Ciclo de cortos españoles en el Baluarte, al estilo cine de verano

  • El programa 'Alcances fuera de Alcances' ofrece pinceladas de lo que está por venir en su próxima edición, durante los lunes de agosto y septiembre

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El Baluarte y su aforo completo en el estreno del Ciclo de Cortos Españoles de Ficción evidenciaron anteayer que al público gaditano le interesan otras opciones de ocio, además del carnaval y el flamenco, si se le da la oportunidad de demostrarlo.

Patio pequeño, con techo descubierto en el que se puede disfrutar de la brisa veraniega, sillas de plástico y una pantalla de cine sobre una pared. Sólo faltaba el olor a "pescaíto frito" para que todos los sentidos evocaran el flashback que te llevaba de vuelta al cine Caleta.

Y una responsabilidad que diferencia unas proyecciones de las otras, la de votar cada uno de los cortos con el objetivo de proclamar el ganador del Premio del Público, en la 42 Muestra Cinematográfica del Atlántico, que se celebrará del 9 al 18 de septiembre.

Entre los proyectos presentados, humor, drama, animación y algo de superrealismo.

El primer corto, Pichis, hacía partícipe al espectador de la complicidad de sus protagonistas para dar a conocer sus historias, como si de un largometraje se tratara. La película contaba también con la participación de Raúl Arévalo, ganador de un Goya al mejor actor de reparto por su actuación en la película Gordos.

El orden de las cosas, segunda proyección de la noche, también contó con rostros conocidos como el de Manuela Vallés, quien protagonizó Caótica Ana, de Julio Médem. Avalada por su éxito en diversos festivales nacionales, demostró, casi sin salir de las cuatro paredes de un cuarto de baño y a través de una narración poco peculiar, la terrible realidad de los malos tratos.

La animación llegó por parte de La dama y la muerte, donde la ternura y el humor se mezclaron, sin palabras, para arrancar las risas de los asistentes casi en cada secuencia.

El cuarto corto, La historia de siempre, donde un hombre en crisis personal, sentimental y económica captaba la atención de los viajeros de un autobús urbano tanto como la de los espectadores, fue el primero y único que consiguió un aplauso de los congregados, quizás porque su final lo provocaba, quizás porque hasta ese momento el público estaba frío, quizás porque era el mejor de la noche. Habrá que esperar a la ceremonia de clausura de Alcances para averiguarlo.

Lost (Perdido) tomó el relevo. El corto más corto, cuatro minutos, tan breve como un disparo e igualmente sorprendente. Grabado en un único plano capaz de mostrar la vida de un niño somalí, símbolo de las tragedias a las que no prestamos atención.

Y para terminar Genio y figura, crítica a la frivolidad televisiva y Voltereta, donde la reconocible voz de Alex O'Dogherty, Arturo Cañas en Cámara Café, ponía acento andaluz al ambiente neoyorquino recreado para narrar la infancia, en Norteamérica, de un niño tímido.

Porque un cortometraje puede hacer reír, llorar, o las dos cosas a la vez, porque puede hacer pensar y presentar frente a las narices duras realidades a las que volvemos la cara. Porque Alcances pone al alcance de la mano la oportunidad de descubrirlo, hay una cita con la mínima expresión del cine, todos los lunes, en el Baluarte, a partir de las diez de la noche.

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