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Brachi levanta un oro histórico

  • El sevillano le da a España el primer título masculino continental de halterofilia

  • La estrategia fue clave para imponerse en la categoría de 56 kilos al italiano Mirco Scarantino

El halterófilo sevilla Josué Brachi, en pleno esfuerzo durante la competición de arrancada en los Europeos. El halterófilo sevilla Josué Brachi, en pleno esfuerzo durante la competición de arrancada en los Europeos.

El halterófilo sevilla Josué Brachi, en pleno esfuerzo durante la competición de arrancada en los Europeos. / ROBERT GHEMENT / efe

El halterófilo sevillano Josué Brachi hizo historia para España al convertirse en el primer campeón de Europa en la modalidad masculina. Brachi, que competía en la categoría continental de 56 kilos, demostró durante la competición ser capaz de ejecutar el plan que se había ideado en el seno del equipo español para superar a sus adversarios y, por último, a su máximo rival, el italiano Mirco Scarantino, quien se quedó a un kilo de igualar la marca del sevillano en la suma de la prueba de arrancada y de dos tiempos (254 kilos), el total olímpico.

Porque para ganar campeonatos no sólo basta la fuerza. En este caso, fue esencial definir y llevar a cabo una estrategia que culminara con la brillante medalla de oro europea, primera presea que se cuelga un levantador español en toda la historia de la competición continental. Para ello, Brachi necesitó levantar más peso que nadie (116 kilos) en la prueba de arrancada. La marca fue clave, ya que su principal contrincante, Mirco Scarantino, pudo sólo con 115 kilos. Fue el kilo adicional que a la postre le otorgó la primera posición en la prueba. El resto de competidores -el rumano Ilie Ciotoiu, bronce, o el georgiano Goderdzi Berdelidze, cuarto en el total olímpico- se habían quedado demasiado alejados y necesitaban una levantada de muchos kilos en la prueba de dos tiempos para alcanzar al español y al italiano.

El plan estaba trazado. La estratagema se basaba en comenzar con fuerza para menoscabar los ánimos de los rivales. Y funcionó. Y tanto que funcionó. A punto de dar comienzo la competición de dos tiempos, los entrenadores de los diferentes halterófilos eran un manojo de nervios. De un peso pasaban a otro, mientras los jueces hacían aspavientos de incredulidad. Brachi, entretanto, iba a lo suyo. Al equipo español se bastaba con igualar el peso que levantara el italiano, segundo hasta ese momento. El oro era lo que estaba en juego, no los récords.

Y así fue como fueron cayendo uno a uno sus adversarios. Berdelidze erró con los 140 kilos del dos tiempos y su marca en el total olímpico se quedó en los 246 kilos. Cuarto. El rumano Ciotoiu levantó 141kilos, pero falló con el 145, con el que se habría colgado el oro. Su total fue de 247 kilos. Bronce. Llegaba el turno de Scarantino. Levantó el 138, peso con el que también pudo Brachi, quien volvía a cederle la presión al italiano. Ambos fueron incapaces de soportar los 141 kilos para alegría de halterófilo andaluz, que se proclamaba por primera vez campeón en el total olímpico y tercero de arrancada. Un hito.

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