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Apoño cava su propia tumba

  • Su último incidente extradeportivo, tercero de la temporada, es otro expediente negativo más para que el club resuelva su situación el próximo verano · El episodio recordó al de Fernando Sanz hace cinco años

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Apoño no podía jugar por contrato ante el Málaga. Le habría encantado para demostrar que Pellegrini se había equivocado con él mostrándole la puerta de salida. Esta ciudad y el fútbol son su vida, sin ellos se siente extraño. Sin jugar, fue uno de los grandes protagonistas de la noche en ese incidente con unos aficionados en la grada mediada la segunda mitad. Aún le queda contrato hasta junio de 2014, pero ése apunta a haber sido su último episodio extradeportivo con el Málaga.

Casi siempre con demasiado ruido extrafutbolístico cerca de él, hasta esta misma temporada su fútbol había sido su gran aval por encima de todos sus deslices. Pero el suceso de ayer es el tercero que llega al conocimiento del gran público tras dos desencuentros con el técnico chileno. Además, esta vez sin interpretaciones, gran parte de los aficionados pudieron verlo in situ encarándose y teniendo palabras más altas con algunos de los seguidores que se enzarzaron con él cuando el encuentro empezó a inclinarse del lado blanquiazul. Una vez más, el problema de Apoño fue no saber contenerse y entrar al trapo. El incidente no llegó a mayores porque entre algunos miembros de seguridad y la irrupción de Helder lograron llevárselo del palco de Preferencia, donde ocurrió todo.

El hecho recordó sobremanera al que vivió Fernando Sanz en la temporada 06/07 como presidente del Málaga. Se jugaba la penúltima jornada de Liga, con la permanencia en Segunda y la viabilidad económica en juego. A poco del final, Antonio Hidalgo logró el tanto de la salvación matemática. Entonces, el dirigente madrileño explotó contra un seguidor que, según alegó luego, llevaba todo el partido insultándole. El por entonces consejero Bernardo Pinazo y un representante del Cádiz en el palco le frenaron cuando ya había llegado a las manos contra dicho espectador. Más bochornoso aún que lo que pasó con el centrocampista natural de La Palmilla.

Apoño tiene que volver a incorporarse a la disciplina del conjunto blanquiazul en verano. Entonces, cuerpo técnico y dirección deportiva tendrán que decidir si lo mantienen en la plantilla o le dan un adiós definitivo (sólo le quedaría un año de contrato, así que otra cesión sería una tontería). Futbolísticamente, el concepto que se tiene de él es inmejorable. Pero este nuevo capítulo desagradable incide en los motivos que le llevaron a salir al Zaragoza en el pasado mercado de invierno. Antes de ponerle en el mercado, el propio manager general, Fernando Hierro, habló con el canterano para intentar hacerle entrar en razón, cosa que no consiguió. Lejos de cicatrizar, la herida se reabrió el sábado aún más.

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