Fútbol l Primera División

El Atlético hurga con su victoria en la herida del Valencia

  • El equipo de Aguirre se deshizo de un rival, en el que debutó Banega, que dominó al final del partido y mereció otro resultado

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El Atlético se deshizo con sufrimiento de un Valencia en crisis desde la destitución de su anterior técnico, Quique Sánchez Flores, y que dobló la rodilla en Madrid, a pesar de que en el segundo acto ofreció una imagen más que aceptable y mereció haber logrado las tablas. Sin embargo, el Atlético se comió al Valencia en el primer periodo. Lo amedrentó a base de coraje y buen juego a ráfagas y se hizo acreedor a marcharse al descanso con un marcador más amplio que el 1-0.

En el Calderón todo el mundo se sorprendió al ver a Javier Arizmendi, un viejo conocido, en la posición de lateral derecho. El ahora valencianista es un futbolista técnico con una buena visión de juego. Un media punta estilista, cualidades totalmente opuestas a las que se requieren para ubicarse como lateral.

Como tampoco parece asimilable que Joaquín actúe de nueve nato, a pesar de los dos tantos que le hizo al Betis en la jornada copera del pasado miércoles. El internacional destaca por su capacidad de desborde en la banda y son otros lo que tienen que rematar su balones.

Para colmo, le falló también al Valencia el cancerbero Hildebrand. El portero, que parecía entonado después de dos buenas intervenciones a tiros lejanos de Simao Sabrosa, de falta directa, y del Kun Agüero, cometió un error garrafal en el minuto 26, al intentar atajar un balón bombeado dentro del área pequeña. Al alemán se le fue la bola, que quedó franca a pies de Agüero, quien marcó su noveno tanto en la Liga.

En la segunda mitad, Koeman decidió dar la alternativa al nuevo fichaje, el argentino Ever Banega, y entrada al serbio Zigic, al que el club ha puesto el cartel de transferible en el mercado de invierno. Con Banega recuperó el Valencia posesión en el centro del campo y con Zigic mayor presencia en el ataque, en el que las cosas volvieron a la normalidad, con Joaquín y Silva en los extremos y el gigante serbio como punta.

La salida de Vicente a falta de diez minutos le dio más capacidad ofensiva a los de Koeman, que ya eran dueños absolutos del envite. El Atlético ya sólo estaba preocupado por defender la renta y los minutos se le hacían eternos. Al final, lo logró, pero con el Calderón pidiendo la hora y con Abbiati como héroe de la noche.

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