Barrera ante las dudas

  • El base admite las interrogantes que pueda generar su llegada, pero dice que intentará despejarlas: "Estas cosas se disuelven en la pista" · Asume que está ante una oportunidad de cambiar su carrera

A Gustavo Panchi Barrera le llega su gran oportunidad al menos cinco años tarde. El Joventut le reclutó desde Uruguay cuando sólo tenía 16 años desde el Wanderers. Hacía diabluras con Rudy Fernández en el equipo junior de Badalona. Aíto le tenía echado el ojo, pero el papeleo (la Federación Española le consideraba con potencial de selección absoluta) le tuvo sin jugar en la élite demasiado tiempo. Algo parecido le pasó a Rafa Freire en Málaga.

El tren parecía que se había marchado. Experiencias sin descollar en LEB: Huelva (a las órdenes del ahora segundo entrenador en Málaga, Joaquín Costa), Melilla, Lugo y León. Por medio, Hebraica, Macabi, Club Atletico Atenas y Club Unión Atlética en su país. Una liga de verano con los Rockets de Houston, debut con la absoluta uruguaya. Y Trotamundos de Carabobo de Venezuela.

Muchas vueltas, sólo un cuarto de siglo, para acabar en Málaga, de manera inopinada. Apuesta de Aíto, estuvo en marzo entrenando durante 10 días con el primer equipo cajista y el técnico constató que había madurado. Y le reservó el puesto de segundo base para esta temporada. "Siempre creí en mí y pensé que acabaría jugando en la ACB, pero no en una oportunidad como la que se me presenta: venir a un cuadro de Euroliga como Unicaja, entre los cuatro grandes de España. La ACB es una Liga a la que sigo y sé que puedo jugar en ella. Con trabajo y tranquilidad todo llega. Por suerte confiaron en mí y lo dejé todo por esta aventura", dice Barrera, que no escurre el bulto y comprende que su fichaje ha sido una sorpresa en Málaga. "Entiendo perfectamente las dudas que puede tener la gente sobre mí, no vengo con una gran trayectoria detrás. Pero estas cosas se disuelven en la cancha. Tengo plena confianza en mí y estoy trabajando muy fuerte para rendir al máximo y demostrar que puedo tener un buen desempeño".

De su época de diabluras con Rudy se recuerdan su fantasía y creatividad, que ligaban con pases arriesgados no aptos para entrenadores conservadores. ¿Qué ha cambiado en Panchi? "Sigo jugando de la misma forma, pero quizá sin arriesgar tanto como cuando tenía 20 años. Ya tengo 25, he madurado bastante, pero la forma de jugar sigue siendo la misma. Me justa jugar dinámico, rápido, fuerte. Si hay un compañero libre y un paso medio complicado, lo haré, es mi forma de jugar".

La figura de Aíto juega un papel capital en el aterrizaje de Barrera en Málaga "Estuve un año completo en Badalona en la dinámica del primer equipo, hacía todo menos jugar por el asunto del papeleo", explica el base uruguayo, que conoce cuál es la filosofía que impregna el juego de su nuevo técnico: "Yo intento hacer todo lo que me pide cada entrenador. A él lo conozco bien y él me conoce a mí. Quiere una defensa muy fuerte e intentar correr la cancha y es lo que mejor me sale, espero demostrarlo ahora en la pista".

En este proceso de maduración, Barrera volvió a su país para reencontrarse. Ahora es una nación no muy potente en la escala mundial, pero en Uruguay hay tradición de canastas. Tiene las mismas medallas olímpicas que España, por ejemplo, sendos bronces en Helsinki'52 y Melbourne'56. "La Liga es muy inferior a la ACB, incomprable, hay cuatro equipos que apuestan muy fuerte económicamente, trayendo buenos extranjeros o nacionales, para el nivel del país, pero el resto baja mucho", explica el director de juego, que de paso también volvió a ponerse la Celeste al nivel absoluto. "Me ha servido de mucho, por ejemplo jugar el Premundial el año pasado. No estamos ahora en Turquía por un minuto malo contra la República Domicana en el que cometimos tres errores fatales. Ahí me medí contra jugadores de la NBA, de la liga de Italia o España. El problema es que no tenemos gente grande. Salen grandes bases y aleros, pero el único pívot de nivel mundial es Esteban Batista. No hay gente grande de más de dos metros".

Barrera comparte genes uruguayos con el que fue un jugador de referencia en Málaga, de la casa, Carlos Cabezas. Y ahora, curiosidades, vive de alquiler en la casa del campeón del mundo en Japón. "Hablo con la madre, que es mi casera. También con el padre, que es un fenómeno. Es una figura en Uruguay, del padre te habla mucha gente por allí", asegura Barrera, que valora sobremanera los jugadores con los que se entrena desde hace 10 días en Málaga. "Aquí hay jugadores de Carlos Jiménez, una vida en la élite, o Berni, campeón del mundo. Tengo la suerte de coincidir con McIntyre, un base referencia en Europa, de entrenar todos los días con él y observarlo tanto dentro como fuera de la cancha. Y con Rafa Freire, con el que habrá una competencia sana. Está como yo estaba hace un par de años, me siento identificado con él. Conozco a Freeland, a Archibald, a todo el equipo. Desde Uruguay he visto mucho esta competición", dice. Ahora le toca a él mostrarse.

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