Abrines desencadenado

  • El canterano cajista, verdugo con su triple sobre la bocina hace un mes, se consolida como referencia del Barcelona Su exhibición ante el Valencia le coloca en todos los carteles

Álex Abrines (Palma de Mallorca, 1993) debutó en Copa del Rey con la camiseta del Unicaja. Fue en 2012, en el Palau Sant Jordi, con 18 años. Hasta que Domantas Sabonis le arrebató el récord la temporada pasada, era el jugador más joven de la historia del club en debutar en una fase final. Apenas jugó dos minutos en una derrota dura ante el Cajasol, al que entrenaba Joan Plaza. Era cuando el equipo de Chus Mateo caía en picado tras una muy notable primera vuelta. Abrines explotaría más tarde, con ese partido inolvidable ante el Estudiantes en el que metió 31 puntos.

Se disfrutó muy poco de Abrines en Málaga, aunque dejara en caja más de medio millón de euros y el privilegio de contar con la vuelta de Fran Vázquez. La forma en la que se marchó dejó huella en el Carpena, que veía el nacimiento de un jugador al que agarrarse en época de vacas flacas y se quedó frustrado. "Al final, los únicos que conocemos la historia real somos mis agentes, mis padres, yo y algunos directivos del Unicaja, pero no voy a hacer nada público", decía en una entrevista el año pasado Alex Abrines, ya drafteado por Oklahoma y mundialista con España. El futuro del baloncesto patrio está en parte en un jugador reclutado por el Unicaja cuando apenas tenía 16 años y jugaba en Palma en un colegio.

Abrines causó un impacto súbito en un campus en Los Guindos a los mandos de Pepe Laso. El jugador mallorquín, un fideo de menos de 80 kilos, tenía la mano y los muelles. "Hicimos poco después de que se le fichara una gira por China. Tenía 16 años. Ahí me di cuenta de que era especial. Empezaba su último año de junior. Estaban Cobos, Pozas, Navajas, Iván Martínez... Nos quedamos flipados. Le metió tres triples seguidos al Shanghai, ganó el partido con el Melbourne. Causaba impresión a los propios chinos. Lo ves ahora y parece delgado, entonces era aún más tirillas. Hizo una temporada en LEB con más de 20 puntos en algún partido", dice el que fue su primer entrenador en el Clínicas Rincón, Paco Aurioles, ahora otra vez en el cargo del equipo vinculado.

En la transición de las dos temporadas que estuvo en Málaga, Abrines fue MVP en el Europeo junior de Polonia en su primer torneo con la selección española. Un talento natural que había escapado del radar del cacareado método FEB. Ahora Abrines está entre los jugadores más determinantes de todo un Barcelona. "Tiene una gran técnica y táctica individual, gran juego sin balón, facilidad para la puerta atrás más allá de lo evidente, que es que tiene una capacidad para anotar bastante natural", dice Manolo Trujillo, segundo entrenador en aquel Clínicas Rincón: "En su segundo partido en LEB, metió 25 puntos en Melilla. Nunca rehuyó la responsabilidad, como tampoco lo hizo cuando subió al Unicaja. Es una de sus cualidades, la mentalidad. Dentro de la pista y fuera de ella. Recuerdo que se perdió algún partido porque sus padres exigían que aprobara el Bachillerato e hiciera la selectividad ese año".

"No era quizá el prototipo de jugador que recluta el Unicaja de fuera para su cantera, normalmente se busca más físico y poderío", continúa Trujillo: "Daba apariencia de fragilidad, pero es un poco engañosa. Defiende mejor de lo que se piensa, tiene brazos larguísimos e inteligencia".

Su partido de cuartos de final ante el Valencia fue canela fina. 16 puntos sin fallo en el tiro en apenas 10 minutos en pista. Es complicado hacer más en menos tiempo. Aparte de los problemas de faltas, arrastra molestias de fascitis plantar, habituales en el que es ahora su referente, Juan Carlos Navarro. Dos triples suyos prácticamente decantaron el encuentro. Promedia en ACB esta temporada 11.2 puntos con un inverosímil 55% en triples (le secunda en esa tabla Ryan Toolson), 2.5 rebotes y 1.1 en asistencias. En 21 minutos en pista. Baja algo en Euroliga, donde también tuvo momentos trascendentes.

A la par de Abrines emerge Hezonja. El Barcelona podría tener dos exteriores para dominar Europa la próxima década, pero la NBA es demasiado tentadora para asegurar lo anterior. Abrines metió hace un mes un triple dolorosísimo para el Unicaja. Desde más de nueve metros, a tabla, para impedir la victoria cajista en el Palau y mandar el encuentro a la prórroga. Si en el Carpena es pitado, incluso durante la pasada Copa del Rey, también es por lo bueno que es. Da coraje no haber disfrutado más de él. "Entiendo que la gente me silbe por haberme ido, pero estoy muy tranquilo y aquí estoy muy contento", decía hace poco el balear. La afición cajista en Las Palmas seguro que se lo recuerda. Abrines dejó buenas amistades en Málaga. Pero hoy es el enemigo número uno del Unicaja.

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