La reinvención de Scorsese

  • El director neoyorquino aprovecha los nuevos recursos de la técnica 3D para realizar un emocionante homenaje al cine y sus maestros de los tiempos fundacionales.

Si hay algo de lo que no puede acusarse a Martin Scorsese es de ser un inmovilista. En noviembre cumplirá 70 años y es un clásico en vida, pero su trayectoria reciente demuestra que no quiere perder el tren. Puede que algunos echemos de menos sus primeras y telúricas películas, y reneguemos algo de este Scorsese reciente que ha sabido integrarse en las principales corrientes de Hollywood, pero ahí está, sobreviviendo a modas. Como muestra de esto, La invención de Hugo, la película que se estrena hoy y que ha conseguido 11 candidaturas a los Oscar de este domingo, se rodó en 3D. Adaptación de un popular libro infantil de Brian Selznick, es la primera vez que el director neoyorquino hace un filme para todos los públicos. Lejos quedan los tiempos de sus nerviosas crónicas criminales y esos títulos señeros, como Taxi Driver, que tuvieron problemas con la censura. Lejos pero no desaparecido, pues Scorsese ha vuelto a sus viejos temas en la serie de HBO Boardwalk Empire, sobre los orígenes del gangsterismo en los años 20.

Fue el productor Graham King el que hace cuatro años le pasó el libro de Selznick al director, y éste, según propia confesión, lo leyó de una sentada. Se sintió identificado con el joven protagonista, un niño solitario como lo fue él. Pero sobre todo estaba el aspecto de los autómatas, que tienen un papel determinante en la trama, y la presencia de George Méliès, el patriarca del cine como espectáculo. Para un cinéfilo empedernido como Scorsese era tentador jugar con él. Fue suya la decisión de rodarla en 3D, para potenciar la parte espectacular de la función. El reparto une a dos jovencísimas estrellas como Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas) y Chloë Grace Moretz y a veteranos de la talla de Ben Kingsley. Hay pequeños papeles para Johnny Depp, Jude Law y el incombustible Christopher Lee. Aunque la guinda la pone el cómico Sacha Baron Cohen, en el papel de villano, rol que su talento histriónico aprovecha bien.

La historia, ambientada en París en los años 30, nos presenta a Hugo, hijo de un relojero apasionado del cine, en especial de las películas de Méliès. Cuando el padre muere en un incendio, el chico queda al cuidado de su tío alcohólico, que le enseña su oficio, mantener los relojes de la estación de tren de Montparnasse. Sin embargo, su tío desaparece y Hugo se queda solo en el mundo. Su obsesión es completar el sueño de su padre, reparar un autómata que puede escribir con una estilográfica. Para ello empieza a robar piezas, en especial de una juguetería que hay en la estación y que regenta un anciano. Cuando éste le descubre, Hugo se lleva una gran sorpresa... La madrugada del domingo al lunes comprobaremos si esta historia que rezuma amor al cine es respaldada por la Academia.

Más cine dentro del cine, más homenaje a su propia historia se encuentra también en Mi semana con Marilyn, una cinta dirigida por Simon Curtis, protagonizada por Michelle Williams e inspirada en un libro de memorias de Colin Clark. Candidato a dos Oscar, el filme se centra en los problemas que tuvo el actor y director Laurence Olivier (encarnado por Kenneth Branagh) con la celebérrima actriz y mito erótico durante el rodaje de El príncipe y la corista.

Ghost Rider 2, de nuevo con Nicolas Cage en el papel del motorista de los cómics de la Marvel, y Polisse, un retrato amable y agridulce del día a día de los miembros de una Unidad de Protección de Menores de la Policía francesa, obra de la actriz y directora francesa Maiwenn, completan las novedades de la cartelera de esta semana.

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