Welles entre líneas

  • El centenario del nacimiento del cineasta se salda con la edición y reedición de varios libros sobre su figura y su obra, entre ellos dos de conversaciones y entrevistas inéditas en castellano.

El centenario del nacimiento de Orson Welles (1915-1985) nos deja, además de retrospectivas, ciclos, restauraciones, homenajes y nuevas ediciones en DVD o Bluray (de las que nos ocuparemos pronto), una buena cosecha de publicaciones en castellano sobre su figura y su obra. Libros de entrevistas y conversaciones, como los de Peter Bogdanovich (Ciudadano Welles), Henry Jaglom y Peter Biskind (Mis almuerzos con Orson Welles); investigaciones en profundidad sobre aspectos concretos de su trabajo; libros colectivos y misceláneos de cosecha nacional (Universo Orson Welles); libros de gran formato, pasta dura y numerosas fotografías no exentos de enjundia documental y analítica (Orson Welles en acción, de Berthomé y Thomas, editado por Akal y ahora a estupendo precio de saldo); y, en fin, textos del propio Welles, como el guión novelado de Mr. Arkadin que ha vuelto a reeditar Anagrama.

Welles se erige así como uno de los cineastas que más literatura sigue generando en nuestro país, el más atractivo, tal vez por su aureola expansiva y genialoide y por su estrecha vinculación con España, para un sector cada vez más necesitado de efemérides.

Ciudadano Welles (Capitán Swing), sus entrevistas con Peter Bogdanovich, es la más interesante de todas estas novedades, no sólo por tratarse de su primera traducción al castellano (su publicación original en EEUU es de 1992), sino por el profundo conocimiento y reconocimiento mutuo entre uno de los grandes cineastas cinéfilos norteamericanos y un Welles que en los 60 y 70 empezaba a labrar ya su muy consciente figura mítica en el curso de la Historia del cine. Anotadas por Jonathan Rosenbaum, otro de los grandes expertos wellesianos, estas entrevistas extensas y dispersas en el tiempo (hasta 25 horas registradas en cintas entremezcladas con cartas, notas y telegramas) fueron consideradas por el propio Welles como su autobiografía (nunca escrita), y sientan las bases, muchas veces repetidas de segunda mano, de un periplo vital y profesional que pasa por el teatro, la radio, el cine, Hollywood, su posterior enfrentamiento con el sistema y el exilio creativo para realizar sus restantes proyectos, muchos de los cuales quedaron incompletos, como el que realizó junto al propio Bogdanovich, The other side of the wind, en la época de estos encuentros.

Como buena parte de la obra y vida de Welles, Mis almuerzos con Orson Welles (Anagrama) también está rodeado de una aureola de misterio. Durante años circularon rumores de la existencia de otras cintas con las conversaciones entre Welles y el joven cineasta Henry Jaglom a lo largo de varios almuerzos entre 1983 y 1985, rumores que resultaron ser ciertos cuando éstas fueron descubiertas en un garaje. Peter Biskind, exitoso y polémico periodista de investigación famoso por sus libros sobre el cine norteamericano de los setenta (Moteros tranquilos, toros salvajes) o el imperio Miramax (Sexo, mentiras y Hollywood), ha sido el encargado en esta ocasión de editarlas y anotarlas. Más frívolo, morboso y entretenido, el libro de Jaglom y Biskind saca a la luz confesiones íntimas y declaraciones más sinceras de un Welles que no parece tener ninguna voluntad de ser políticamente correcto o de morderse la lengua ante la grabadora entre plato y plato. No le duele en prendas así despotricar de Katharine Hepburn o Spencer Tracy, bajar del pedestal a Hitchcock, mostrar su antipatía por Woody Allen o poner en duda la política de los autores que praticaban jóvenes críticos como su amigo Bogdanovich (¡!), al tiempo en que reconoce su pasión por Griffith y Ford o se adentra con autocrítica y melancolía en su propio historial amoroso y sus permanentes problemas financieros.

Actual director de la Filmoteca de Cataluña, Esteve Riambau es uno de nuestros mayores expertos en la obra de Welles y, más en particular, en su relación con España y su cultura. Su nuevo libro, Las cosas que hemos visto. Welles y Falstaff (Luces de Gálibo), desentraña la relación del cineasta con Shakespeare y se detiene con voluntad casi entomológica en el estudio de Campanadas a media noche, probablemente la mejor de sus películas, rodada en Ávila, Cardona y Medinaceli, y en la que Welles reelaboró materiales de diversa procedencia para dejarnos la que tal vez sea la mejor y más condensada interpretación shakesperiana de toda la historia del cine, y en la que se deja sentir esa especial y profunda identificación del cineasta/actor con el personaje.

José Luis Garci también se suma al año Welles prologando Universo Orson Welles (Notorious), desigual libro misceláneo cuyo principal atractivo, más allá de su voluminoso, profusamente ilustrado y pesado formato, es leer a numerosas y dispares firmas, hasta 21, entre las que encontramos a destacados críticos y periodistas de la vieja guardia y colaboradores habituales del orbe garciano como Luis Alberto de Cuenca, Miguel Marías, Eduardo Torres-Dulce, Oti Rodríguez Marchante, Fernando R. Lafuente, Víctor Arribas, Moisés Rodríguez o Gerardo Sánchez.

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