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Adiós con buenos propósitos
Adiós con buenos propósitos
Serio El Unicaja cierra el 'Top 16' con un triunfo inútil pero esperanzador Curioso La diferencia llegó a ser de 22 puntos
Nacho Rodrigo / Gdynia (polonia) / enviado Especial | Actualizado 12.03.2010 - 09:28Hace tres años, el Unicaja firmó un desagradable adiós del Top 16 (paliza en Salónica ante el Aris) que no llegó a escocer porque a la vuelta de la esquina estaba un play off con el Barcelona camino a la Final Four de Atenas. Ayer, protagonizó un adiós definitivo de la competición europea envuelto en buenas intenciones pero carente de recompensa en el futuro. Una victoria intrascendente a nivel competitivo pero esperanzadora de cara al futuro y al único objetivo que queda por pelear: clasificarse para el play off de la ACB en la mejor posición posible y con un juego que permita pensar más allá.
Y no era una cita fácil para el equipo malagueño. En el Gdynia Sports Arena se celebraba una fiesta. Acudieron las más altas personalidades de la localidad y los personajes más relevantes de la sociedad de la zona. El Prokom festejaba su inclusión, por primera vez en su historia, en el selecto Top 8 de Europa, el premio a un club que en los últimos años ha hecho una importante apuesta económica. El invitado era el Unicaja, condenado a purgar sus pecados en un partido intrascendente en el que tenía mucho más que perder que ganar. Existía el riesgo de dejarse llevar y convertirse en el invitado perfecto, pero el conjunto de Aíto no tenía ganas de fiesta.
Salió a competir y completó un partido bastante digno, lo que no es poco teniendo en cuenta la situación en la que se encontraba. Hubo minutos para Joe Gomis, titular ayer, y para Saúl Blanco, aunque ninguno de los dos fue capaz de aprovecharlo, y se observó alguna que otra declaración de intenciones. La más clara fue la de eludir el excesivo juego exterior del que suele pecar el equipo y mimar más a los hombres altos. Archibald y Freeland lo agradecieron y lo aprovecharon liderando la ofensiva malagueña y demostrando que tienen recursos. El escocés anotó seis de los primeros nuevos puntos cajistas antes de sentarse en el banco y ceder su lugar a Freeland. El inglés le emuló anotando los últimos 11 del primer periodo, incluidos un tiro desde cinco metros y un triple. En defensa no anduvieron tan finos y Ratko Varda encontró ahí una importante vía de agua con la que cebarse. El ex ACB capturó todo lo que escupía el aro y se marchó al descanso con unos números impresionantes (12 puntos, 6 rebotes y 17 de valoración). El relevo en la anotación llegó desde más allá de 6,25. La labor de los pivots cajistas hizo que se cerrara la defensa polaca y que aparecieran tiros abiertos. Berni, Jiménez y Cook permitieron sumar de tres en tres y otorgar así la máxima renta malagueña en la primera mitad (33-37, minuto 17).
El Prokom reaccionó en la reanudación aprovechando una de esas pájaras típicas del Unicaja que le hace desaparecer momentáneamente de los partidos. Logró un 7-0 en los tres primeros minutos del tercer periodo, pero no tuvo tiempo para hacer más sangre. La también típica metamorfosis cajista devolvió al choque a un Unicaja distinto, el buen Unicaja. Gracias al enorme acierto en el tiro de tres (5/7 en el tercer cuarto), el equipo de Aíto firmó un parcial de 0-12 que le otorgó su máxima renta hasta entonces (46-51) y le hizo crecer también en defensa. El equipo se lo creyó y, con buenas sensaciones, logró gobernar el encuentro en un buen último cuarto en el que desarboló a un conjunto polaco que comenzó a pensar en su serie con el Olympiacos.
La diferencia fue creciendo hasta superar, curiosamente, la renta que hubiese sido necesaria para superar al Prokom y lograr el pase al play off si la semana pasada se hubiese ganado al CSKA (60-82). Burrell evitó con un triple sobre la bocina la clasificación virtual de los malagueños. Un guiño del destino que recordó que pudo ser posible.
Y no era una cita fácil para el equipo malagueño. En el Gdynia Sports Arena se celebraba una fiesta. Acudieron las más altas personalidades de la localidad y los personajes más relevantes de la sociedad de la zona. El Prokom festejaba su inclusión, por primera vez en su historia, en el selecto Top 8 de Europa, el premio a un club que en los últimos años ha hecho una importante apuesta económica. El invitado era el Unicaja, condenado a purgar sus pecados en un partido intrascendente en el que tenía mucho más que perder que ganar. Existía el riesgo de dejarse llevar y convertirse en el invitado perfecto, pero el conjunto de Aíto no tenía ganas de fiesta.
Salió a competir y completó un partido bastante digno, lo que no es poco teniendo en cuenta la situación en la que se encontraba. Hubo minutos para Joe Gomis, titular ayer, y para Saúl Blanco, aunque ninguno de los dos fue capaz de aprovecharlo, y se observó alguna que otra declaración de intenciones. La más clara fue la de eludir el excesivo juego exterior del que suele pecar el equipo y mimar más a los hombres altos. Archibald y Freeland lo agradecieron y lo aprovecharon liderando la ofensiva malagueña y demostrando que tienen recursos. El escocés anotó seis de los primeros nuevos puntos cajistas antes de sentarse en el banco y ceder su lugar a Freeland. El inglés le emuló anotando los últimos 11 del primer periodo, incluidos un tiro desde cinco metros y un triple. En defensa no anduvieron tan finos y Ratko Varda encontró ahí una importante vía de agua con la que cebarse. El ex ACB capturó todo lo que escupía el aro y se marchó al descanso con unos números impresionantes (12 puntos, 6 rebotes y 17 de valoración). El relevo en la anotación llegó desde más allá de 6,25. La labor de los pivots cajistas hizo que se cerrara la defensa polaca y que aparecieran tiros abiertos. Berni, Jiménez y Cook permitieron sumar de tres en tres y otorgar así la máxima renta malagueña en la primera mitad (33-37, minuto 17).
El Prokom reaccionó en la reanudación aprovechando una de esas pájaras típicas del Unicaja que le hace desaparecer momentáneamente de los partidos. Logró un 7-0 en los tres primeros minutos del tercer periodo, pero no tuvo tiempo para hacer más sangre. La también típica metamorfosis cajista devolvió al choque a un Unicaja distinto, el buen Unicaja. Gracias al enorme acierto en el tiro de tres (5/7 en el tercer cuarto), el equipo de Aíto firmó un parcial de 0-12 que le otorgó su máxima renta hasta entonces (46-51) y le hizo crecer también en defensa. El equipo se lo creyó y, con buenas sensaciones, logró gobernar el encuentro en un buen último cuarto en el que desarboló a un conjunto polaco que comenzó a pensar en su serie con el Olympiacos.
La diferencia fue creciendo hasta superar, curiosamente, la renta que hubiese sido necesaria para superar al Prokom y lograr el pase al play off si la semana pasada se hubiese ganado al CSKA (60-82). Burrell evitó con un triple sobre la bocina la clasificación virtual de los malagueños. Un guiño del destino que recordó que pudo ser posible.






