Antón se impone en su terreno

  • El ciclista del Euskaltel consiguió ayer el primer triunfo español aprovechando el desnivel de las rampas en la llegada

Igor Antón conquistó ayer la cuarta etapa de la Vuelta a España y se colocó segundo en la general tras una exhibición de escalada en el tramo final de un recorrido de 183 kilómetros entre Málaga y Valdepeñas de Jaén.

El ciclista vasco, en su pretendido año de consagración después de cinco participaciones, dejó su sello en el último kilómetro de la etapa, con un contundente ataque que le sirvió para desbancar a sus inmediatos perseguidores, Nibali, Velits y Rodríguez, todos a un segundo del vencedor.

Philippe Gilbert se infiltró en cabeza a la hora de ascender, pero en esta ocasión no ganó la batalla. Aun así, pasó quinto a cinco segundos, por lo que mantuvo el liderato. Mosquera y Rubén Plaza cruzaron a doce segundos, mientras que Arroyo, Frank Schleck y Menchov aguantaron el tipo a 19. Carlos Sastre, en apuros en el último puerto y subida final, perdió más de un minuto.

Igor Antón brilló en una inédita pared asfaltada que coronaba la localidad de Valdepeñas de Jaén. Aguantó con sangre fría el ataque de Purito Rodríguez, al que siguió Nibali, ya claro candidato al podio de Madrid, y saltó después como un cohete a falta de 300 metros de meta. Suficiente para anotarse con 27 años su segunda etapa en la Vuelta. Se estrenó ganando en 2006 en Calar Alto.

Todos los triunfos del ciclista de Galdácano, nueve desde que debutó como profesional en 2004, los ha firmado en grandes cimas, en escenarios elevados de la Vuelta a Suiza, a Romandía, a España o en Vizcaya.

Este año apunta más alto. De momento, es segundo en la general a diez segundos de Gilbert, empatado con Rodríguez, que es tercero y terminó la jornada enfadado con la organización. "Hemos llegado fundidos y exhaustos", dijo el catalán.

Otra etapa sin respiro y postreros alicientes. Después del ascenso al Castillo de Gibralfaro, en Málaga, la jornada puso de menú un recorrido pestoso con final sorpresa: tres puertos por delante sorteando carreteras escondidas entre los inmensos mares de olivos de la provincia de Jaén.

Una nueva cita para los gallos, que tuvo como prólogo una fuga formada en el kilómetro quince por Carrasco, Cataldo, Bonnafond. El Omega de Gilbert les dejó soñar hasta alcanzar una diferencia de seis minutos.

El Alto de Valdepeñas de Jaén, con la cima a menos de 8 kilómetros de meta, encendió la mecha de la etapa. Después echar abajo la fuga a cinco kilómetros de la cima, tomó el relevo en cabeza de pelotón el Katusha, un hachazo para el pelotón, que se redujo a 25 unidades, con todos los favoritos excepto Carlos Sastre.

Purito quemó la traca y Nibali, con fuerza, se le soldó a rueda. Pero poco después, en pleno ejercicio de alpinismo, Antón se impuso a ambos y, esta vez sí, hizo gala de su experiencia para llevarse una merecida victoria.

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