Apoño vislumbra el final de su lesión

Ver la luz al final del túnel es un ejercicio al que se ha acostumbrado Apoño desde el principio de la pasada temporada, cuando una rotura de cuádriceps fue el anticipo de una campaña muy accidentada. Por ese estado vuelve a pasar el malagueño, al que ayer se le vio trabajar a un ritmo muy decente y que podría desembocar en la recepción del alta médica antes del fin de esta semana.

El palmillero trabajó aparte del grupo con Enrique Ruiz, ahora en las veces de readaptador físico. La carga de trabajo fue algo mayor que en anteriores citas, hecho que invita a pensar en el optimismo en torno al fin de su recuperación definitiva.

También recibió cuidados personalizados Duda, que se ha marcado el primer partido de Liga ante el Valencia como obsesión para el trabajo de estos días. El portugués estuvo trabajando con Pedro Serrano, fisioterapeuta que habitualmente suple a Fernando Lacomba cuando a éste le reclama la selección española de baloncesto en las grandes citas de la canasta. Su ritmo es algo menor, pero Jesualdo también confía en poder tenerlo apto cuanto antes (aunque el hecho de que haya parón liguero por las selecciones tras las primera jornada evitará que haya riesgos con su utilización).

La rotura fibrilar de Helder, algo más grave, le tuvo trabajando en solitario en el estadio de atletismo Ciudad de Málaga. Con él estuvo el lateral Mtiliga, si bien su sobrecarga le permitirá estar a punto antes que el bravo central malaguista.

Como la presente semana incorpora dos partidos amistosos (ante el Granada mañana y el domingo en La Rosaleda contra el Parma con motivo de la XXVII edición del Trofeo Costa del Sol), la intención del entrenador era poder contar con los máximos jugadores disponibles, ya que siete días después se encarará el estreno en la competición, que precisamente no será ante un rival accesible.

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