"Málaga debería tener más peso político por los recursos que genera"

El gerente del CHIP dice que no es fácil ser empresario en tiempos de crisis porque de ciertas decisiones no sólo dependen un patrimonio familiar o una empresa, sino también el 'modus vivendi' de sus asalariados

| Actualizado 05.09.2010 - 01:00
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Jesús Burgos Perraut junto al busto de su padre, fundador de la Clínica La Encarnación.

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El gerente del CHIP tiene en su despacho los muebles que eran de la consulta de su padre.

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Jesús Burgos Perraut dirige el Complejo Hospitalario Integral Privado (CHIP) desde un despacho en el que destacan los muebles. Son de China, los mismos en los que su padre pasaba consulta. Este malagueño, que debe su segundo apellido a un bisabuelo francés, es la tercera generación de una familia dedicada a la sanidad privada de la provincia.

-Viene de una familia con tradición en la Medicina. ¿Por qué usted estudió Economía?

-Mi abuelo era sanitario, mi padre era ginecólogo. Fue una decisión de última hora. Cuando hice la Selectividad marqué Medicina y Economía. Por ese momento rebelde que todos tenemos en los 18 años, decidí hacer algo distinto. Y por ironías de la vida, por un camino o por otro, al final llegas al mismo sitio.

-Pero le vino bien para gestionar esta empresa.

-Realmente un hospital no deja de ser una empresa. Aunque los técnicos sean los sanitarios, al final son decisiones empresariales. Y la formación en Economía me sirvió. Desde que falleció mi padre me hice cargo de la Clínica La Encarnación. El mundo de la sanidad es apasionante.

-Ahora gestiona el CHIP, un proyecto de más envergadura...

-La aventura de CHIP es ilusionante. Es un hospital en la cresta de la ola de la tecnología a nivel europeo y con un cuadro médico de primer orden a nivel nacional. Es una aventura muy bonita que a largo plazo dará sus frutos. Es un negocio muy lento y con la coyuntura económica actual todavía estamos en fase de implantación.

-¿Está siendo duro con la crisis?

-Sí, está siendo duro. Está siendo duro para todo el mundo. Especialmente para cualquier negocio que empieza. Justo hemos abierto en plena crisis económica, aunque las perspectivas son muy buenas y estamos creciendo.

-¿En qué notan la crisis?

-En todo. En las compañías, porque te aprietan en precio, te intentan bajar el precio lo máximo posible; y en volumen, porque la alegría que había antes en cuanto a intervenciones privadas, de cirugía estética no existe. Además, las mutuas, al haber más parados hay menos accidentes y te ves mermado en el volumen de trabajo.

-¿La sanidad privada está sobredimensionada?

-La sanidad es una. Para mí no existe la dicotomía sanidad privada/sanidad pública. Globalmente hablando, las camas en Málaga no sobran. Si sumamos las dos y dividimos por el número de habitantes, no sobran. Quizás lo que tiene que buscar la sanidad privada es su dimensión con respecto al aseguramiento privado o la concertación con la pública para atender esa demanda que en la pública ahora mismo está sobrando, porque hay un exceso de demanda en la pública y una menor demanda en la privada. Tendremos entre todos que buscar que el mercado se equilibre. Ahora mismo el mercado está desequilibrado. Pero no diría yo que sobran camas. Las necesidades están ahí y si dividimos el número de camas en total -públicas más privadas- por el número de habitantes de la provincia no nos sale un excedente con respecto a otras provincias. Lo que habrá que buscar es el equilibrio y fórmulas hay muchas.

-¿Cuáles?

-Es una opinión a título personal. Una fórmula es incentivar el doble aseguramiento; el de la persona que además de la Seguridad Social tiene su compañía de seguro privado. El camino sería incentivar fiscalmente ese doble aseguramiento. Porque si tiene que operarse o acudir a urgencias y va a la sanidad privada, le ahorra a la Seguridad Social esa intervención. Y si tú estás pagando por tu cuenta lo que te debe cubrir el Estado, justo es que el Estado te lo devuelva vía incentivos en el IRPF.

-¿Así en su opinión no se financiaría una sanidad más privilegiada, sino que se aligerarían las listas de espera en la pública?

-Efectivamente. Nos tenemos que quitar de la conciencia que la sanidad privada es una sanidad para ricos. No es verdad. La sanidad privada es sanidad. Punto. Hay quien quiere pagar algo más a cambio de obtener cierta ventaja, bien, vayamos allá. Si en vez de haber un 18% de doble aseguramiento, de personas que tienen la Seguridad Social y una compañía de seguros, logramos que haya un 25%, nos estamos quitando un 7% de lista de espera.

-Usted lo ve como fórmula indirecta para reducir las listas de espera...

-A la larga es una forma indirecta de no tener que invertir más recursos del Estado, que ahora mismo son justos, en una cosa que hay quien puede financiarlo vía su bolsillo. La otra vía es la concertación.

-Ustedes ya han firmado el concierto con el SAS.

-Por un año, prorrogable a cuatro. Nuestra vocación es estar abiertos a toda la comunidad, no sólo a quien lo pueda pagar, sino a toda la comunidad malagueña. Y fruto de eso y de la buena colaboración que tenemos con la Consejería de Salud se ha firmado este concierto.

-¿A la pública le hacen falta camas?

-No soy planificador. Yo creo en el equilibrio global [entre la pública y la privada]. Hablar de pública y privada carece de significado. Las camas hospitalarias son las que hay y la población es la que hay. Lo que tenemos que hacer es que todos los que dirigimos algo dentro de la sanidad, sin apellidos sanidad privada o pública, es buscar el mejor equilibrio para que el ciudadano esté lo mejor atendido posible.

-¿Es posible una sanidad privada con tanta tecnología con seguros de 50 euros por mes?

-Es muy complicado, hay que redefinir el modelo. Y los incentivos fiscales serían una forma de ir redefiniendo el modelo. La otra forma es copiar el modelo de aseguramiento privado de nuestro entorno. No vamos a inventar nada. Los países europeos tienen un modelo de aseguramiento privado muy diferente. No con una serie de médicos u hospitales restringidos, donde la persona que paga se ve restringida a ese cuadro. Yo iría a un modelo abierto, de pólizas de reembolso. Por ejemplo, usted paga 100 euros al mes y tiene derecho a 50.000 ó 100.000 euros de reembolso sanitario al año por su asistencia y vaya al médico y al hospital que quiera. Ese modelo abierto ya existe en Europa y en Estados Unidos.

-¿Cree en el 'megahospital'?

-No soy quien para planificar la sanidad pública. Creo en la buena asistencia sanitaria de nuestra provincia y tenemos una buena calidad de asistencia. Crear un nuevo hospital más grande, más chico, está en manos de los planificadores. A mí no me gustan los hospitales grandes. Me gusta que los hospitales tengan una dimensión humana, que se puedan recorrer. Pero sinceramente creo que es una tarea que debe dejarse al planificador y seguramente se hará con buen criterio.

-Usted es la tercera generación dedicada a la sanidad privada.

-Mi abuelo fundó el Sanatorio Los Remedios; mi padre abrió la Clínica La Encarnación y ahora hemos puesto en marcha CHIP. Es la ilusión de toda la familia. Mi madre, mi mujer, yo. Es un proyecto para los tres muy ilusionante. Con preocupación por el momento de estrechez económica del sector, pero con mucha ilusión de hacer un hospital de máximo nivel.

-¿Qué distingue a este hospital?

-Es una empresa familiar, 100% malagueña. Es un hospital abierto porque nosotros no le imponemos ningún peaje a ningún profesional que quiera trabajar aquí vía pedirle exclusividad o un porcentaje de sus honorarios quirúrgicos. La misión del hospital es darle al profesional sanitario la infraestructura del máximo nivel que precisa para el desarrollo de su profesión. No como otros conceptos que son cadenas, que son multinacionales que no están al servicio del profesional malagueño. Están al servicio de su propio negocio, que es coger al profesional y fagocitarlo dentro de una estructura. Nosotros facilitamos al profesional libre la estructura para que desarrolle su profesión. Siempre con el máximo nivel tecnológico. Nuestro bloque quirúrgico es el mejor bloque quirúrgico privado que existe en la provincia. Y esa tecnología está al servicio de ese profesional que tiene la consulta en la Alameda o la calle Larios que puede acceder a esa tecnología sin renunciar a ser un profesional libre.

-¿Es dura la vida del empresario?

-Sí, es muy duro ser empresario. Sobre todo cuando tiene muchas personas que dependen de su empresa. Nosotros tenemos más de 100 empleados. Te acuestas muchas noches pensando que de las decisiones empresariales que tomes dependen 100 familias. Hoy con los problemas de falta de trabajo que hay en la provincia, acostarte pensando que según tomes una decisión u otra puedes mandar al traste no ya un patrimonio personal o una empresa, sino también el modus vivendi de 100 familias es una responsabilidad dura de asumir. Si además ves que el entorno no es favorable por la coyuntura económica... es duro ser empresario. Tiene momentos que recompensan, pero es duro. Como empresario, igual que como asalariado, habrá muchos tipos. Habrá empresarios que no tengan un contacto directo con su empresa y se dediquen a recibir los beneficios. Los habrá, yo no los conozco.

-¿Como empresario qué le pediría a las administraciones?

-Que tengan siempre en cuenta que la base de la economía de un país somos las empresas y que detrás de un empresario en la minoría de las veces hay un especulador. Un especulador es otra cosa. Un empresario es una persona que se dedica a crear puestos de trabajo y riqueza para su entorno, lógicamente a cambio de unos beneficios.

-¿Debería haber más facilidades en los trámites?

-España es uno de los países donde más lento es el proceso para crear o cambiar una empresa. Hay que agilizar y cambiar un poco el sistema. Por ejemplo, desde que se parió la idea de CHIP hasta que la hemos podido realizar han pasado cinco o seis años cuando podría haber sido en menos de la mitad del tiempo. Trámites, papeleo, cambios de uso del suelo. Un par de años sí nos han atrasado los trámites burocráticos. Quien sabe si dos años antes... el entorno económico era distinto y quizás ya estaríamos consolidados.

-¿Qué le falta a Málaga?

-Más peso político. Debería tener mucho más peso político por el volumen de habitantes que tiene y por la capacidad de generación de recursos. Y en cuanto a infraestructuras, para qué hablar del saneamiento integral, la hiperronda, esa apertura ansiada del puerto. Son proyectos que si Málaga tuviera mayor peso político tendrían mayor rapidez a la hora de solventarse.

-¿La visita de Michele Obama ayudará al sector turístico?

-No va a romper la crisis económica que Michele Obama haya pasado cuatro días aquí, pero va a ayudar a hacer la imagen de marca Costa del Sol. Los malagueños deberíamos ser más exigentes. Si la mujer del jefe de Estado del país más poderoso del mundo pasa unos días aquí, lo digo con un poco de tristeza, el jefe del Estado español debería haber sido el que hubiera visitado Marbella y no habérsela llevado a otro destino turístico. Si alguien viene a tu casa, tú debes salir a recibirlo y no esperarlo en el salón. Y más cuando la mujer del jefe de Estado del país más poderoso, elige Marbella y no Mallorca. No entiendo de protocolo y no soy antimonárquico. Pero hubiera sido un guiño de la Casa Real, con los problemas económicos que tenemos que hubiera sido el Rey quien hubiera venido a ver a Michele Obama aquí y no llevársela a otro entorno turístico.

-¿Por qué lo de los carteles de cine en el restaurante del CHIP?

-Pensamos ¿por qué en un hospital se tiene que comer mal? Pusimos un restaurante con identidad le buscamos un nombre, Doctor Zhivago. Fue idea de mi mujer. Buscamos películas que tuvieran que ver con la Medicina. Es un restaurante con identidad donde se come muy bien. Incluso vienen vecinos y personas a comer que no vienen al hospital.
5 comentarios
  • 5 Rafael 09.09.2010, 13:31

    Hace dos años me operé en la Encarnación y el mes pasado fui al CHIP para una ecografía, las dos veces por las listas de espera de la seguridad social. El trato es excelente y el hospital nuevo es el más bonito que he visto (incluidos los que salen en televisión). Por favor, que siga el concierto.

  • 4 Mercedes Galván 09.09.2010, 11:15

    Al fin alguien que piensa con la cabeza y no con los pies y tiene el valor de decir que hay que utilizar las camas hospitalarias que hay en Málaga y no fantasear con un megahospital que costará el dinero que no tienen ni gobierno ni contribuyentes.

  • 3 Alba Molina 09.09.2010, 10:56

    Lo siento pero disto mucho de la opinión de "PAra", en el hospital me trataron muy bien, soy de una compañía nacional y todo fueron atenciones, tanto en planta que me trataron genial, como en el post-operatorio. El propio director médico me visito en varias ocasiones, interesándose cada día y me pareció un medico excelente y mejor persona, además de que las instalaciones son una pasada Sigan así, Málaga necesita hospitales con trato humano y donde los malagueños nos encontremos a gusto.

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