la tribuna

A contracorriente

Carmen Durán Ruiz | Actualizado 22.04.2009 - 01:00
DICE Isabel Cañero Villegas, actual ganadora de la Medalla de Oro al mérito de la educación, "a veces una sonrisa, un achuchón, un abrazo, pueden ser la clave para cambiarlo todo". Y es que tenemos cada vez más una visión muy pesimista de nuestra juventud.

Los cambios que se producen en nuestra sociedad se han ido desarrollando a ritmo vertiginoso: en el modelo de familia, valores tradicionales, movimientos migratorios, modos de trabajo, la tecnología, los casos de corrupción, la pérdida progresiva de empleo… producen como consecuencia una crisis de confianza. Demasiados cambios que van a desembocar en el desarrollo de los niños.

Somos testigos de la ruptura con un modelo de familia tradicional. Nuestros mayores se han desarrollado en un ambiente muy diferente del que gozan ahora. La necesidad de trabajar les hacía tener un mayor sentido de la responsabilidad. La concepción que tienen de los jóvenes de hoy día es que son muy inmaduros para la edad que tienen y que se lo dan todo hecho.

Estos jóvenes son el producto de nuestra sociedad, no es que las nuevas leches de crecimiento y los petitsuit hagan que los niños crezcan mucho, pero no maduren. El desarrollo va en función de los estímulos recibidos. Crece el sentimiento de inseguridad y la sobreprotección, ya que estamos hartos de ver en las noticias actos criminales. Nos asustamos y por su bien acotamos los espacios lúdicos y las relaciones en libertad con los amigos. Imponemos decisiones, premian comportamientos o hacen concesiones y regalos. La tentación es sobreprotegerlos, pensar por ellos, decidir por ellos, actuar en lugar de ellos… lo que les impide desempeñar tareas responsables adecuadas a su edad de desarrollo madurativo. Las personas tienen que aprender a pensar por sí mismas, a decidir por sí mismas. Y es que los niños y las niñas saben mucho. Nos ponen a prueba constantemente. Somos nosotros los que tenemos esa tendencia a etiquetar como "menores de edad" a las personas, a considerarlas incapaces de saber lo que quieren, necesitan y desean. Como dice Emilio Calatayud, los niños tienen sus derechos pero también tienen sus deberes, sus obligaciones. No es responsable quien no tiene poder sobre sus actos.

Hoy tienen de todo. Pero las exigencias de la vida social dejan poco tiempo para compartir con los hijos y las hijas, y los exponen a un desarrollo solitario entre la televisión, ordenadores y los videojuegos. Por lo que se descuida lo esencial el sentimiento de protección, de seguridad y afecto. Curiosamente, a consecuencia de la crisis algunos padres están aprendiendo a decir no.

La cultura está encaminada hacia el individualismo, competitividad, obsesión por los resultados, autoridad del mercado, consumismo, cánones estéticos, los medios de comunicación, que proponen modelos poco fiables a los niños y jóvenes. Algunos padres no saben cómo se desenvuelven sus hijos en el colegio hasta que no ven las notas finales. Les pregunto: ¿por un número? ¿Cómo se puede saber con un número lo que una persona aprende, las experiencias que han vivido y le han servido para madurar, para ser responsables y crecer personalmente?

Esta cultura carece cada vez más de la transmisión de unos valores positivos para aprender a vivir, como ciudadanos educados, que ayuden a entender que su país es grande, no porque sea perfecto, sino porque siempre puede ser mejor y que tenemos la responsabilidad de mejorarlo. Pero, ¿quién transmite esos valores? ¿Quién transmite valores a tantos niños con padres trabajando todo el día fuera de casa? ¿La playstation? ¿O hacemos que las madres vuelvan a ser amas de casa?

Algunas familias no quieren dificultades a su ya complicada vida y prefieren, antes que abordar los problemas con su hijo, ceder esta función a los profesores, dejando en sus manos toda la responsabilidad de hacer crecer, enseñar a convivir y saber diferenciar de lo que es útil y productivo a lo es cuestionable. Una tarea imposible sin la familia.

Los docentes también están contaminados de esa visión negativa de los jóvenes: "Me han tocado los más malos". Los profesores deben tener un compromiso con la ilusión con la práctica, "no culpar a sus alumnos de las dificultades que encuentran en el aprendizaje". Es mentira que el profesor nace, necesita una formación: inicial, continua y permanente. No se trata sólo de enseñar conocimientos, sino de enseñar a utilizarlos de forma positiva, educar con el ejemplo, hay todo un currículum oculto quizás mucho más rico que el currículum explícito.

Son muy numerosas las experiencias negativas y virulentas que tienen que superar los alumnos a lo largo de su vida escolar. Muchos son objeto de burlas y son encasillados para siempre, otros son expulsados como si no tuvieran solución. Las enseñanzas que les ofrecen no son útiles para la vida, para sus necesidades. La escuela tiene que luchar contra esta cultura hegemónica. Todos tienen derecho a tener éxito en la escolarización.

Vivir la enseñanza como un reto apasionante, desde la comprensión convertir a los alumnos en los protagonistas, aumentando su participación y motivación. Hay, sobre todo, que amar a los alumnos. Anne Freud decía: "Qué buenos se vuelven los niños cuando se les quiere". Necesitamos recuperar la confianza en los demás. Es bueno que no se considere la adolescencia como una etapa de estupideces, sino de oportunidades, que no se considere a los adolescentes como energúmenos o como retrasados mentales sino como personas llenas de vida y de inquietudes. Hay que hacer un gran esfuerzo para nadar contracorriente. Pero sólo a los peces muertos les arrastra la corriente.
2 comentarios
  • 2 sergio 23.04.2009, 22:00
    http://monica-ilustraciones.blogspot.com/

    buena critica al talon de aquiles de nuestra sociedad, la familia, cuyos frutos hoy dia es cierto que no dejan suficientes granitos de pan para encontrar el buen camino, para muchos los cambios no son bien venidos pero tambien el lado que nos muestra el articulo es solo un punto de vista negativo que no comparto en algunos aspectos, de todas formas lo valoro de forma positiva. saludos.

  • 1 Mónica 23.04.2009, 10:04
    http://monica-ilustraciones.blogspot.com/

    Interesante artículo y lleno de gestos que transforman la educación en un regalo muy valioso. Saludos y felicidades por estas letras que leo esta mañana.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario