Crítica ' Juan de los muertos'

Zombis en La Habana

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Juan de los muertos.Comedia zombi, Cuba-España, 2011, 90 min. Dirección y guión: Alejandro Brugués. Fotografía: Carles Gusi. Música: Julio de la Rosa. Intérpretes: Alexis Díaz de Villegas, Jorge Molina, Andrea Duro, Andros Perugorría, Jazz Vilá, Eliecer Ramírez, Antonio Dechent.

Juan de los muertos funciona mucho mejor como producto que como película. Me explico: ha conseguido dar con una fórmula, la del reciclaje del género zombi, siempre generoso y moldeable, para hablar de la Cuba contemporánea desde el desparpajo y la espectacularidad posibilista de una producción independiente con una brillante campaña de promoción que la ha convertido en todo un fenómeno en su país y la ha hecho pasar con éxito por numerosos festivales internacionales.

Mejor producto que película porque todo lo que la envuelve y promete apunta mucho más alto de lo que luego ofrece en su desarrollo, que en cualquier caso no deja de tener hilarantes hallazgos (en forma de juegos de palabras o dobles sentidos), destellos de talento visual e insólitos paisajes de la destrucción y el caos en una Habana infectada por una nueva raza de disidentes no-muertos que funcionan como evidente metáfora de la falta de libertades, la paranoia anti-imperialista, las estrecheces, la picaresca o el desencanto de un país con tantas ganas de cambio como fidelidad a sí mismo. Juan de los muertos se sitúa así en la estela de otras parodias como la británica Zombies Party para confirmar la vitalidad y heterodoxia de un género en el que caben numerosos subtextos y variaciones, desde aquéllas más humanistas o filosóficas (Walking dead) a las más apocalípticas, terroríficas y desesperanzadas (28 días), pasando, por supuesto, por la cualidad humorística que es casi inherente al formato.

Alejandro Brugués (Efectos personales) modula los estereotipos de lo cubano (o lo habanero) con saludable gamberrismo y subversión atemperada, pero no consigue mantener el tono y el ritmo de una serie de escenas y gags poco hilvanados que tienden a repetirse. Tampoco funciona del todo el equilibrio entre los miembros de un particular comando urbano de salvación en el que, si bien Alexis Díaz y Jorge Molina apuntan rasgos sanchoquijotescos, el resto apenas aporta nada que no estuviera, tal vez, mejor descrito en el guión.

En todo caso, Juan de los muertos respira un saludable y festivo aire de regeneración, atrevimiento y sentido del humor como armas para hacer política desde la cinefilia y lo popular, elementos que a buen seguro alimentarán vocaciones entre los jóvenes cineastas cubanos mientras que en el resto del mundo se aplaude su exótica singularidad.

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