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Flamenco con voz propia desde las tablas de Alhaurín
Flamenco con voz propia desde las tablas de Alhaurín
La Torre del Cante acaba de cumplir 35 años · Impulsado por Fosforito ha visto pasar a los mayores exponentes del género
Rocío Armas/ Málaga | Actualizado 17.06.2008 - 05:00La historia del flamenco en Málaga pasa, sin discusión, por Alhaurín de la Torre. Desde que en 1974 un grupo de vecinos decidiera poner en pie el festival Torre del Cante hasta hoy han desfilado por sus tablas los mayores exponentes del género. Y muchos de ellos de la mano de Fosforito, vecino del municipio durante 30 años. "Además es el cantaor que más veces ha pasado por aquí", recuerda María Donaire, presidenta de la peña Torre del Cante desde hace dos años.
El primer año se celebró en la Fábrica de las Tripas con un cartel que ya auguraba un buen porvenir al certamen. Chocolate, El Lebrijano, Fosforito, José Menese y Calixto Sánchez, entre otros, acompañados a la guitarra por El Niño de Almería y Juan Carmona Habichuela. "Ahí empezó la época dorada", evoca María.
De las primeras ediciones, la presidenta rescata anécdotas como las protagonizadas por El Chocolate. Admiradora de su cante, se acercó hace siete años a su camerino para conocerle, y el jerezano se quedó boquiabierto con sus conocimientos de los cantes de La Niña de los Peines y Tomás Pavón. "¿No eres muy joven para saber tanto de los antiguos?", le comentó el cantaor. Como regalo, le dedicó a María "a palo seco y sin guitarra" unos fandangos "de un cantaor de Triana de las tabernas que no ha grabado nada", advirtió Chocolate. "Al año siguiente falleció", recuerda la presidenta de la peña.
Por aquella época, Camarón inauguró, sin saberlo, una fórmula que en principio levantó alguna sospecha. "La primera vez vino con guitarrista propio, Tomatito, y todos pensamos que tenía delirios de grandeza. Hoy vienen todos al festival con guitarra", afirma. Cuando enumera el plantel de nombres que han regalado su arte a la Torre del Cante, María termina pronto. "Han venido todos los cantaores excepto Antonio Mairena, porque ya estaba muy mayor, y Paco de Lucía porque no nos podemos permitir su caché ", sostiene.
Entre las presencias que dejaron huella, María menciona sin ambages a la bailaora Manuela Carrasco en la edición de 2007. Hacía siete años que el baile no acudía al certamen desde la actuación de Antonio El Pipa y la sevillana sorprendió. "Recuerdo que dos semanas antes se le había muerto el padre y un hermano, pero acudió por su vinculación con el festival ", explica.
Como muestra de esa representatividad, el pasado sábado se celebró la edición número 35 con la siguiente nómina destacada: Marina Heredia, Capullo de Jerez, Virginia Gámez y La Cañeta de Málaga, entre otros. El paso de los años ha dejado argumentos de buena salud a la Torre del Cante.
El primer año se celebró en la Fábrica de las Tripas con un cartel que ya auguraba un buen porvenir al certamen. Chocolate, El Lebrijano, Fosforito, José Menese y Calixto Sánchez, entre otros, acompañados a la guitarra por El Niño de Almería y Juan Carmona Habichuela. "Ahí empezó la época dorada", evoca María.
De las primeras ediciones, la presidenta rescata anécdotas como las protagonizadas por El Chocolate. Admiradora de su cante, se acercó hace siete años a su camerino para conocerle, y el jerezano se quedó boquiabierto con sus conocimientos de los cantes de La Niña de los Peines y Tomás Pavón. "¿No eres muy joven para saber tanto de los antiguos?", le comentó el cantaor. Como regalo, le dedicó a María "a palo seco y sin guitarra" unos fandangos "de un cantaor de Triana de las tabernas que no ha grabado nada", advirtió Chocolate. "Al año siguiente falleció", recuerda la presidenta de la peña.
Por aquella época, Camarón inauguró, sin saberlo, una fórmula que en principio levantó alguna sospecha. "La primera vez vino con guitarrista propio, Tomatito, y todos pensamos que tenía delirios de grandeza. Hoy vienen todos al festival con guitarra", afirma. Cuando enumera el plantel de nombres que han regalado su arte a la Torre del Cante, María termina pronto. "Han venido todos los cantaores excepto Antonio Mairena, porque ya estaba muy mayor, y Paco de Lucía porque no nos podemos permitir su caché ", sostiene.
Entre las presencias que dejaron huella, María menciona sin ambages a la bailaora Manuela Carrasco en la edición de 2007. Hacía siete años que el baile no acudía al certamen desde la actuación de Antonio El Pipa y la sevillana sorprendió. "Recuerdo que dos semanas antes se le había muerto el padre y un hermano, pero acudió por su vinculación con el festival ", explica.
Como muestra de esa representatividad, el pasado sábado se celebró la edición número 35 con la siguiente nómina destacada: Marina Heredia, Capullo de Jerez, Virginia Gámez y La Cañeta de Málaga, entre otros. El paso de los años ha dejado argumentos de buena salud a la Torre del Cante.











