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- "De un cantante de ópera no hay que hablar antes de los 45 años"
"De un cantante de ópera no hay que hablar antes de los 45 años"
"De un cantante de ópera no hay que hablar antes de los 45 años"
El aclamado intérprete lleva hoy al María Cristina 'In memoriam, Alfredo Kraus', su maestro · A Carlos Álvarez lo define como "el número uno en todos los sentidos"
Rocío Armas / Málaga | Actualizado 20.09.2009 - 05:00Se considera un recién llegado a pesar de que, tanto el público como la crítica le han consagrado ya como uno de los tenores con mayor proyección de este siglo. La técnica y actitud profesional de Ismael Jordi (Jerez, 1973) bebe mucho de su principal mentor y maestro, Alfredo Kraus. En agradecimiento a su magisterio hoy domingo recala a las 20:00 en la Sala María Cristina de Málaga con un repertorio operístico en su honor.
-¿A qué se debe este 'In Memoria, Alfredo Kraus'?
-Le he querido hacer este pequeño homenaje porque tuve la gran suerte se ser alumno suyo durante dos años. Con motivo del décimo aniversario de su muerte, este año se le van a hacer varios homenajes y en uno de ellos no podré estar. Por eso quería hacerle uno en mi nombre. Viví con él experiencias maravillosas. Además, en este país no se le ha hecho un justo homenaje ni en vida ni tras su muerte. Fuera en Austria y Francia es un Dios.
-¿Qué repertorio sonará?
-Yo suelo trabajar con el mismo repertorio que él y es lo que llevaré a Málaga. Serán óperas que él hizo junto a canciones de Luis Mariano, un trabajo que a él le gustaba muchísimo. Me dijo en una ocasión que quería incluso hacer un disco sobre su música, pero no le dio tiempo.
-De Kraus se alababa su técnica y la forma de abordar su carrera, ¿cómo la definiría usted?
-Él pensaba que ésta carrera se hace con el no delante y yo llevo eso a rajatabla. Te ofrecen cosas para las que no estás preparado, sin el suficiente estudio, sin tener tiempo de descansar lo suficiente y es entonces cuando surgen los problemas. Lo bonito es hacer una carrera de, mínimo, 20 ó 25 años. De un cantante de ópera hay que empezar a hablar a partir de los 45 años; mientras, nos estamos preparando. Muchos colegas tienen prisa por cantar cosas antes de tiempo. Yo no lo veo de esa forma. Me siento en la obligación, como alumno de Kraus, de que esa escuela no se pierda. Aunque no quiero ser el más purista. En esta época mandan mucho los directores de escena y hay que saber adaptarse.
-¿Cómo explicaría la técnica de Kraus a los no iniciados?
-Era una técnica donde la posición de la voz tenía mucha importancia. Se basaba en el apoyo del aire, con la voz muy arriba para que te esforzaras menos y se escuchara más. Para él administrar la voz era estudiar, tener una técnica depurada y descansar.
-Tiene una agenda esta temporada plagada de importantes citas por Europa, ¿con cuál se queda?
-En Frankfurt debutaré con Anna Bolena y todo lo que sea Donizetti me hace muchísima ilusión, porque es un compositor que me viene como anillo al dedo. Pero también me apetece mucho volver a París, donde cantaré en marzo la ópera Mignon. Y, por supuesto, La Traviata en Sevilla -uno de los papeles que más he cantado-, que es además el debut de Mariola Cantarero. Como amigo suyo y por lo que significa cantar esta pieza para una soprano es para mí doblemente importante.
-En su repertorio combina arias y romanzas de ópera y zarzuela con canción española e italiana ¿demasiada versatilidad?
-Como español defiendo nuestro género, la zarzuela. Creo que, sobre todo, los cantantes que tenemos una carrera internacional tenemos que mimarlo, como hacen los franceses o los austriacos con su opereta. Hay títulos en zarzuela como Doña Francisquita y Luisa Fernanda que no envidian a ninguna ópera. Luego están las cosas mal hechas y las bien hechas.
-Un compañero suyo, el malagueño Carlos Álvarez, ha regresado a escena tras suspender la temporada pasada por enfermedad, ¿comparte su presión?
-Carlos Álvarez es el número uno en todos los sentidos. Deseo que se recupere del todo y volver a compartir escenario con él, porque es un lujo. Es de estos cantantes que te ayudan, que hacen que te crezcas. Además es una de las personas más inteligentes que conozco. Si se ha retirado un tiempo es por algo. A los cantantes jóvenes nos tendrían que dejar respirar un poco y no exigirnos ni compararnos tanto. Pero es lo que hay y uno tiene que estar vivo y no volverse loco.
-¿Qué opina de la incursión de colegas suyos en el pop como Ainhoa Arteta y su nuevo disco?
-Me parece maravilloso. Yo lo haría, sin duda. Un disco de copla por ejemplo, nuestro género. ¿No cantan los italianos napolitanas? Es su tradición, como los mexicanos con las rancheras, que más quisiera yo que grabar un disco de rancheras.. O uno de Luis Mariano, me volvería loco. Si se hace en condiciones y sabiendo lo que le viene bien a tu voz, me parece estupendo.
-¿La ópera debe acercarse al gran público?
-La ópera es para todo el mundo. Eso de que se reserve a un público minoritario me parece una estupidez. Ni la ópera ni la música clásica están tan lejos. Deberíamos hacer como en Viena, donde en los ensayos cada día vienen escolares, se les explica lo que es y el trabajo que hay detrás. Dime que pasaría si en los 40 Principales pusieran todos los días tres arias de ópera. Acabaría gustando. Además, quienes no entienden son al final quienes más disfrutan y más sensibilidad demuestran. Los entendidos van más a ver dónde nos equivocamos.
-¿Con qué ópera sueña?
-Con Werther, una de las grandes óperas de Kraus. Me han tentado varias veces, pero no es el momento todavía, hay que comer mucho jamón y potajes aún (risas).
-¿A qué se debe este 'In Memoria, Alfredo Kraus'?
-Le he querido hacer este pequeño homenaje porque tuve la gran suerte se ser alumno suyo durante dos años. Con motivo del décimo aniversario de su muerte, este año se le van a hacer varios homenajes y en uno de ellos no podré estar. Por eso quería hacerle uno en mi nombre. Viví con él experiencias maravillosas. Además, en este país no se le ha hecho un justo homenaje ni en vida ni tras su muerte. Fuera en Austria y Francia es un Dios.
-¿Qué repertorio sonará?
-Yo suelo trabajar con el mismo repertorio que él y es lo que llevaré a Málaga. Serán óperas que él hizo junto a canciones de Luis Mariano, un trabajo que a él le gustaba muchísimo. Me dijo en una ocasión que quería incluso hacer un disco sobre su música, pero no le dio tiempo.
-De Kraus se alababa su técnica y la forma de abordar su carrera, ¿cómo la definiría usted?
-Él pensaba que ésta carrera se hace con el no delante y yo llevo eso a rajatabla. Te ofrecen cosas para las que no estás preparado, sin el suficiente estudio, sin tener tiempo de descansar lo suficiente y es entonces cuando surgen los problemas. Lo bonito es hacer una carrera de, mínimo, 20 ó 25 años. De un cantante de ópera hay que empezar a hablar a partir de los 45 años; mientras, nos estamos preparando. Muchos colegas tienen prisa por cantar cosas antes de tiempo. Yo no lo veo de esa forma. Me siento en la obligación, como alumno de Kraus, de que esa escuela no se pierda. Aunque no quiero ser el más purista. En esta época mandan mucho los directores de escena y hay que saber adaptarse.
-¿Cómo explicaría la técnica de Kraus a los no iniciados?
-Era una técnica donde la posición de la voz tenía mucha importancia. Se basaba en el apoyo del aire, con la voz muy arriba para que te esforzaras menos y se escuchara más. Para él administrar la voz era estudiar, tener una técnica depurada y descansar.
-Tiene una agenda esta temporada plagada de importantes citas por Europa, ¿con cuál se queda?
-En Frankfurt debutaré con Anna Bolena y todo lo que sea Donizetti me hace muchísima ilusión, porque es un compositor que me viene como anillo al dedo. Pero también me apetece mucho volver a París, donde cantaré en marzo la ópera Mignon. Y, por supuesto, La Traviata en Sevilla -uno de los papeles que más he cantado-, que es además el debut de Mariola Cantarero. Como amigo suyo y por lo que significa cantar esta pieza para una soprano es para mí doblemente importante.
-En su repertorio combina arias y romanzas de ópera y zarzuela con canción española e italiana ¿demasiada versatilidad?
-Como español defiendo nuestro género, la zarzuela. Creo que, sobre todo, los cantantes que tenemos una carrera internacional tenemos que mimarlo, como hacen los franceses o los austriacos con su opereta. Hay títulos en zarzuela como Doña Francisquita y Luisa Fernanda que no envidian a ninguna ópera. Luego están las cosas mal hechas y las bien hechas.
-Un compañero suyo, el malagueño Carlos Álvarez, ha regresado a escena tras suspender la temporada pasada por enfermedad, ¿comparte su presión?
-Carlos Álvarez es el número uno en todos los sentidos. Deseo que se recupere del todo y volver a compartir escenario con él, porque es un lujo. Es de estos cantantes que te ayudan, que hacen que te crezcas. Además es una de las personas más inteligentes que conozco. Si se ha retirado un tiempo es por algo. A los cantantes jóvenes nos tendrían que dejar respirar un poco y no exigirnos ni compararnos tanto. Pero es lo que hay y uno tiene que estar vivo y no volverse loco.
-¿Qué opina de la incursión de colegas suyos en el pop como Ainhoa Arteta y su nuevo disco?
-Me parece maravilloso. Yo lo haría, sin duda. Un disco de copla por ejemplo, nuestro género. ¿No cantan los italianos napolitanas? Es su tradición, como los mexicanos con las rancheras, que más quisiera yo que grabar un disco de rancheras.. O uno de Luis Mariano, me volvería loco. Si se hace en condiciones y sabiendo lo que le viene bien a tu voz, me parece estupendo.
-¿La ópera debe acercarse al gran público?
-La ópera es para todo el mundo. Eso de que se reserve a un público minoritario me parece una estupidez. Ni la ópera ni la música clásica están tan lejos. Deberíamos hacer como en Viena, donde en los ensayos cada día vienen escolares, se les explica lo que es y el trabajo que hay detrás. Dime que pasaría si en los 40 Principales pusieran todos los días tres arias de ópera. Acabaría gustando. Además, quienes no entienden son al final quienes más disfrutan y más sensibilidad demuestran. Los entendidos van más a ver dónde nos equivocamos.
-¿Con qué ópera sueña?
-Con Werther, una de las grandes óperas de Kraus. Me han tentado varias veces, pero no es el momento todavía, hay que comer mucho jamón y potajes aún (risas).











