JUEGOS DE PYEONGCHANG 2018

Bronce histórico del malagueño Regino Hernández

  • El malagueño se une a los Fernández Ochoa en la lista de medallas españolas

Regino Hernandez, con la bandera de España Regino Hernandez, con la bandera de España

Regino Hernandez, con la bandera de España / efe

El español Regino Hernández, tercer clasificado este jueves en la prueba de boardercross de snowboard en los Juegos de PyeongChang, unió su nombre al de los hermanos Fernández Ochoa, Paco y Blanca, al convertirse en el tercer medallista olímpico invernal.

El inmortal Paquito ganó el oro en el eslalon de esquí alpino hace 46 años y su hermana Blanca consiguió el bronce en esa misma disciplina hace 26.

El tercer puesto de Regino Hernández este jueves en Phoenix Park se ha convertido, por tanto, en un momento histórico para el deporte español, que aún podría ampliar su relación de triunfos en la cita invernal de Corea del Sur si todo le sale como es de esperar este fin de semana al madrileño Javier Fernández, doble campeón mundial y séxtuple de Europa. 'SuperJavi' afronta como favorito la prueba de patinaje artístico.

Regino Hernández, tercero en una final en la que el francés Pierre Vaultier se colgó el oro, inscribió su nombre junto a los de Paco y Blanca Fernández Ochoa. Hasta la fecha, ellos eran los únicos deportistas que habían logrado izar la bandera española en una ceremonia de entrega de medallas en Juegos de invierno.

El ceutí de la federación andaluza lo volvió a conseguir veintiséis años después de que Blanca capturase el bronce en el eslalon de los de Albertville (Francia), idéntica disciplina en la que el 'inmortal' Paquito -fallecido de un cáncer en 2006, a los 56 años- había asombrado al mundo al convertirse en el primer campeón olímpico español en los Juegos de Sapporo (Japón), los primeros de invierno que se disputaron en Asia.

El popular 'Paquito' situó a España en el mapamundi del deporte invernal al protagonizar la gran sorpresa en Sapporo.

Una gesta de la que el pasado martes (13 de febrero) se cumplieron exactamente 46 años y con la que sorprendió al mundo entero al ganar en la pista del Taineyama (el monte Taine), en la que relegó a la segunda plaza a uno de los mitos del esquí alpino, el italiano Gustav Thoni, cuyo primo Roland logró ese día el bronce.

Ganar ese oro le convirtió de forma automática, con 21 años, en héroe nacional, en una España en la que, de aquella, apenas llegaban triunfos en el plano internacional.

Antes de la gesta de 'Paquito' (que en la televisión española se vio en blanco y negro) sólo lucían las del ciclista Federico Martín Bahamontes, en el Tour de 1959; las del tenista Manolo Santana, ganador de Wimbledon en 1966; y las del motociclista Angel Nieto -fallecido el año pasado-, que por aquel entonces había ganado tres de sus '12+1' mundiales. Y por equipos sólo brillaba la Eurocopa de fútbol de 1964, ganada ante la extinta Union Soviética en Madrid.

El del mayor de la saga de los Fernández Ochoa supuso en aquel momento el tercer oro olímpico de toda la historia de España, después del de Amezola y Villota en pelota vasca (cesta punta) en los Juegos de París 1900 y el de hípica, por equipos, en Amsterdam 1928.

Paco no ganó por casualidad en Sapporo. Mejoró en un segundo y una centésima -un 'mundo', en un eslalon- a Thoni, oro olímpico de gigante en esos Juegos, quíntuple campeón mundial y cuatro veces ganador general de la Copa del Mundo (1970-71, 72 y 73; y 74-75) y firmó una proeza que él mismo describió, en una entrevista con la Agencia EFE que recordaba el vigésimo quinto aniversario de la misma, "como si un austriaco hubiese triunfado en (la plaza de toros de) Las Ventas".

Tuvieron que pasar veinte años para que su hermana menor, Blanca, volviese a ganar otro trofeo en Juegos de invierno, al convertirse en la primera mujer de toda la historia del deporte español -tanto en Juegos de verano como de invierno- en ganar una medalla olímpica.

Eso, después de recuperarse del duro golpe psicológico que le supuso rozar el oro en el gigante de los Juegos de Calgary'88, en Canadá, cuatro años antes.

Blanca lideraba tras la primera manga y, surcando la nieve de Nakiska en busca de oro, se cayó en la segunda.

Esa prueba en España ya se vio en color y en 'prime time', por la diferencia horaria con Canadá.

Esa bajada posiblemente haya sido la de mayor audiencia de una prueba de esquí alpino en lo que a la televisión española se refiere. La campeona de Cercedilla (Madrid), de 54 años, que pretendía retirarse después de esos Juegos, sucumbió a los ruegos y las presiones y decidió seguir cuatro años más, para que el deporte hiciese justicia con ella y la convirtiese en pionera entre las mujeres españolas en subirse a un podio olímpico.

Su bronce llegó sólo unos meses antes de la eclosión definitiva del deporte hispano en la cita veraniega de Barcelona'92, los únicos Juegos que ha organizado España hasta la fecha.

"Lo de Calgary fue un auténtico jarro de agua fría para mí", comentaba, en otra entrevista con Efe recordando aquella desgracia deportiva, Blanca Fernández Ochoa.

"Albertville supuso el pago a un trabajo bien hecho", afirmó Blanca, recordando la prueba disputada en Meribel, que ganó la austriaca Petra Kronberger por delante de la neocelandesa Annelise Coberger, cuya plata supuso la primera medalla en unos Juegos de invierno para un país del hemisferio sur.

"La medalla de Albertville fue un pago a la persistencia, al sacrificio. El trabajo siempre paga. Y cuando te caes, tienes que levantarte. Siempre", indicaba a Efe Blanca, que este jueves, gracias al bronce de Regino Hernández en el Phoenix Park ya ha dejado de ser la única medallista invernal española viva

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