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"La seguridad en un vuelo de billetes a 10 euros es igual que en uno de 300"

Otero destaca la "vocación intercontinental" del aeropuerto · Recuerda una anécdota en la que un joven británico se presentó con un grillete y una bola de presidiario ante el control de seguridad de la Guardia Civil

| Actualizado 25.07.2010 - 01:00
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El director del aeropuerto posa en la nueva terminal momentos después de la entrevista con este diario.

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Otero busca unos datos en el ordenador de su despacho.

Mario Otero es el director del aeropuerto de Málaga y, por tanto, una de las personas que tienen más responsabilidad en la provincia. Esta instalación mueve más de 11 millones de pasajeros al año y es la puerta de entrada del turismo, el principal motor económico de Málaga. Es el cuarto mayor aeropuerto de España y está entre los 30 primeros de Europa. Pese a la alta importancia de su cargo, Mario Otero es uno de los hombres más humildes y trabajadores que se recuerdan por estas lides. Simpático y bonachón, es, ante todo, un técnico que huye de los protagonismos y da entrevistas contadas. Nos recibe en su despacho, donde siempre tiene la puerta abierta para atender cualquier petición.

-Primer verano tras la apertura de la nueva terminal, la T3. ¿Cómo está funcionando?

-Nos está dando mucho alivio porque nos permite manejar las mismas operaciones que antes, o incluso menos porque el tráfico no está como hace unos años, con una mayor calidad en el servicio. Tenemos la tranquilidad de tener una mayor holgura y si falla cualquier cosa podemos mantener la operación sin que se resienta.

-¿Siente, como director, más presión al tener que controlar el doble de espacio?

-No, la presión es la misma. La mantenemos siempre alta y más en verano cuando la gente quiere disfrutar de sus vacaciones. De todas formas, también se ampliaron los recursos y la plantilla, por lo que hay más espacio pero más gente trabajando. Ahora los paseos para ver toda la instalación son el doble de largos que antes, pero eso nos viene bien para hacer ejercicio [se ríe].

-¿Qué es lo más complicado para un director de aeropuerto?

-Como en cualquier trabajo de la vida, la gestión de personas. Técnicamente la gente está muy preparada y los profesionales de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) son de alto nivel y esa parte se lleva sin dificultades. Lo difícil es gestionar la plantilla.

-¿Cuántos trabajadores hay?

-De Aena dependen directamente unos 500 trabajadores en Málaga. Aparte están los que pertenecen a otras empresas.

-¿Qué sección es la más pejiguera?

-El más pejiguero soy yo [se ríe]. Me gustan las cosas bien hechas y aprieto mucho.

-Me han dicho que todos los días es el primero en llegar. Sobre las 7:00 se recorre el aeropuerto de cabo a rabo para ver si todo está correcto.

-Sí, bueno, en lugar de ir directamente al aparcamiento me gusta ir con el coche y ver la zona de terminal de carga, etcétera. Y luego, en vez de venir directamente al despacho, voy por la pasarela, vuelvo y veo como está todo para el arranque del día. Sé que no pasa nada porque me habrían avisado, pero me gusta comprobar los cosas personalmente.

-Para posibles personas interesadas ¿cómo se puede llegar a ser director de aeropuerto?

-En España somos 47. Es trabajo, dedicación y suerte. Estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Soy ingeniero aeronáutico pero esa no es condición para ser director de aeropuerto. Yo entré en prácticas en Aena en Barajas, dos años después me fui a Coruña a la sección de mantenimiento. Hubo un cambio de dirección, yo estaba por allí y me propusieron el cargo. Es un sin vivir [se ríe]. Luego me ofrecieron venirme a Málaga, no me lo esperaba y aquí llevo ocho años y medio. Creo que el trabajo y el sentido común es lo que te lleva a todos sitios.

-Teniendo en cuenta las miles de personas que pasan por el aeropuerto al día habrá centenares de anécdotas ¿recuerda alguna en especial?

-Recuerdo que una vez se presentó un chico británico en el control de seguridad con un grillete y una bola atada en el pie. Había venido a una despedida de soltero con los amigos y, supongo que bebido o aprovechando que estaba dormido, le pusieron el grillete y se fueron.

-¿Y qué pasó?

-Se vino para el aeropuerto para regresar a su casa y la Guardia Civil le dijo que con eso no podía pasar porque era un objeto contundente y no se lo podía quitar. Tuvo que ir el personal de mantenimiento del aeropuerto a quitárselo con una radial. Venía en bañador y con una camiseta.

-¿Dónde estaban los amigos?

-Ya habían pasado, estaban en el embarque y no le dieron la llave. Son curiosidades porque afortunadamente no ha habido cosas desagradables.

-¿Y el intento de atentado de ETA?

-Sí, pero eso fue en 2001 y yo no estaba aún. Tampoco me pilló afortunadamente el accidente del Binter.

-Tras la inauguración de la T3, ¿qué obras quedan por hacer y en qué plazo estarán operativas?

-Faltan por hacer los dos nuevos accesos por carretera, el norte y el sur. El sur va muy avanzado y el norte en trámites, porque hasta que no esté la hiperronda no se solucionaría nada. Hay que poner en servicio la nueva estación ferroviaria de cercanías, que sí está terminada pero falta por meter las vías y la catenaria. Están en ello y espero que antes de final de año esté en servicio. Quedaría la segunda pista, cuyas obras están marchando al ritmo previsto con la idea de que esté funcionando a finales de 2011 o principios de 2012.

-El aeropuerto perdió un 2,6% de viajeros hasta junio.

-Sí. Ha afectado un poco todo y la verdad es que la nube de ceniza volcánica nos provocó muchas cancelaciones. Para los tres meses de verano tenemos casi un 12% más de asientos ofertados respecto al año pasado, por lo que esperamos que a finales de año tengamos crecimiento y números positivos.

-Este año se ha cerrado por primera vez en la historia el aeropuerto de Málaga con la nube de ceniza ¿cómo vivió esos días?

-Se cierra el espacio aéreo porque el aeropuerto no se cierra nunca y estaba lleno de pasajeros arriba y abajo esperando una solución [se ríe]. Fue un hecho sin precedentes que nos pilló a toda Europa e incluso al resto del mundo por sorpresa. Es cierto que los pasajeros, al tratarse de un fenómeno natural, lo entendieron muy bien y no hubo el menor conflicto. No se podía hacer nada y sólo se podía esperar a que el viento soplara y se fuera la nube. El tráfico en Málaga estuvo cerrado tres horas y media.

-¿A qué se debe ese fuerte incremento de oferta en verano?

-Parece que el sector se está recuperando y el efecto Ryanair ha sido muy importante, ya que al poner una base aquí ha abierto muchas nuevas rutas y ha generado más actividad.

-¿Ha influido la nueva terminal?

-Es difícil de saber. Normalmente cuando abres una nueva infraestructura hay un efecto arrastre. Es cierto que la T3 ha calado muy bien y compañías como Air Berlin o Spanair la han avalado.

-Ha mejorado mucho la oferta comercial, que era uno de los servicios más deficientes del recinto.

-Ha pegado un vuelco tanto en cantidad como en la calidad de la oferta. Es cierto que la T3 invita más a eso.

-¿Ha hecho tanto daño el AVE como se afirmaba?

-Se sabía que en la ruta a Madrid iba a captar gran parte del pasaje y así ha sido. De todas formas siempre he dicho que el AVE es un aliado, porque será un aporte de pasajeros. Puede haber personas de Córdoba o Ciudad Real que cojan el avión desde Málaga y no desde Madrid u otra ciudad. Hay que ver al AVE como un aliado porque es así. No podemos competir en esa distancia con un tren de alta velocidad, aunque también sigue habiendo un importante número de viajeros que sigue yendo en avión a Madrid porque va en conexión a otros destinos. Hay clientes para los dos tipos de transporte. En cualquier caso, creo que la vocación de Málaga no es ir a Madrid, sino mercados de más larga distancia como el norte de España, Europa y, en un futuro, intercontinental.

-Con la llegada de Ryanair cobran aún más protagonismo las líneas de bajo coste en Málaga, hasta el punto que copan el mercado en este aeropuerto. ¿Es bueno o malo?

-No lo sé. Es la realidad. Ryanair es la compañía de mayor volumen de tráfico de toda Europa. Easyjet ocupa un puesto destacado. Al final lo que han hecho estas compañías es que vuele gente que antes no lo hacía porque ofrecen tarifas competitivas . Creo que todo lo que dinamice la economía y mueva personas es bueno, porque se traduce en beneficio para el territorio. Que venga más gente a Málaga con Ryanair, Easyjet o el que sea es bueno. Lo que falta luego es que el destino sepa sacarle rendimiento a esas personas.

-¿Llegará un momento en el que sólo habrá líneas de bajo coste?

-No. Se va a segmentar el mercado. Por un lado va a haber pasajeros que sólo quieren volar al precio más barato posible, y otro segmento que son pasajeros que, aparte de volar, quieren unos extras. Tener una sala VIP, que le sirvan una buena comida en el avión, viajar en preferente... Habrá más volumen en las compañías de precios baratos pero hay mercado para los dos.

-Ahora el turista ha cambiado y es más autoservicio.

-Sí, ahora la gente entra en internet y compra el billete, reserva el hotel, alquila el coche, hay hasta organizaciones que se dedican al cambio de casas. El transporte se ha conseguido a precios competitivos y permite que haya movimiento. El turismo siempre genera riqueza, aunque luego los viajeros se coman un bocadillo en el destino.

-¿Es seguro tomar un vuelo por 10 euros ida y vuelta?

-Puedo asegurar que todas las compañías en Europa cumplen los estándares de seguridad, que son altísimos. Nadie se la juega y la seguridad es la misma en un billete de 10 euros que en uno de 300 euros. Eso está controlado por la Unión Europea, cada país tiene sus propios mecanismos y ante la menor duda se interviene. La aviación es un negocio muy sensible y la seguridad es lo primero porque las compañías se juegan su futuro.

-Se dice que muchas compañías no hacen las mismas labores de mantenimiento entre vuelo y vuelo.

-Todas las compañías tienen sus planes de mantenimiento y seguridad y los cumplen. Las rotaciones la hacen en 35 minutos, pero los aviones tienen ya todos un sistema informatizado de chequeo de todo. Normalmente, en una escala, el segundo de la tripulación o el comandante se bajan, miran el avión por fuera para ver si hubiera algún daño externo y eso son cinco minutos porque los aviones ya están computerizados y te avisan de cualquier alarma. Si hubiera una alarma, el avión no vuela.

-¿Hay muchas quejas por las elevadas medidas de seguridad a los pasajeros?

-La verdad es que no. Los pasajeros suelen estar de acuerdo con las medidas de seguridad porque lo que quieren es ir tranquilos en el avión. Las medidas intentamos hacerlas con la mejor de las sonrisas, pero es algo necesario, obligatorio y por el bien de los viajeros. Entiendo que es incómodo, pero si se hace con educación tampoco es para tanto. La clave es que no haya mucho tiempo de espera, unos 10 ó 12 minutos como mucho.

-¿Qué le parece que se pueda hablar con el móvil en al avión?

-Espero que nunca se apruebe porque son los únicos minutos del mes que puedo estar sin que me suene el teléfono [se ríe]. Se ha aprobado la normativa técnica pero ahora tienen que ser las líneas aéreas las que decidan si quieren dar o no el servicio, ver el coste... Eso llevará un tiempo.

-¿Por qué es casi imposible que un vuelo salga a su hora?

-Bueno, la mayoría sí lo hacen. Además, quince minutos no se considera retraso. Volar es muy complejo. Se está sujeto a factores climatológicos, por un agujero tienen que pasar muchos aviones a la hora, hay averías... Si un pasajero no se presenta en el avión porque se haya perdido o lo que sea hay que buscar el equipaje y sacarlo de la bodega. Intervienen muchos factores pero la inmensa mayoría salen en hora.

-Ha vuelto a saltar la polémica con los controladores aéreos y hay retrasos.

-Aena está aplicando el Real Decreto Ley que aprobó el Gobierno y a partir de ahí poco puedo decir.

-Hablaba antes de una vocación intercontinental ¿qué objetivos se marca el aeropuerto?

-Hemos hecho un aeropuerto para que puedan venir todas las compañías que quieran y desde donde quieran. Ahora tenemos vuelos a Nueva York y Toronto. De todas formas es difícil, porque las compañías aéreas han decidido apostar por crear un hub (enlace central) en una ciudad y desde ahí tener todos las conexiones. Para tener un vuelo directo de Málaga a India hay que llenar un avión de ida y otro de vuelta y ese es el gran reto.
2 comentarios
  • 2 Pepe 26.07.2010, 10:44

    Pues debería dar una vuelta por las escaleras del parking pues son una pocilga y no se limpian durante semanas, es una horrible tarjeta de presentacion para los pasajeros y poco digno para los que trabajan allí que han de andar esquivando la basura.

  • 1 jose 25.07.2010, 16:48

    La compañia Spanair a apostado fuerte por Malaga, yo siempre que pueda volaré con Spanair.

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