Ajedrez

Adiós al genio entre los genios

  • El estadounidense Bobby Fischer, legendaria figura de los tableros, fallece a los 64 años en Reikiavik tras una larga enfermedad · Vivía desde marzo de 2005 en Islandia refugiado de la justicia de su país

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El estadounidense Bobby Fischer, figura legendaria del ajedrez mundial, murió ayer a los 64 años tras una larga enfermedad, informó la radio nacional de Islandia (RVU), donde vivía desde marzo de 2005, refugiado de la justicia de su país. Según el diario islandés Morgunbladid, Fischer falleció en su casa de Reikiavik, adonde regresó el mes pasado tras permanecer ingresado en un hospital de la capital en octubre y noviembre.

En la capital islandesa disputó en 1972 un encuentro histórico por el campeonato mundial contra el soviético Boris Spassky, considerado el Enfrentamiento del Siglo y con una clara connotación política por el contexto de la Guerra Fría. Pero ya no volvió a jugar más partidas oficiales.

Fischer, que durante años vivió retirado de la atención pública, llegó a Islandia después de que este país, donde era muy popular desde su duelo con Spassky, facilitara su puesta en libertad concediéndole su ciudadanía tras permanecer ocho meses retenido en un centro japonés para inmigrantes ilegales.

El ajedrecista fue detenido en Tokio en julio de 2004 por intentar usar un pasaporte revocado por EEUU, que tenía dictada contra él una orden de busca y captura desde 1992 por violar una prohibición del Gobierno de viajar a la antigua Yugoslavia y desarrollar una actividad económica allí: en medio de la guerra de los Balcanes, Fischer no hizo caso de la orden y viajó a Belgrado para jugar contra Spassky.

Durante su cautiverio en Tokio, Fischer calificó la retención de "secuestro" organizado por el presidente de EEUU, George Bush, y su "títere", el entonces primer ministro nipón, Junichiro Koizumi.

Durante meses, las autoridades japonesas estuvieron estudiando su extradición a Estados Unidos. Fischer recibió entonces el apoyo público de Spassky, quien reclamó poder compartir celda en el caso de que Fischer fuese encarcelado en su país. "Simplemente, déjennos jugar al ajedrez", dijo el campeón ruso. Finalmente la intervención del gobierno islandés le permitió refugiarse en ese país nórdico. Durante su estancia en Islandia, Fischer, quien consideraba "muerto" el ajedrez para él, mantuvo un perfil bajo. Un genio discreto.

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