Jubilados a tiempo parcial

  • Cualificados profesionales ya retirados ponen su experiencia al servicio de los emprendedores y empresas en dificultades.

Un emprendedor en ciernes llega con aire despistado al vivero de empresas del parque empresarial. Allí le espera un 'senado' de una quincena de empresarios y ejecutivos jubilados que le recibe de brazos abiertos. Es el 'voluntariado senior de asesoramiento empresarial', el equipo de la delegación jerezana de Secot que tiene por misión principal evitar el fracaso empresarial, tanto del que se estrena como del que entró en el 'mundillo' pero atraviesa por dificultades.

Crear una empresa no es fácil; perderla tampoco. El fracaso empresarial puede dejar secuelas para toda la vida en quien lo sufre, explica el presidente y fundador de Secot en Jerez, Francisco Javier Rodríguez, quien considera mucho más importante evitar los fracasos que tener un buen porcentaje de éxito.

"Montar un negocio sin unas pautas básicas es una temeridad; te puedes quedar sin negocio y con deudas que arrastras toda la vida", señala Rodríguez, al tiempo que recuerda que "hoy día muchas empresas no llegan a los cinco años de vida y sólo una de cada diez llega a la década", dato que le lleva a una conclusión: "El mejor favor que le puedes hacer a muchos emprendedores es decirles que no, ya sea porque el proyecto que tiene en mente no tiene futuro o porque hay que cambiarlo de raíz, pero lo de la palmadita en la espalda no vale para nada".

El emprendedor 'despistado', que ha concertado previamente una entrevista, expone su proyecto a los miembros de la delegación jerezana de Secot, una quincena de cualificados profesionales ya jubilados con un "curriculum de lujo" en bodegas, el mundo de las finanzas, la Universidad, la Administración pública... El proceso se inicia automáticamente si la iniciativa y su impulsor convencen al equipo de exempresarios y exdirectivos, que desde ese momento asume la tutela del proyecto para acompañarlo, siempre que cuaje, hasta un año después de su puesta en marcha. Y si en lugar de un emprendedor, el que recurre al voluntariado del Secot es un empresario en dificultades, el proceso se desglosa en el análisis de la situación, la búsqueda de fallos y la sugerencia de posibles soluciones, a la que no siempre se llega.

"Por desgracia, muchos buscan ayuda cuando ya no hay solución", explica Rodríguez, quien prefiere pensar en el día que triunfe el primer emprendedor 'acunado' por la delegación jerezana de Secot, experiencia que "tiene que ser un premio grandioso, una satisfacción impagable".

Secot -Seniors Españoles para la Cooperación Técnica- es una asociación sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública, que surgió hace veinte años (1989) por iniciativa del Círculo de Empresarios y con el apoyo de el Consejo Superior de Cámaras de Comercio y Acción Social Empresarial. El consejo rector está presidido por el rey Juan Carlos I y la mayoría de los 1.200 socios con los que cuenta en la actualidad son jubilados.

La delegación de Jerez, una de las cuarenta repartidas por el territorio nacional, se creó hace poco más de medio año con dos socios fundadores y todo por hacer. Francisco Rodríguez conoció la existencia de la asociación a través de la prensa y, tras contactar con la central, se embarcó en la aventura. "Llevaba nueve meses prejubilado y el cuerpo me pedía marcha, así que llamé por teléfono a la central de Madrid y me engañaron para que creara la delegación en Jerez. Anteriormente hubo una en Cádiz, pero cerró porque no hubo recambio generacional, que es el gran problema de Secot, la falta de relevo".

Los primeros meses pasaron en blanco por la coincidencia con las vacaciones estivales y un problema de telefonía, pero poco a poco el equipo fue tomando cuerpo con la incorporación de nuevos socios -el único requisito es darse de alta en Secot a través del portal www.secot.org o del correo electrónico jerez@secot.org, donde también se pueden realizar consultas y pedir asesorías- y la llegada de los primeros 'clientes', a los que el presidente del voluntariado senior recuerda que "no se cobra nada porque son personas que carecen de liquidez porque o están empezando o tienen problemas". A los socios, por su parte, únicamente se les pide una cuota simbólica de unos treinta euros anuales, ya que los socios protectores -la cartera del Ibex 35 en resumidas cuentas- corren con el grueso de los gastos.

Tras el rodaje, una veintena de emprendedores o empresarios en dificultades han acudido a solicitar los servicios a la delegación jerezana, "pero la mayoría vienen despistados, siempre los habrá, con una idea equivocada de lo que es Secot, ya que unos solicitan que les busquemos clientes, otros que le ayudemos a crear una red de ventas y también los hay que buscan socios. En definitiva -prosigue Rodríguez-, vienen pidiéndonos cosas que no hacemos".

Aunque la mayoría no han pasado el filtro inicial, el presidente de Secot se congratula de que "en estos momentos ya tenemos nuestra primera asesoría en marcha, que tiene buen color y está relacionada con el vinagre -la confidencialidad le impide dar más detalles-, pero hay otros tres proyectos sobre la mesa de creación de nueva empresa o empresas en dificultades".

Por la experiencia de otras delegaciones y la población de Jerez, Rodríguez aspiran a ampliar a 20 los miembros de su equipo para gestionar un centenar de proyectos al año. "Vamos a seguir captando socios, aunque en realidad nunca lo dejaremos de hacer para que no nos pase como en Cádiz, y aunque con la crisis las solicitudes han bajado a la mitad, no me conformo con 50 asesorías este año. El equipo de Jerez está preparado para asumir el reto".

Junto a los cometidos de arropar la creación de nuevas empresas y salvar a las que están en dificultades, el 'voluntariado senior' tiene otras dos funciones básicas, a saber, la de fomentar el espíritu emprendedor en estudiantes en riesgo de exclusión social y la colaboración con las Administraciones, instituciones y organizaciones, generalmente oenegés.

Puede que la iniciativa del vinagre sea la primera en ver la luz, ojalá salga adelante y sirva de faro para otros muchos emprendedores, tantos como necesita una ciudad como Jerez para dar un vuelco a la difícil coyuntura económica y a la losa del paro que lleva sobre sus espaldas.

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