"Hay que buscar nuevos enfoques para hacer atractivo un documental"

  • Olmo Figueredo y Manuel H. Martín, responsables de la productora sevillana La Claqueta, aspiran al Goya por '30 años de oscuridad', historia de un 'topo' de la posguerra contada como una novela gráfica

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Desde la productora sevillana La Claqueta llevaban tiempo demostrando su talento: su experiencia en el cortometraje había logrado atraer un buen número de galardones en distintos certámenes, y sus documentales sobre Sánchez Mejías, Pepe Luis Vázquez o Bécquer apuntaban el interés de sus creadores por adentrarse en el género con las energías de quien desea proponer una mirada renovadora, recurrir a una narrativa alejada de lo consabido. Ahora, los responsables de esta empresa, el onubense Manuel H. Martín y el sevillano Olmo Figueredo, disponen de motivos para sentir que las esperanzas depositadas en el futuro no eran un espejismo: 30 años de oscuridad, cinta que dirige Martín y produce Figueredo, podría recibir el próximo 19 de febrero el Goya a la mejor película documental.

Los responsables del filme celebran el "empuje" que ha supuesto la candidatura al premio. "Si para una película de ficción es importante el respaldo, para un documental lo es más todavía. Los canales de difusión que tiene un documental son muy escasos, hay que buscar una estrategia a la que agarrarse. En nuestro caso ya la tenemos", expresa Figueredo, feliz también ante las puertas que se abren para una productora que, como tantas otras, compagina los proyectos personales con los encargos para publicidad. "El Goya nos posiciona en otro mercado, es como un baremo que está diciendo que eres profesional", aseguran. Pero más allá de esos aspectos prácticos, perciben cierto simbolismo en la apuesta de la Academia por 30 años de oscuridad. "El 19 de febrero se entregan los Goya y el 21 cumplimos diez años exactos. Empezamos como estudiantes, en cuarto de carrera. Y lo celebraremos ganemos o no, porque el premio ya lo tenemos", opinan.

Han destacado en una categoría a la que aspiraban "53 documentales, y había piezas muy interesantes", pero la competencia no será fácil en el tramo final: sus rivales son El cuaderno de barro, de Isaki Lacuesta, Escuchando al Juez Garzón, de Isabel Coixet, y Morente, de Emilio R. Barrachina. "Estamos compitiendo contra el juez Garzón, que es un personaje que está en la primera línea de la prensa. Y hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a Isaki Lacuesta o Isabel Coixet, gente de prestigio, e incluso a una figura como Morente. Nuestra baza es que es una buena historia que además está bien contada, con un equipo de personas jóvenes que han luchado mucho por este trabajo", sostiene Martín sobre las posibilidades de premio.

Hasta 30 años de oscuridad habían buscado "personajes que fueran universales, que tuviesen rasgos que hicieran que el espectador se reconociera en ellos. Sánchez Mejías nos llamaba la atención porque era un hombre con una actitud muy moderna a pesar de su tiempo; veíamos en un poeta tan importante como Bécquer a un padre de familia muy desconocido". Fue el ilustrador Juanma Espinosa el que les ayudó a encontrar a su nuevo héroe: Manuel Cortés, antiguo alcalde de Mijas. "Juanma me habló de un reportaje que había visto sobre un hombre que había estado encerrado 30 años en su casa. Me impresionó tanto que empecé a buscar documentación", recuerda Martín. Para Figueredo, la elección de Cortés -al que interpreta Juan Diego, uno de los nombres célebres de un reparto que también incluye a Ana Fernández- "sigue la línea de lo que ha sido la producción de La Claqueta: la recuperación de personajes andaluces o bien olvidados o bien desconocidos. Ahora estamos produciendo un documental sobre Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la Segunda República y un andaluz grandísimo".

Para reflejar la terrible vivencia de Cortés, Martín escogió una animación similar a la novela gráfica. Tomando como inspiración las obras de Will Eisner, y libros como Maus y Persépolis, que se acercan a la cruda realidad desde el trazo más liviano de la viñeta, el equipo de 30 años de oscuridad usó la animación como un recurso efectivo para transmitir "el miedo, la angustia, la desesperación" de quienes se escondieron de sus perseguidores. "Nosotros siempre hemos intentado ser muy rigurosos en cuanto a la Historia, pero también darle un enfoque más abierto, dirigirnos a la gente joven, que no es capaz de llegar al final de un documental. Esta historia es dramática, emociona, pero tienes que contarla de cierta forma para que sigan viéndola", argumenta Figueredo.

Bécquer desconocido, el homenaje que hicieron al poeta sevillano, ya había calado entre los adolescentes cuando éstos lo descubrieron en internet. "El comentario de un chico decía que te enterabas de todo para la clase, y comprobé que entre distintos alumnos se habían pasado el enlace", revelan. Ahora, entre otras propuestas, andan embarcados en la ampliación de Art-poética, una serie de animaciones de poemas cuyo germen se encuentra en su filme sobre Sánchez Mejías. Quieren servirse de aplicaciones para ipad o iphones para que los niños puedan crear sus propios textos. "Se trata de lo mismo que hemos hecho hasta ahora", comentan, "coger algo lejano a los jóvenes y acercarlo desde lo audiovisual".

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