Un dandy en la taberna

  • 'La niña de la calle del Arenal'. Edgar Neville. Prólogo de Jesús García de Dueñas. Reino de Cordelia. Madrid, 2012. 104 páginas. 9,95 euros.

El otro 27 o el 27 del humor o como queramos llamarlo, pero la generación de los Jardiel, Mihura o López Rubio, aunque relativamente olvidada, sigue marcando un hito en lo que se refiere a nuestra pobre tradición humorística contemporánea. Buenos escritores e impagables personajes, la mayoría, pero ninguno tan proteico y cosmopolita como Edgar Neville, escritor, dramaturgo y cineasta, gordo y conde como Foxá y no menos ingenioso. En 2007 el Instituto Municipal del Libro de Málaga publicó un volumen coordinado por Ríos Carratalá, Universo Neville, que ofrece una excelente introducción a los numerosos perfiles del autor madrileño, y entre sus últimas obras rescatadas figura -también en Reino de Cordelia- Mi España particular, una guía "arbitraria" pero regocijante y personalísima.

Publicada en 1953, La Niña de la Calle del Arenal es menos una novela -como apunta García de Dueñas- que una "colección de estampas matritenses", ambientada en la bulliciosa y pintoresca ciudad de inicios del Novecientos. El protagonista, Manolito, es un muchacho fascinado por las actrices de varietés que pasea por el Madrid de los cafés y los bailes sin saber que la mujer de su vida es todavía una niña. Obra menor pero de intenso y delicado sabor costumbrista, la novela tiene algo de fábula y algo de sainete, fiel a esa combinación de casticismo y modernidad -como "un dandy en la taberna" lo evocaba Fernán Gómez- que caracteriza a Neville, autor refinado pero amante de los tipos populares.

El editor, en fin, ha tenido la feliz ocurrencia de reproducir en apéndice los anuncios publicitarios que acompañaban a La Novela del Sábado, la colección que publicó la primera edición -única hasta ahora disponible- de La Niña. "Donde hay hombres… hay Aspirina", leemos en uno de ellos. Otro anuncia viajes organizados a Lourdes en autopullman. Pero el más sorprendente es el que declara, en castellano de andar por casa, que "Lord Byron… hubiese sido cliente de Galerías Preciados". Pura Celtiberia fiftie.

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