Alonso recobra la felicidad tras su año negro en McLaren

  • El piloto asturiano se muestra esperanzado en mejorar su Renault para el próximo Mundial

Fernando Alonso dejó atrás un año difícil en la "cárcel" de McLaren y ahora asegura tener ganas de madrugar para subirse a su Renault y desarrollar el coche con el que quiere volver a luchar por ser campeón. Sabe que con el cambio de equipo ha perdido en presupuesto y que no dispone aún de un coche a la altura de la flecha de plata" ni del cohete rojo de Ferrari. Lo reconoce, pero no le importa. Ha ganado otras cosas, es "feliz" y no lo oculta, pese a su natural propensión a no expresar lo que siente en público.

"He encontrado mucha tranquilidad y felicidad, ahora tengo ganas de madrugar, ir a los tests, hablar con los ingenieros, que lo absorben todo y están muy contentos", reveló el jueves en París, donde se mostró relajado y bromista al comparecer ante la prensa, algo que suele ser un trance difícil para él.

Alonso, vestido con su colorido mono y con su recuperada melena, repartió sonrisas y palmadas en la espalda con Flavio Briatore. El español se sabe importante. Dice que en su contrato no explicita que es el número uno, pero la realidad marca que lo es: todo giró en París en torno a él, a diferencia de lo que pasaba en McLaren-Mercedes, y lo disfruta. "Las nuevas piezas las voy a tener yo los tres días de tests en Barcelona y eso me hace ser feliz", dijo, dejando en el aire una sutil comparación con lo que ocurría el año pasado.

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