El puchero

Las prostitutas del polígono

Teresa Santos | Actualizado 27.10.2010 - 01:00
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SEGURAMENTE no se esperaba el Ayuntamiento semejante respuesta. Las prostitutas del polígono Guadalhorce se han reunido y han nombrado tres representantes, una para las subsaharianas, otra para las sudamericanas y una tercera para las que han llegado del Este de Europa. Quieren ser escuchadas.

No entienden, si tanto molestan, porque nadie ha contado con ellas para buscar una solución sin tener que llevar a la ordenanza para la garantía de la convivencia ciudadana, sanciones contra ellas y contra sus clientes.

Las que han decidido representar al colectivo son las que menos problemas tienen para hacerlo, ya que dicen trabajar por libre, sin proxeneta que les pida cuentas. Han dejado su baja autoestima a un lado y armándose de valentía se han atrevido a llevar a la mesa técnica sobre la prostitución todas sus propuestas. Ellas, invisibles, salvo cuando se las utiliza o cuando molestan, han distribuido una hoja en la que recogen sus propuestas y compromisos para la mejora de la convivencia en el polígono Guadalhorce. Quieren que el Ayuntamiento habilite zonas donde puedan trabajar sin molestar dentro del polígono. Zonas a las que puedan acceder de noche, una vez que las empresas hayan cerrado. Piden seguridad policial y cámaras. Exigen más iluminación, y plantean al Ayuntamiento que lleve a cabo actuaciones para su reinserción social. A cambio, se comprometen a no trabajar de día o cuando las empresas estén abiertas, a no mostrarse desnudas y a recoger todos los desperdicios que genere su actividad. También aseguran que no se colocarán delante de la zona residencial del polígono de Santa Bárbara.

No se quieren ir. Saben que la aplicación de sanciones, en ciudades como Granada ha hecho que la prostitución se vaya trasladando, huyendo de represalias, y que cada vez se aleje más de zonas donde las mujeres se sienten más protegidas. Ese es su temor. Cuentan que en el polígono son muchas las mujeres agredidas, aunque estos hechos apenas si llegan a formar parte de las estadísticas policiales, porque sólo denuncian aquellas que están en España de pleno derecho, un dato que corroboran los miembros de Médicos del Mundo que trabajan cerca de este colectivo.

Las que se atreven a dar la cara en nombre de todas están pidiendo ayuda a gritos. Algunas asisten a talleres de los que organizan ONG como Mujeres Emancipadas, pero dentro del colectivo, según cuentan, hay otras cuya situación es mucho más difícil, son las que aún deben dinero a las mafias, o las que dependen de un chulo que las explota y las maltrata...

Y entre tanto, del lado de la ciudadanía, sorprende que a muchos lo que más les preocupe de la aplicación de esta normativa, es que por no atreverse a introducir en ella la palabra prostitución, pueda llegar a castigarse cualquier práctica sexual que se realice en la vía pública, sea o no de pago.
1 comentario
  • 1 Carlos Pérez Ariza 27.10.2010, 11:51

    Excelente, Teresa.

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