David Lagos mira a los maestros en su primer disco en solitario

  • Bulerías, tangos y alegrías dibujan en la voz del cantaor jerezano el homenaje a los imprescindibles del arte jondo · La presentación del disco, hoy en el Teatro Alameda

"Reina de la bulería/ cómo cantaba al son de Jerez/ se echó a temblar la plazuela/ cuando canta tía Paquera". Con este homenaje a la voz apasionada y gitana de Francisca Méndez La Paquera de Jerez, arranca el debut discográfico en solitario de David Lagos, jerezano del 73: El espejo en que me miro, nombre del álbum que produce Flamenco World Music. Y es precisamente eso, retomar los ecos de los grandes, las influencias de sus cantes y su gracia en las formas de cantarlos, lo que hará Lagos en su concierto de hoy en la Bienal, a las 23:00 en el Teatro Alameda.

Sobre el escenario, Lagos plantea sacar "todo lo que he mamado y con lo que me identifico". El espectáculo, como el disco, está planteado como una muestra de gratitud a los maestros, y así habrá un tributo a Antonio Chacón -"un cantaor de mi tierra injustamente olvidado"- y unas alegrías recordarán a Chano Lobato, "con el que pasé muchos buenos ratos y una persona a la que admiraba". Los orígenes le han marcado, pero el intérprete se define como "una mezcla, un conjunto de todo lo que he oído" y se siente igualmente receptivo a otras sensibilidades. "He escuchado mucho soul, por ejemplo. Todo lo que me entra por el oído y es agradable, eso deja una huella", sostiene. En este sentido, Lagos reconoce que sus colaboraciones con Israel Galván -con quien ha estado esta semana en el Teatro de la Abadia de Madrid- le han ayudado a que su mente se abra a otras expresiones. "Yo huyo de la palabra pureza, es muy ambigua. Yo creo que lo que tiene que ser un artista, principalmente, es sincero", sostiene.

El concierto de esta noche será su primera actuación en la Bienal sin acompañar a ningún bailaor, con él como principal reclamo de la cita. El jerezano rememora que "la primera vez que se reconoció mi labor como cantaor fue aquí en la Bienal, me premiaron como artista revelación". Hoy, junto a su hermano, el guitarrista Alfredo Lagos, "casi el mismo elenco del disco" y, quizás la "sorpresa" de alguna aportación de su mujer, Melchora Ortega, demostrará que él ha aprovechado, con creces, esa confianza en su futuro que Sevilla le dio en los comienzos de su trayectoria.

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