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Rebelión de guante blanco
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Rebelión de guante blanco
| Actualizado 12.03.2010 - 01:00ANUNCIA Esperanza Aguirre una rebelión de la Comunidad de Madrid, que preside, contra la subida del IVA que entrará en vigor el 1 de julio. Ahí queda eso. O no, porque si se entra en detalles se percibe que detrás del anuncio no hay ninguna insumisión fiscal. Los del PP madrileño no van a llamar a la gente a que no pague el IVA; ni siquiera van a organizar manifestaciones callejeras ni otras movilizaciones.
Los rebeldes se limitarán a montar mesas. No petitorias, sino explicatorias de por qué creen que esta subida del IVA es un grave error. Una rebelión de guante blanco, sin efecto real, aunque efectista: el gesto es lo que se busca. Como se buscó días atrás cuando el debate en el Parlamento catalán sobre la eventual prohibición de las corridas de toros fue respondido por la lideresa madrileña con la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural.
La especialidad de Esperanza Aguirre consiste en hacerse presente en cualquier polémica nacional, con dos objetivos. Uno, marcar territorio, enviando el mensaje de que en el cortijo de Madrid no valen las normas y planteamientos que rigen la política nacional. Dos, marcar personalidad, subrayando el liderazgo fuerte de la presidenta frente a la supuesta blandenguería de Mariano Rajoy. Responde a la ambición, insatisfecha, de Aguirre y trata de convencer al electorado popular más ideologizado de que ahí tienen un referente que nunca les falla.
En la persecución del primer objetivo tiene, Esperanza Aguirre, una larga tradición. Igual que los gobiernos de Chaves en Andalucía se empeñaron en construir una política diferenciada de la que hacía el Gobierno de la nación en los ocho años del aznarato, los gobiernos de Aguirre han tenido como guía la obsesión por erigirse en contrapoder de los gabinetes de Zapatero. La Comunidad de Madrid ha sido, así, declarada territorio exento en asuntos tan diversos como la Educación para la Ciudadanía, la política fiscal, la aplicación de la ley de dependencia y hasta los criterios sobre las listas de espera sanitaria. Ha hecho rancho aparte cada vez que sus competencias se lo han permitido e incluso cuando han existido dudas acerca del auténtico alcance de las mismas. Todo vale contra Zapatero.
Con respecto a la segunda motivación de Aguirre, el cuestionamiento de la figura de Rajoy, es un problema que han de resolver ellos en un congreso del PP. Tuvo su oportunidad la lideresa supuestamente liberal en el de Valencia, pero no se atrevió. Por falta de fuerzas. Su predicamento es más mediático que real. Repele mucho más que Rajoy a las amplias capas medias no alineadas que no entregan su voto sin condiciones. Son las que deciden unas elecciones.
Los rebeldes se limitarán a montar mesas. No petitorias, sino explicatorias de por qué creen que esta subida del IVA es un grave error. Una rebelión de guante blanco, sin efecto real, aunque efectista: el gesto es lo que se busca. Como se buscó días atrás cuando el debate en el Parlamento catalán sobre la eventual prohibición de las corridas de toros fue respondido por la lideresa madrileña con la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural.
La especialidad de Esperanza Aguirre consiste en hacerse presente en cualquier polémica nacional, con dos objetivos. Uno, marcar territorio, enviando el mensaje de que en el cortijo de Madrid no valen las normas y planteamientos que rigen la política nacional. Dos, marcar personalidad, subrayando el liderazgo fuerte de la presidenta frente a la supuesta blandenguería de Mariano Rajoy. Responde a la ambición, insatisfecha, de Aguirre y trata de convencer al electorado popular más ideologizado de que ahí tienen un referente que nunca les falla.
En la persecución del primer objetivo tiene, Esperanza Aguirre, una larga tradición. Igual que los gobiernos de Chaves en Andalucía se empeñaron en construir una política diferenciada de la que hacía el Gobierno de la nación en los ocho años del aznarato, los gobiernos de Aguirre han tenido como guía la obsesión por erigirse en contrapoder de los gabinetes de Zapatero. La Comunidad de Madrid ha sido, así, declarada territorio exento en asuntos tan diversos como la Educación para la Ciudadanía, la política fiscal, la aplicación de la ley de dependencia y hasta los criterios sobre las listas de espera sanitaria. Ha hecho rancho aparte cada vez que sus competencias se lo han permitido e incluso cuando han existido dudas acerca del auténtico alcance de las mismas. Todo vale contra Zapatero.
Con respecto a la segunda motivación de Aguirre, el cuestionamiento de la figura de Rajoy, es un problema que han de resolver ellos en un congreso del PP. Tuvo su oportunidad la lideresa supuestamente liberal en el de Valencia, pero no se atrevió. Por falta de fuerzas. Su predicamento es más mediático que real. Repele mucho más que Rajoy a las amplias capas medias no alineadas que no entregan su voto sin condiciones. Son las que deciden unas elecciones.

