Un regalo caído del cielo

Los agricultores del Guadalhorce disfrutan del primer verano con agua para regar sus cultivos tras cinco años de sequía en los que algunos han tenido que abandonar

Raquel Garrido / Málaga | Actualizado 11.07.2010 - 01:00
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Un agricultor del Valle del Guadalhorce cuida su huerta después de regar.

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Han pasado tantos apuros y han ansiado tanto este momento que los agricultores del Guadalhorce están viviendo casi un sueño desde que hace poco menos de un mes ven correr agua por las acequias en una imagen idílica que hacía cinco años que no se repetía. La sequía se cebó con ellos en uno de los periodos sin lluvias más largos que se recuerdan en la provincia de Málaga y este año tanto sufrimiento parece haber sido compensado con un regalo caído del cielo que aún no se pueden creer. En todos estos años solamente han podido regar cuatro veces. La prioridad era el abastecimiento de la población. "Por eso cuando vimos manar el agua por el grifo fue como si nos hubiera tocado la lotería". Es la sensación que sintió Iván Salvía, uno de los agricultores de la zona de El Sexmo que ha vivido en primera persona los efectos negativos de la última sequía y que este año fue uno de los primeros en recibir los ansiados riegos.

Ya era tarde para los cítricos que tuvo que arrancar porque no aguantaron tanto tiempo sin agua. Al principio, intentó salvarlos con el agua que traía en cubas, aunque "era demasiado costoso y al final desistí", aseguró este agricultor, que ahora valora tanto "la tranquilidad de poder regar sin tener que estar pendiente del cielo". Pero no todo fue un camino de rosas. Tanta lluvia ha caído este año en la zona del Guadalhorce que unas malogradas y en algunos casos abandonadas canalizaciones, construidas en los años 60 y 70, no han podido aguantar. La Agencia Andaluza del Agua tuvo que acometer de prisa y corriendo una obra de emergencia para reparar algunos de los tramos de la red principal que habían quedado prácticamente inutilizados tras el invierno.

Eso no sentó bien entre los agricultores que veían como después de cinco años de una sequía tan grave debían retrasar el inicio de la campaña de riego por lo que calificaron de una falta de planificación de la Administración autónomica. Poco a poco se fue subsanando el problema y los riegos se fueron dando de forma progresiva a medida que se iban reparando los graves daños que habían sufrido las infraestructuras. Aunque no todos han podido regar a pesar de estar ya en pleno mes de julio. Un 15% de las 8.000 hectáreas de cultivo que hay en la comarca no han rebicido aún el tantas veces prometido riego, según criticó el presidente de la Asociación Provincial de Regantes, Francisco Díaz. Son, sobre todo, las fincas más alejadas de las acequias de la margen derecha del río Guadalhorce ubicadas en Cártama, Alhaurín el Grande, Churriana y Campanillas las que, aseguró, "no han visto todavía ni una gota de agua".

Algunos tramos de las canalizaciones que reparten el agua a las parcelas desde los pantanos del Guadalhorce están tan deterioradas que "pese a que ha habido días en los que se ha podido regar ha sido muy intermitente porque ha habido tramos que se han roto porque no han podido aguantar", criticó. Hace meses que, según dijo, llevan esperando una reunión con los responsables de la Agencia Andaluza del Agua a la que exigen la modernización de una red de riegos que tachan de "tercermundista".

Muchos han hecho frente a esta situación con la explotación de pozos con los que pueden regar por goteo y a los que tuvieron que recurrir a la fuerza durante los años secos si querían proteger sus árboles. Según el presidente de la patronal agraria Asaja en Málaga, Javier Ciézar, desde Cártama hasta la capital "prácticamente todo el mundo lo hace así", pese a que reconoció "algunos problemas puntuales" en sitios donde ha costado más que llegue el agua. Pero la situación se va normalizando y os lcultivos de esta zona productora de cítricos han dado "un cambiazo impresionante que pocos podíamos imaginar hace sólo unos meses", dijo.

Las fincas comienzan a ofrecer un aspecto saludable y los árboles, aunque lentamente, vuelven a dar frutos. Si la lluvia sigue respetando el próximo otoño , Ciézar cre que la producción de cítricos llegará a incluso a cifras normales de otros años. Habrá que esperar.
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