La liberación femenina

  • Las superheroínas han dado juego en el cómic. John Byrne realizó en 1985 una novela gráfica de Hulka, antesala a la serie 'The Sensational She-Hulk' escrita y dibujada por él

Detalle de una viñeta del volumen. Detalle de una viñeta del volumen.

Detalle de una viñeta del volumen.

La liberación femenina, como tantos movimientos sociales, quedó reflejada en la Marvel Comics de los años setenta y ochenta con la creación de superheroínas como Valkiria, Hellcat, Tormenta, Mantis, Dragón Lunar, Dazzler…

A veces, en lugar de crear las heroínas desde cero, sacaron contrapartidas femeninas de sus personajes más conocidos. Por ejemplo: Spider-Man/ Spider-Woman; Conan el Bárbaro/ Red Sonja; Capitán Marvel/ Ms. Marvel; Hulk/ Hulka.

Además de la liberación de la mujer, hubo otra razón para que Marvel crease contrapartidas femeninas: que no les plagiaran.

En el caso de Hulka, su creación fue acelerada por la teleserie The Incredible Hulk (1977-1982), protagonizada por Bill Bixby y Lou Ferrigno, cuyo éxito hizo que la cadena CBS se planteara el episodio piloto de un Hulk femenino.

Para adelantarse a CBS, Marvel Comics lanzó The Savage She-Hulk nº 1 (febrero de 1980) protagonizado por Jennifer Walters, tímida abogada, prima de Bruce Banner/Hulk. Unos gánsteres le disparan, hiriéndola de muerte. Bruce le realiza una transfusión, y la sangre radioactiva de Bruce generó en Jen poderes similares a los de su primo, y una apariencia física semejante.

The Savage She Hulk nº 1 fue firmado por dos leyendas del cómic: Stan Lee y John Buscema. Los números siguientes fueron realizados por autores que no supieron darle un rasgo diferenciador respecto a Hulk, y la serie cerró en su nº 25, en febrero de 1982. Meses después, Hulka ingresó en Los Vengadores; y, en 1984, en Los Cuatro Fantásticos, cuyo autor, John Byrne, alteró durante una larga temporada la alineación del cuarteto quitando a La Cosa y poniendo en su lugar a Hulka.

John Byrne realizó en el año 1985 una novela gráfica de Hulka en la que ésta perdía permanentemente la capacidad de transformarse en Jennifer Walters, aunque, eso sí, seguía conservando su cerebro. Pero descubrimos que a Jen no le importa, porque disfruta siendo Hulka. Este cómic fue antesala a la serie The Sensational She-Hulk (1989), escrita y dibujada por el propio Byrne.

Byrne da a la giganta verde la apariencia de la actriz de teleseries y modelo Petra Verkaik, oficialmente la mujer más publicada en la revista Playboy. John Byrne viste a Hulka con la ropa que llevaban en aquellos tiempos las modelos de la revista Vogue. Es frecuente verla levantando pesas, saltando a la comba o pegando a un saco de boxeo.

La Hulka de Byrne no se queda sólo en el físico: es una mujer liberada, desinhibida, abogada de prestigio, inteligente, divertida, independiente, y de fuerte carácter.

The Sensational She-Hulkes una joya del humor absurdo, con un toque de metalenguaje. Hulka rompe la cuarta pared para hablarle al lector (recurso de moda entonces, gracias a la teleserie Luz de Luna). Jen se reconoce como personaje de ficción, y juega con las convenciones del cómic, saltando de una viñeta a otra, o utilizando las tramas secundarias para acelerar los acontecimientos.

A veces, Hulka se burla de los límites de la censura del Comics Code Authority, y hasta le planta cara a su propio autor, John Byrne.

Casi todos los héroes y villanos del Universo Marvel que pasaron por estas páginas eran de segunda fila. Esto se hacía así para acentuar el carácter humorístico de la serie.

Entre los protagonistas destaca Wyatt Wingfoot, un personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby en Fantastic Four nº 50 (1966). Heredero de la jefatura de una tribu india norteamericana y excelente atleta, Byrne lo convirtió en compañero sentimental de Hulka. Son muy diferentes, pero hacen buena pareja. Además, se invierten los tópicos papeles del héroe y su eterna novia: aquí, el masculino Wyatt es "la damisela en apuros", aunque ni mucho menos está indefenso.

El otro gran personaje de la serie es Weezi Mason, la mejor amiga de Hulka, que se revela como la Fantasma Rubia, superheroína retirada cuyas aventuras originales se publicaron entre 1946 y 1948. John Byrne no la dibuja como la jovencita que era en 1948, sino con cuarenta años más, los que ha estado fuera de la vista de los lectores. Como las tramas absurdas lo permitían, Weezi vio reducir y aumentar en varias ocasiones su edad, peso y altura, usando Byrne esta circunstancia para reflejar reivindicaciones femeninas.

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