Crítica 'Sólo química'

'Romanticismo Deluxe' y viceversa

sólo química. Comedia romántica, España, 2015, 120 min. Dirección: Alfonso Albacete. Guión: Mireia Llinàs, Alfonso Albacete. Fotografía: Carles Gusi. Intérpretes: Rodrigo Guirao Díaz, Ana Fernández, Alejo Sauras, María Esteve, José Coronado, Neus Asensi, Rossy de Palma, Natalia de Molina, Bibiana Fernández, Silvia Marsó, Martina Klein.

El séptimo largo de Alfonso Albacete (Más que amor, frenesí, Sobreviviré, Mentiras y gordas), ya sin Menkes a su lado, es un buen ejemplo para ilustrar la domesticación paulatina que ha sufrido la comedia española que naciera con vocación iconoclasta y gamberra, intentando seguir la estela almodovariana, a mediados de los 90.

Este proceso pasa primero por pulir las formas y engordar los presupuestos, y sigue luego con la despersonalización de toda identidad propia bajo las estructuras y tipologías de la comedia norteamericana, en este caso la romántica en su variante más ñoña y principesca.

No son pocas las ocasiones en las que de boca de algún personaje escuchamos una denodada justificación teórica (sic) de la necesidad de estos productos de consumo popular, incluso con su arsenal de clichés y estereotipos a cuestas, prueba de un complejo que, en equilibrismo posmoderno, pretende incorporarse al propio discurso del filme, tal vez para disimular otras carencias como el ritmo, la velocidad o los diálogos, que también suelen venir con el género en sus mejores prestaciones.

No nos engañemos, poco hay que rascar aquí más allá de la fórmula, que responde a una actualización del mito de Cenicienta en tiempos de fandom (sic) y pisos compartidos con mobiliario de Ikea. Sólo química difumina el paisaje de lo real en decorados de telecomedia en los que disponer a unos personajes-caricatura de encefalograma plano cuyas preocupaciones sólo pasan por el espejo, por más que, en el colmo del cinismo, se quieran incluir aquí pinceladas dramáticas y sociales a propósito de la enfermedad, el paro o los desahucios (sic).

A pesar de alguna que otra digresión inesperada, Sólo química es otra víctima de la uniformidad de nuestro cine industrial y en especial la comedia, otra pieza intercambiable al servicio de fórmulas de despacho televisivo que busca a los mismos espectadores de Mujeres, hombres y viceversa o Sálvame Deluxe.

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