"Prefiero ser antagonista a protagonista"

El creador de 'Omega' vuelve a acometer un derroche de libertad estética en su nuevo álbum, 'Pablo de Málaga', homenaje a Picasso

Pablo Bujalance / Málaga | Actualizado 28.06.2008 - 05:00
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Morente, en la actuación en Vélez-Málaga del año pasado.

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Al otro extremo del hilo telefónico, un tanto accidentado, Enrique Morente (Granada, 1942) se muestra solícito y amable, como siempre; pero esta vez, como todo autor que se precie, ha decidido que sea su propia obra la que hable por él. Pablo de Málaga es un vastísimo catálogo de registros sonoros, con músicos de Los Planetas, Lagartija Nick, la Orquesta Chekara de Tetuán y pandas de verdiales, además de arreglos electrónicos tipo global rhythm. Y le cuesta armar con palabras un discurso sobre un disco que todavía tiene que aprender a manejar. Quizá sea, otra vez, el precio de la libertad.

-En serio, este disco me está dando muchos quebraderos de cabeza.

-Y sin embargo es un trabajo inconfundiblemente suyo, el más morentiano desde Omega.

-Sí, lo que ocurre es que es un álbum muy conceptual. Cuando lo escuchas no sabes si el que lo ha hecho ha estado loco o chalao perdío. Creo que, si tiene alguna calidad, se sabrá dentro de algunos años.

-La complejidad de Pablo de Málaga delata un proceso de producción largo y muy difícil. ¿Ha llegado la sangre al río?

-Ha sido muy difícil la grabación, y más difícil aún ha sido la mezcla. La creación, por el contrario, resultó muy sencilla, en sólo quince o veinte días tenía la idea completa del disco. Lo que ocurre es que luego he tardado un año y pico en empeorarlo. Ha habido dificultades de diversa índole, especialmente porque he corrido con todos los gastos y no he contado con ayuda económica ni psicológica.

-Pero, ¿eso ha ocurrido porque nadie se ha atrevido a participar?

-Alguna promesa incumplida sí que he tenido que afrontar. La única institución que mostró interés fue la Fundación Picasso Casa Natal en Málaga, con Rafael Inglada, que me ha ayudado mucho en la selección de los textos de Picasso, y su directora, Lourdes Moreno, que es una de las pocas simpatías que me he encontrado fuera del estudio. De todas formas, todos estos obstáculos terminan teniendo consecuencias aprovechables artísticamente. No tengo miedo de los inconvenientes, de hecho me llevo mejor con las fuerzas antagónicas que con las positivas, siempre me producen mejor provecho; será seguramente porque yo prefiero ser antagonista que protagonista.

-¿Lo de las fuerzas antagónicas también tiene que ver con los músicos? Desde luego, en este disco son muchos y muy variados.

-Sí, pero los músicos son todos amigos, con ellos no hay problema. Además, les he pagado económica y religiosamente.

-¿Cómo transcurrió la presentación en Guernica?

-Fue una experiencia emocionante, inolvidable. Vinieron algunos de los supervivientes del genocidio de Guernica que todavía viven allí, en su pueblo, y se creó un clima impresionante. En realidad, todo Pablo de Málaga, desde el primer tema (Guern-Iraq) gira en torno al Guernica y a lo que representa. Hoy siento que mi dedicación a las víctimas de aquella atrocidad y a las de la huida de la carretera Málaga-Almería en el 37 debía haber sido más clara, más contundente; pero decidí darle a aquello un sentido más contemporáneo y lo relacioné con el genocidio de Iraq. De cualquier forma, de ninguna manera he pretendido hacer un trabajo de carnet ni partidista, en ningún sentido. Es un disco sobre todo libre, y desde esta libertad se pone al lado de las víctimas. Para eso he puesto yo todo el dinero y ninguna institución pública me lo ha financiado.

-Resultaría lógica una puesta de largo del disco en Málaga.

-Así es, y espero que lo hagamos pronto. De hecho, teníamos previsto estrenarlo en Málaga, en la Casa Natal de Picasso; llegamos a un acuerdo con la Fundación pero finalmente no ha podido ser. De todas maneras, mantengo la intención de cantar allí el disco, aunque sea después del verano. Todavía ando liado con los conciertos del Omega, con Lagartija Nick.

-¿Ha satisfecho sus expectativas la recuperación de este álbum, más de diez años después?

-Sí, mucho. En el Primavera Sound la actuación fue espectacular. Vinieron miles de personas y no se movieron del sitio. Parece que había muchas ganas de volver a escuchar el Omega en directo. Y el primer concierto, en México, congregó también a mucha gente, que se sabía las canciones a pesar de que el disco todavía no ha sido distribuido fuera de España.

-Milagros de la piratería.

-Así es. La verdad es que nos ha sido muy beneficiosa la actitud de la gente, sus ganas de hacerse sus copias del disco y distribuirlas por internet, porque así han podido disfrutarlo en sitios a los que, de otra manera, nosotros no habríamos podido llegar. Ellos han ido por delante de la industria en este sentido. Yo defiendo siempre los derechos de los creadores y compositores, pero creo que la principal consideración con respecto al arte es que se debe intentar que lo disfrute el mayor número de personas posible. El resto de problemas habría que verlos después.

-¿Qué se puede hacer después de cantar a Picasso?

-Te daré una exclusiva: Omega fue concebido como la primera parte de una trilogía de la que Pablo de Málaga es la segunda parte. La tercera será un disco de cante clásico con Pepe Habichuela. Y quiero hacerlo el próximo invierno.

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