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Baha toma el mando

  • Referente Con Salva ausente cinco semanas, el gol le reclama protagonismo Mejor Sin el maño, ha jugado y anotado más Pujante Salvo sorpresa, Erice debutará como titular

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Nabil Baha y Salva Ballesta manejan el mismo modelo de todoterreno, incluido el color. Cada día, en La Rosaleda, aparcan uno junto a otro, como le gusta a Muñiz que jueguen. Son sus favoritos de la que considera "la mejor delantera de Segunda", pero juntos surge un problema: Salva fija su bandera en el interior del área y gobierna la parcela aérea con soltura -como hace acrobacias en su avioneta-. Ello limita el radio de acción de Baha, cuya potencia taurina se restringe si hay una referencia por delante. En datos: el maño ha marcado seis de sus siete goles con el franco marroquí a su lado; éste, sólo tres en idéntica formación. Queda claro que el juego de Salva mengua sin Baha al lado y que el de Creteil se ve eclipsado a su vera.

Con el 9 blanquiazul fuera de línea, y también sin Hidalgo, los focos del gol apuntan al ex de la Ponferradina. Hubo un tiempo, y ese tiempo queda fresco en la retina, que no poder contar con Salva era una losa para el Málaga. Saber que se perdería cinco jornadas habría alcanzado la cota de tragedia. Eso fue antes de que Muñiz se cruzase en el camino de Baha y le dijese que si fichaba podría ser uno de los mejores delanteros de la categoría. Con permiso de Nino, Barral o el propio Salva, lo ha sido durante muchas jornadas, especialmente cuando jugó solo en punta. Hoy comienza un serial de cinco partidos, los que se prevé al maño lesionado, con un libreto diseñado para que el de Creteil se luzca.

No es una empresa unitaria porque Muñiz dispone de las mejores piezas de recambio posibles: Peragón e Iván Rosado. Uno u otro jugarán en la mediapunta. Ambos son suplentes perfectos, acatan ejemplarmente su rol y rentan cuando juegan: el madrileño marca un gol cada 153 minutos, pese a que sólo ha sido titular once veces; el onubense desatascó los choques de Las Palmas y Alavés (seis minutos residuales en Alicante completan su participación este año). Cualquiera que reciba la titularidad estará bien premiado, así como injusto será para quien se quede en el banquillo inicialmente.

Nombres que ocultan otro que meteóricamente se sitúa en primera línea: Erice. Su rendimiento en el amistoso frente al Zenit dos días atrás impele su titularidad con tanto boquete en el doble pivote. No entraba en las quinielas para ser fichado ni en aquellas para ser de la partida en Córdoba, pero apenas ha necesitado un par de días para convencer a Muñiz de que acertó al solicitar su cesión. Debe ser uno de los frentes a seguir, pero recién llegado merece el privilegio de que no se focalicen en él grandes responsabilidades, por más que ya haya dejado claro que su juventud no le impide conjugar el verbo liderar.

Aún quedan lejanas las 17 jornadas de Joaquín Peiró sin perder en Segunda, pero el dogma del partido a partido ha llevado a los de Muñiz a una racha de nueve partidos invicto y a pensar en altas cotas. Si el Córdoba la rompe, de paso quebrará otra: 97 días sin vencer en El Arcángel. Mucha lluvia y mucho miedo desde entonces en la ciudad califal.

Paco Jémez, a quien varios se empeñan en ponerle la soga al cuello, mantendrá su valentía para recibir al líder, hecho que le refuerza. Dejó en casa a habituales titulares (Javi Moreno, Dani) y planteará un cuerpo a cuerpo al Málaga. Weligton, experto en lidiarlos, no estará, y eso pesa. Pero Baha es casi imparable en esos terrenos. La tropa y la conservación del liderato están en sus manos.

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