Llevar la bata blanca más allá de los 65

  • El nefrólogo José Hervás es uno de los médicos que ha solicitado prorrogar su jubilación por el nuevo decreto del SAS

José Hervás Sánchez es jefe de sección de Nefrología del Hospital Clínico de Granada, donde entró en 1970 y donde ha desarrollado toda su actividad profesional y asistencial. En febrero de este año le tocaba jubilarse al cumplir los 65 años pero ha decidido que mejor no, que prefería seguir en el tajo unos años más.

Según los datos facilitados por la Delegación de Salud, entre enero y febrero se tenían que jubilar cuatro médicos en la provincia de Granada. De ellos, dos han solicitado la prórroga de su jubilación en base al nuevo decreto del SAS que permite posponer hasta los 70 la retirada de los médicos para cubrir la carencia en las plantillas. Uno de ellos es un médico del Distrito Sanitario Nordeste y otro José Hervás, quien cuenta a este periódico la motivación que le llevó a tomar esta decisión.

"Llegué a este hospital en julio de 1970, por lo que llevo 41 años levantándome a las siete menos cuarto de la mañana y viniendo caminando hasta el hospital cada día. ¿Cómo voy a no hacer esto después de tantos años? Me pareció un cambio demasiado grande y por eso esperaba desde hace tiempo que se aprobara esta prórroga. Esa fue la razón. Jubilarse voluntariamente es una buena idea. Si uno puede y la salud se lo permite, es lo mejor", explica Hervás, que podrá seguir con su trabajo exactamente igual que hasta ahora. La prórroga de la jubilación no implica reducción de horas de trabajo o recorte en la asistencia y mantiene los mismos salarios. "Dirijo tesis, investigación, doy clases en la Facultad, hago asistencia... Todo esto hace que te pienses estar dos, tres o cuatro años más", matiza.

Este decreto, que se llama permanencia en el servicio activo y que es totalmente voluntario, se aprobó en noviembre de 2010 y entró en vigor en enero de este año. "Me puse contento porque en noviembre me estaba despidiendo ya de compañeros y pacientes para febrero, y hasta deprimiendo, pero me llamó un amigo avisándome de que se publicaba ya lo de la jubilación. Se sabía que estaba a punto de ocurrir porque la Consejería lo estudiaba desde hacía años y creía que no me iba a coger. Pero me llevé una gran alegría". La que no lo lleva tan bien es su mujer, comenta de forma jocosa el doctor. "Ella ya tenía planes para hacer cuando no trabajara y le he tenido que prometer que buscaré más tiempo para ella y la familia".

Una vez aceptada por parte del SAS la permanencia en el servicio se concede por dos años de forma automática. A partir de ahí "hay que solicitarlo año a año hasta los 70 para que lo valoren de acuerdo a cómo estén las plantillas porque es una medida de recursos humanos. Después de los 67 incluso creo que tienes que pasar un examen médico", matiza.

Según la opinión de Hervás, "para el SAS las jubilaciones en los próximos años iba a ser un problema por el número ya que muchos hospitales abrieron en la misma fecha y se dotaron con profesionales de la misma edad que en estos años tienen que jubilarse". Pero todo tiene una cara y una cruz. "Para la gente joven no es una buena noticia porque quieren que se queden plazas libres para ocuparlas ellos, aunque a veces se quedan plazas libres y no se cubren. La parte positiva es que muchos sabemos más por viejo que por diablo y se aprovecha esa experiencia". Con todo, confiesa que en su servicio "fue una sorpresa porque ya se habían repartido las vestiduras y cuando dije que no me iba pues se pusieron muy contentos porque los compañeros me estiman y me siento bien con ellos". También sus pacientes se alegraron mucho.

Hervás conoce a compañeros que ya han solicitado también prorrogar su jubilación aunque también conoce a otros que no quieren seguir más.

Además, Hervás lo ve como una forma de seguir aprendiendo. En tres o cuatro años cambia el conocimiento científico en un 30%. Estuve cinco años de excedencia como delegado de Cultura entre 1986 y 1991 y cuando volví había fármacos que se habían inventado y los desconocía y otros que habían dejado de prescribirse. Tuve que estar estudiando y por eso seguir dos, tres o cuatro años más es seguir estudiando.

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