- Málaga Hoy, Noticias de Málaga y su Provincia
- Cultura
- Ocio y Cultura
- "No se puede explicar la idea de ser libre, nunca me he preocupado en explicarlo"
"No se puede explicar la idea de ser libre, nunca me he preocupado en explicarlo"
David Peña 'Dorantes'. Músico
"No se puede explicar la idea de ser libre, nunca me he preocupado en explicarlo"
El músico llega el 7 de junio a Alhaurín de la Torre con un recital de piano mientras continúa la gira mundial de 'Sin Muros!', un disco que apela "a la convivencia" con voces como las de Noa, Poveda y Enrique Morente.
Rocío Armas / Málaga | Actualizado 28.05.2012 - 07:41Sin tener que vociferarlo, David Peña Dorantes (Lebrija, 1969) implora libertad. La misma que necesita para concebir su música y para poder extender esa armonía a la "convivencia" entre seres humanos. Con su nuevo disco, Sin Muros! ha podido expresar su indignación antes las injusticias sociales y derribar fronteras. "Creo que los artistas tenemos que estar pendientes de esas cosas", afirma convencido. Él lo refleja como mejor sabe, a través de bulerías, granaínas, tangos y tientos, mecidos todos por el jazz que transpira. Para redondear "el mensaje", el sobrino de El Lebrijano se deja acompañar deMiguel Poveda, Esperanza Fernández, José Mercé, Noa y Enrique Morente. El 7 de junio el músico hará sonar su piano en un recital íntimo en Alhaurín de la Torre.
-¿Porque dice que Sin Muros! es un trabajo "honesto al máximo"?
-Mi música corresponde siempre a lo que yo soy y nunca hago nada por gustar a la gente. Soy honesto conmigo mismo y de esa forma soy honesto con todo.
-¿A qué responde la elección de las voces?
-Este disco lo he pensado siempre como una obra continua, queapela a la capacidad de análisis del ser humano, a la convivencia, a entender al que tenemos al lado. Y he pensado en determinadas voces que encajaban mejor en esta obra. Y todos me dijeron que sí desde el principio.
-Con la voz de Noa ya viajó en 2010 de gira y recaló en el Terral, ¿le gustó tanto que ha querido repetir?
-Sí, porque recuerdo que después de interpretar en el último concierto de esa gira, Al calor de la manta de Manuel Molina, nos emocionamos, hubo una especie de magia entre los dos, nos abrazamos y fue muy especial. Por eso he querido grabar esa nana.
-Define este trabajo como un juego de armonías, ¿conseguir ese engranaje ha sido lo más complejo?
-Yo tenía clarísimo que tenía que ser libre a la hora de crear las armonías. Desde el 98 hasta ahora he viajado mucho y he tocado con músicos de otras disciplinas de los cuales he aprendido también mucho. No sé si ha sido más complejo. Lo que sí sé es que en los otros discos no tenía en la mochila esa madurez, esa paleta de posibles.
-Recuerdo que en la última entrevista me dijo que seguía el ejemplo de su abuela, La Perrata, que con 80 años igual escuchaba flamenco, que heavy metal, ópera y música árabe, ¿es esa su forma de expresar la libertad de un músico?
-Nunca se puede explicar la idea de ser libre, y nunca me he preocupado en explicarlo. Esa filosofía ha estado en mi casa, con mi padre, y con mi abuela. La pureza es algo más importante y complicado que los patrones con los que funciona el flamenco. Se lleva dentro. El flamenco también es un lenguaje, son los acentos, la forma de decir...
-Cuando se sienta al piano, ¿cómo puede transmitir ese mensaje de compromiso social?
-Siempre ha habido fronteras y pateras cruzando el Estrecho, y esas madres que ven cómo sus hijos se les mueren en sus brazos. Eso es muy duro. Yo creo que los artistas tenemos que estar pendientes de esas cosas. Yo lo siento así y he querido dejarlo plasmado no solo en el mensaje musical y estético. Me siento comprometido con eso. Antes era más joven e igual no hubiera hecho un disco así, pero ahora tengo 42 años y tengo hijos. La escala de valores y mentalidad cambian.
-La grabación de esos tientos con Enrique Morente, sin quererlo, se ha convertido en un homenaje póstumo...
-Tienen algo especial, en primer lugar porque está él. Pero fue especial desde el principio, desde que toqué el timbre de su casa en Granada. Un señor tan elegante, con esa mirada, ese trato, y ese tono de voz. Estuvimos hablando de La Alhambra, de su música, de su filosofía de vida. Era encantador. Grabó su voz en el estudio y luego me llevé esa voz a mi estudio y empecé a meterle los tambores taikos, las armonías que yo sé que a él le gustaban. Lo llegó a escuchar porque yo se lo mandé. luego me llamó y estuvimos hablando media hora sobre el tema, porque decía que rozaba lo contemporáneo. Le gustó mucho.
-¿Volvería a grabar con la Orquesta Nacional de Tokio como hizo con su disco Sur?
-Lo he pensado, puedo hacer esa adaptación, cualquier día de estos me pongo a hacerlo. Sería bonito.
-¿Le sorprendió el recibimiento de su música en Japón?
-Me gusta muchísimo. Al principio es raro porque son tan respetuosos que tenía la impresión desde el primer tema que no estaba gustando, porque no aplaudían, pero lo hacen para no molestar. Cuando ya termina el concierto sí empiezan a aplaudir fuerte y durante mucho tiempo. Pero es curioso porque te llevan juguetes al camerino, como una maqueta de un tren (risas). Lo hacen con todo el cariño, como agradecimiento.
-¿Le molesta que su agenda tenga más fechas fuera que dentro de España?
-No me molesta. Hago música allí donde me quieran escuchar. Ahora me voy a Carolina del Sur y a París donde Universal va a sacar el disco con un sello de jazz. Todo tiene su momento y su espacio. Es algo que he aprendido con los años. Desde pequeño había soñado con ir algún día al festival de Montreal y este es ya el segundo año que me invitan. Poquito a poco todo llega.
-¿Porque dice que Sin Muros! es un trabajo "honesto al máximo"?
-Mi música corresponde siempre a lo que yo soy y nunca hago nada por gustar a la gente. Soy honesto conmigo mismo y de esa forma soy honesto con todo.
-¿A qué responde la elección de las voces?
-Este disco lo he pensado siempre como una obra continua, queapela a la capacidad de análisis del ser humano, a la convivencia, a entender al que tenemos al lado. Y he pensado en determinadas voces que encajaban mejor en esta obra. Y todos me dijeron que sí desde el principio.
-Con la voz de Noa ya viajó en 2010 de gira y recaló en el Terral, ¿le gustó tanto que ha querido repetir?
-Sí, porque recuerdo que después de interpretar en el último concierto de esa gira, Al calor de la manta de Manuel Molina, nos emocionamos, hubo una especie de magia entre los dos, nos abrazamos y fue muy especial. Por eso he querido grabar esa nana.
-Define este trabajo como un juego de armonías, ¿conseguir ese engranaje ha sido lo más complejo?
-Yo tenía clarísimo que tenía que ser libre a la hora de crear las armonías. Desde el 98 hasta ahora he viajado mucho y he tocado con músicos de otras disciplinas de los cuales he aprendido también mucho. No sé si ha sido más complejo. Lo que sí sé es que en los otros discos no tenía en la mochila esa madurez, esa paleta de posibles.
-Recuerdo que en la última entrevista me dijo que seguía el ejemplo de su abuela, La Perrata, que con 80 años igual escuchaba flamenco, que heavy metal, ópera y música árabe, ¿es esa su forma de expresar la libertad de un músico?
-Nunca se puede explicar la idea de ser libre, y nunca me he preocupado en explicarlo. Esa filosofía ha estado en mi casa, con mi padre, y con mi abuela. La pureza es algo más importante y complicado que los patrones con los que funciona el flamenco. Se lleva dentro. El flamenco también es un lenguaje, son los acentos, la forma de decir...
-Cuando se sienta al piano, ¿cómo puede transmitir ese mensaje de compromiso social?
-Siempre ha habido fronteras y pateras cruzando el Estrecho, y esas madres que ven cómo sus hijos se les mueren en sus brazos. Eso es muy duro. Yo creo que los artistas tenemos que estar pendientes de esas cosas. Yo lo siento así y he querido dejarlo plasmado no solo en el mensaje musical y estético. Me siento comprometido con eso. Antes era más joven e igual no hubiera hecho un disco así, pero ahora tengo 42 años y tengo hijos. La escala de valores y mentalidad cambian.
-La grabación de esos tientos con Enrique Morente, sin quererlo, se ha convertido en un homenaje póstumo...
-Tienen algo especial, en primer lugar porque está él. Pero fue especial desde el principio, desde que toqué el timbre de su casa en Granada. Un señor tan elegante, con esa mirada, ese trato, y ese tono de voz. Estuvimos hablando de La Alhambra, de su música, de su filosofía de vida. Era encantador. Grabó su voz en el estudio y luego me llevé esa voz a mi estudio y empecé a meterle los tambores taikos, las armonías que yo sé que a él le gustaban. Lo llegó a escuchar porque yo se lo mandé. luego me llamó y estuvimos hablando media hora sobre el tema, porque decía que rozaba lo contemporáneo. Le gustó mucho.
-¿Volvería a grabar con la Orquesta Nacional de Tokio como hizo con su disco Sur?
-Lo he pensado, puedo hacer esa adaptación, cualquier día de estos me pongo a hacerlo. Sería bonito.
-¿Le sorprendió el recibimiento de su música en Japón?
-Me gusta muchísimo. Al principio es raro porque son tan respetuosos que tenía la impresión desde el primer tema que no estaba gustando, porque no aplaudían, pero lo hacen para no molestar. Cuando ya termina el concierto sí empiezan a aplaudir fuerte y durante mucho tiempo. Pero es curioso porque te llevan juguetes al camerino, como una maqueta de un tren (risas). Lo hacen con todo el cariño, como agradecimiento.
-¿Le molesta que su agenda tenga más fechas fuera que dentro de España?
-No me molesta. Hago música allí donde me quieran escuchar. Ahora me voy a Carolina del Sur y a París donde Universal va a sacar el disco con un sello de jazz. Todo tiene su momento y su espacio. Es algo que he aprendido con los años. Desde pequeño había soñado con ir algún día al festival de Montreal y este es ya el segundo año que me invitan. Poquito a poco todo llega.
















