Regreso a casa

  • La 64 edición del Festival de Cannes convoca a algunos de los autores más importantes de su historia reciente

El rostro, las manos al cuello y las piernas de una espectacular Faye Dunaway emergiendo de un fondo negro, fotografiada por Jerry Schatzberg, presiden el cartel de la 64 edición del Festival de Cannes (11-22 mayo), cita anual imprescindible del mundo del cine a la que este año acudirán viejos conocidos para competir en una Sección Oficial que bien parece una antología de los autores que han marcado la trayectoria del festival en las últimas dos décadas.

Almodóvar (La piel que habito), Kaurismäki (Le Havre), los Dardenne (Le gamin au vélo), Von Trier (Melancholia), Malick (The tree of life), Moretti (Habemus Papam) y Cavalier (Pater) tienen ya en su haber más de una Palma de Oro en sus distintas categorías y sus trayectorias internacionales no se entienden sin la proyección que este festival les ha proporcionado a lo largo de los años. Lo mismo puede decirse de una generación más joven de cineastas, el turco Bilge Ceylan (Once upon a time in Anatolia), el francés Bonello (L'Apollonide), los japoneses Miike (Ichimei) y Kawase (Hanezo no tsuki), la escocesa Ramsay (We need to talk about Kevin) o el italiano Sorrentino (This must be the place), todos ellos descubiertos y lanzados al circuito de cine de autor contemporáneo desde el epicentro o los márgenes (Un certaine Regard, Quinzaine des Realisateurs, Semaine de la Critique) de un evento que marca las tendencias estéticas del cine mundial más exigente desde 1947.

A este plantel de lujo se unen Drive, del danés Winding Refn, la cinta israelí Hearat Shulayim, de Joseph Cedar, las francesas Polisse, de Maïwenn (Le Besco) y La source des femmes, de Mihaileanu, y las óperas primas Sleeping beauty, de la australiana Julia Leigh, y Michael, del austriaco Markus Schleinzer, ambas apadrinadas por Jane Campion y Michael Haneke, para completar una Sección Oficial que será evaluada por un jurado presidido por Robert De Niro e inaugurada, fuera de concurso, con el nuevo filme europeo de Woody Allen, Midnight in Paris, a cuyo estreno acudirá sin duda Nicolas Sarkozy para ver en acción a su esposa Carla Bruni. También fuera de concurso, Cannes hará hueco al gran espectáculo comercial con la presentación de la nueva entrega de Piratas del Caribe, On stranger tides, con Penélope Cruz junto al inevitable Johnny Depp.

Aparcada momentáneamente su faceta más experimental y sugerente (la de Gerry, Elephant, Last Days y Paranoid Park), Gus Van Sant acude este año a la sección Un Certaine Regard con su drama adolescente Restless. En esta misma sección, suerte de castigo para aquellos que no han dado el nivel para la oficial y, por tanto, más interesante a priori para los descubrimientos de vuelo bajo, también han ido a parar los franceses Dumont (Hors Satan) y Guédiguian (Les neiges du Kilimanjaro), el mexicano Naranjo (Miss Bala), los coreanos Ki-Duk (Arirang) y Sangsoo (The day he arrives), el alemán Dresen (Halt auf freirer strecke), el rumano Mitulescu (Loverboy) y el cineasta de Singapur Eric Khoo (Tatsumi). El serbio Emir Kusturica presidirá el jurado de esta sección.

Michel Gondry estará al frente del jurado de Cinéfondation que rastrea a las promesas del futuro en el ámbito del cortometraje, mientras que La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick, y Puzzle of a Downfall Child (1970), de Jerry Schatzbeg, podrán verse en todo su esplendor restaurado en la sección Cannes Classics. En plena batalla contra la enfermedad y en vísperas de volver a la actividad, Bernardo Bertolucci recibirá una Palma de Oro honorífica, un homenaje especial que también se hará extensivo a Jean-Paul Belmondo, uno de los iconos del cine moderno francés y eterno paseante de la Croissete desde los años 60.

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