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Una alternativa al entorno cotidiano
Una alternativa al entorno cotidiano
Las escuelas de verano acogen a 300 menores en riesgo de exclusión social de entre 3 y 12 años
Ana Prieto / Málaga | Actualizado 20.07.2010 - 01:00Carlos tiene 9 años y cara de travieso. Le gustan las manualidades y el deporte y dibuja con témperas de colores lo que parece ser una bandera de España, en un plato blanco de los de usar y tirar. En invierno estudia en otro colegio, pero ya son cuatro años los que lleva asistiendo a la escuela de verano del colegio Manuel Altolaguirre, en Palma-Palmilla, para niños que, como él, se encuentran en riesgo de exclusión social. A Carmen, de 7 años, le encanta bailar y, aunque en fechas lectivas asiste a este colegio, es la primera vez que participa en las actividades estivales, junto a sus tres hermanos "Tania, Sergio y Noemi", cuenta, mientras sus compañeros se divierten ensayando una versión muy original de La Macarena.
Como ellos, son 95 niños de entre 3 y 12 años los que acuden diariamente al centro de 9:00 a 15:00, para recibir atención integradora a través de actividades en las que los pequeños toman contacto con personas y entornos diferentes a los habituales. A través de talleres, participación en fiestas, deportes, actividades culturales y excursiones, como la que realizarán en pocos días a la piscina de Villanueva del Rosario, convirtiendo al colegio en un lugar de formación y recreo, a través de un equipo de profesionales, formado por seis monitores y tres voluntarios del mismo barrio, que atienden a sus necesidades básicas, "fomentando el respeto, la convivencia, la colaboración y la participación", según el propio centro.
Este mismo programa se desarrolla, además, en las barriadas de los Asperones e Intelhorce, así como en los colegios colindantes, donde, en total, se ha concedido plaza para este año entorno a 300 menores. Se trata de un proyecto en el que se promueve que, durante el periodo estival, se mantengan las condiciones óptimas que favorecen la atención integral necesaria para el desarrollo de los menores, con el objetivo de encontrar a estos niños una alternativa a la situación cotidiana del entorno en el que viven.
Paralelamente, se efectúa un seguimiento del alumnado en los meses de julio y agosto, trabajando con ellos hábitos de alimentación e higiene personal, que posibilita la detección de casos en los que sea necesaria una mayor intervención social. La selección de los participantes se realiza en coordinación con los Servicios Sociales Comunitarios del Ayuntamiento de Málaga, incidiendo especialmente en aquellas familias que requieren una mayor atención por sus circunstancias socioeconómicas y familiares. De tal modo que la totalidad de las plazas, incluido el comedor, sean gratuitas.
El programa está financiado por la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, mediante la subvención a entidades privadas sin ánimo de lucro o asociaciones de padres y madres de los propios colegios en los que se desarrollan las actividades. Lo que ha supuesto este año una inversión de 78.600 euros. Antonio Frías, presidente de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del colegio Manuel Altolaguirre, resaltó, además, la importancia de que "los padres de estos menores estén dispuestos a trabajar con los niños y la confianza que éstos depositan en el centro".
La delegada provincial para la Igualdad y Bienestar Social, Ana Navarro, comenzó ayer a visitar los centros con la idea de "recibir personalmente, tanto por parte de los niños como de los propios profesores, cómo está evolucionando el programa y qué se debe mejorar". Del mismo modo, se mostró muy satisfecha con "el trabajo de los monitores, que están muy integrados en la zona, por lo que saben transmitir y comunicar a los niños que asisten".
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Como ellos, son 95 niños de entre 3 y 12 años los que acuden diariamente al centro de 9:00 a 15:00, para recibir atención integradora a través de actividades en las que los pequeños toman contacto con personas y entornos diferentes a los habituales. A través de talleres, participación en fiestas, deportes, actividades culturales y excursiones, como la que realizarán en pocos días a la piscina de Villanueva del Rosario, convirtiendo al colegio en un lugar de formación y recreo, a través de un equipo de profesionales, formado por seis monitores y tres voluntarios del mismo barrio, que atienden a sus necesidades básicas, "fomentando el respeto, la convivencia, la colaboración y la participación", según el propio centro.
Este mismo programa se desarrolla, además, en las barriadas de los Asperones e Intelhorce, así como en los colegios colindantes, donde, en total, se ha concedido plaza para este año entorno a 300 menores. Se trata de un proyecto en el que se promueve que, durante el periodo estival, se mantengan las condiciones óptimas que favorecen la atención integral necesaria para el desarrollo de los menores, con el objetivo de encontrar a estos niños una alternativa a la situación cotidiana del entorno en el que viven.
Paralelamente, se efectúa un seguimiento del alumnado en los meses de julio y agosto, trabajando con ellos hábitos de alimentación e higiene personal, que posibilita la detección de casos en los que sea necesaria una mayor intervención social. La selección de los participantes se realiza en coordinación con los Servicios Sociales Comunitarios del Ayuntamiento de Málaga, incidiendo especialmente en aquellas familias que requieren una mayor atención por sus circunstancias socioeconómicas y familiares. De tal modo que la totalidad de las plazas, incluido el comedor, sean gratuitas.
El programa está financiado por la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, mediante la subvención a entidades privadas sin ánimo de lucro o asociaciones de padres y madres de los propios colegios en los que se desarrollan las actividades. Lo que ha supuesto este año una inversión de 78.600 euros. Antonio Frías, presidente de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del colegio Manuel Altolaguirre, resaltó, además, la importancia de que "los padres de estos menores estén dispuestos a trabajar con los niños y la confianza que éstos depositan en el centro".
La delegada provincial para la Igualdad y Bienestar Social, Ana Navarro, comenzó ayer a visitar los centros con la idea de "recibir personalmente, tanto por parte de los niños como de los propios profesores, cómo está evolucionando el programa y qué se debe mejorar". Del mismo modo, se mostró muy satisfecha con "el trabajo de los monitores, que están muy integrados en la zona, por lo que saben transmitir y comunicar a los niños que asisten".
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