-¿Hay algún proyecto para la antigua cárcel de Cruz de Humilladero?
-Lo desconozco, sólo puedo decir que sigue perteneciendo a la administración penitenciaria.
-¿La crisis también afecta dentro de la prisión?
-Significativamente no, ya hicimos los deberes antes y se hicieron muchísimas inversiones, aunque ahora haya menos presupuesto.
-¿Existen en Málaga presos por delitos de terrorismo?
-Por razones de seguridad no le voy a contestar a esa pregunta.
-Sin revelar nombres, pero debe tener experiencias con esta realidad, ¿cómo se trabaja con ellos?
-Los internos que pertenecen a bandas organizadas terroristas tienen generalmente un régimen cerrado y la vida en la prisión transcurre con normalidad. Tienen si cabe más prevención y control porque pertenecen a organizaciones terroristas, pero sin ninguno otra incidencia a destacar. Por supuesto tienen los mismos derechos que cualquiera.
-En clave personal, ¿cuáles han sido los pasos de este jienense que tras una dilatada carrera se acerca a su tierra?
-Ciertamente muy dilatada. Ingresé en el año 1973 en esta institución y he estado destinado como funcionario en 14 centros. Luego estuve de director en Vitoria en 1983 y a partir de ahí he ocupado puestos de responsabilidad, de director también en Madrid y Segovia. Luego pasé a la secretaría general, donde he estado 25 años. Finalmente, antes de llegar a Málaga era director de seguridad interior de todos los centros penitenciarios.
-¿Cuál ha sido la situación más complicada que tenido que lidiar?
-Una época que me cuesta recordar siempre como funcionario la viví en el año 74 y 75, cuando hubo numerosos motines y secuestros. Entonces había una infraestructura muy pobre y no había suficientes medios de seguridad. En la décadas siguiente, hasta 1992, estuve en la secretaría general y también hubo incidentes muy graves.
-¿Qué le gustaría traer a Málaga?
-Este es un centro que estaba bien, por aquí han pasado grandes profesionales, pero como dice el refrán cada maestrillo tiene su librillo y siempre se puede mejorar. Me gustaría una cosa especialmente, impulsar los módulos de respeto. Aquí había uno. Mañana [por hoy] se pone en marcha uno de mujeres.
-¿Se marca algún otro objetivo?
-Quiero mostrar la prisión a los malagueños. Ya realizamos visitas continuas pero el que venga en adelante tendrá que aportar algo. No quiero que sea como un circo para venir a ver los presos, sino para hacer algún tipo de actividad.
-Habla de la fama por las peleas, ¿qué valoración inicial realiza?
-Yo lo digo por lo que he leído pero quiero que se conozca la realidad de la prisión, pues se hacen muchísimas cosas, numerosos talleres, no sólo lo que sale en las noticias. Debe salir la realidad, las peleas y lo demás. Sobre mi experiencia inicial, en la toma de posesión ya dije que era un centro complicado porque a lo largo del año ingresan muchos internos y se realizan muchos traslados, el año pasado se trasladaron 3.800 a otros centros, y eso siempre genera complicaciones porque no se puede hacer una planificación a medio/largo plazo en el tema de formación, educativo, recreativo e incluso en el tema laboral porque la gente se está moviendo constantemente. Tenemos un 55% de la población que son preventivos y el resto son penados. Esto genera ciertas complicaciones. Luego la propia estructura de la prisión, que es cierto que tiene todos los servicios pero no es funcional. Añade complicaciones. Ya hace 17 años que se inauguró y está necesitada de algunas reformas, lógicamente con el uso las cosas se van deteriorando, y muchos más con nuestro número de internos que está entre 1500 y 1600.
-Antes de hablar de mejoras, ¿qué valora en clave positiva?
-La gran plantilla que tengo. Existe un excelente equipo de profesionales que a veces no se refleja ni se entiende su trabajo. Nuestro gran objetivo es procurar la reinserción.
-Uno de los problemas que deja ver es el de masificación, ¿cómo canalizará esta realidad?
-Prefiero hablar de sobre población. Este centro siempre ha estado muy cargado no viene de hace dos días, aunque está dentro del contexto general del país. Eso que la administración penitenciaria ha hecho sus deberes a tiempo, lo que nos permitirá crear una nueva infraestructura de centro y se van a construir unas 18.000 plazas. Concretamente en Andalucía se han hecho dos centros nuevos y uno que se está haciendo en Archidona, además de varios Centros de Inserción Social (CIS), que nos ha permitido aguantar bien el incremento de población. Ahora mismo Málaga está en la cifra, quizá un poco más alto de lo que me gustaría. Cuando viene estábamos en 1640 internos y ahora en 1470, hemos bajado en torno al 10-12% la población. Mi idea es poder mantenerla ahí aunque es complicado.
-¿Cómo se ha conseguido?
-Principalmente con el traslado a centros del entorno con plazas libres para no alejarlos de sus familias, como Algeciras, Morón o Albolote. Otra medida, tratar de impulsar los terceros grados y derivar a los internos de segundo grado que se puedan al CIS de Málaga, siempre dentro del perfil que requiere, y en tercer lugar instar a la autoridad judicial a la sustitución de la pena a los presos que no superen los dos años de condena. Y en el caso de los extranjeros la expulsión a sus países de origen.
-¿Cómo va la obra de Archidona?
-Se ha iniciado ya el movimiento de tierras y la inauguración está prevista para la segunda mitad del año 2012. Estamos ilusionados con ese proyecto porque nos va a permitir desahogarnos. Es algo que necesita Málaga para que puedan volver a su tierra y no se produzca desarraigo familiar. El CIS del Guadalhorce ayuda en este sentido.
-¿Hay algún proyecto para la antigua cárcel de Cruz de Humilladero?
-Lo desconozco, sólo puedo decir que sigue perteneciendo a la administración penitenciaria.
-¿La crisis también afecta dentro de la prisión?
-Significativamente no, ya hicimos los deberes antes y se hicieron muchísimas inversiones, aunque ahora haya menos presupuesto.
-¿Existen en Málaga presos por delitos de terrorismo?
-Por razones de seguridad no le voy a contestar a esa pregunta.
-Sin revelar nombres, pero debe tener experiencias con esta realidad, ¿cómo se trabaja con ellos?
-Los internos que pertenecen a bandas organizadas terroristas tienen generalmente un régimen cerrado y la vida en la prisión transcurre con normalidad. Tienen si cabe más prevención y control porque pertenecen a organizaciones terroristas, pero sin ninguno otra incidencia a destacar. Por supuesto tienen los mismos derechos que cualquiera.
-En clave personal, ¿cuáles han sido los pasos de este jienense que tras una dilatada carrera se acerca a su tierra?
-Ciertamente muy dilatada. Ingresé en el año 1973 en esta institución y he estado destinado como funcionario en 14 centros. Luego estuve de director en Vitoria en 1983 y a partir de ahí he ocupado puestos de responsabilidad, de director también en Madrid y Segovia. Luego pasé a la secretaría general, donde he estado 25 años. Finalmente, antes de llegar a Málaga era director de seguridad interior de todos los centros penitenciarios.
-¿Cuál ha sido la situación más complicada que tenido que lidiar?
-Una época que me cuesta recordar siempre como funcionario la viví en el año 74 y 75, cuando hubo numerosos motines y secuestros. Entonces había una infraestructura muy pobre y no había suficientes medios de seguridad. En la décadas siguiente, hasta 1992, estuve en la secretaría general y también hubo incidentes muy graves.
-¿Qué le gustaría traer a Málaga?
-Este es un centro que estaba bien, por aquí han pasado grandes profesionales, pero como dice el refrán cada maestrillo tiene su librillo y siempre se puede mejorar. Me gustaría una cosa especialmente, impulsar los módulos de respeto. Aquí había uno. Mañana [por hoy] se pone en marcha uno de mujeres.
-¿Se marca algún otro objetivo?
-Quiero mostrar la prisión a los malagueños. Ya realizamos visitas continuas pero el que venga en adelante tendrá que aportar algo. No quiero que sea como un circo para venir a ver los presos, sino para hacer algún tipo de actividad.







